No sé si una provoca a la otra o si las dos son independientes entre sí; delo que estoy seguro es que Kant alguna vez dijo ‘…si el creador hubiese querido que nosotros fuéramos felices, no nos habría dotado de la razón…’ si lo ven como yo, solo otra lamentación contra este muro. Tal vez pueda dar una visión acerca de lo que creo; la estupidez es infinita, es un océano en el que probablemente nos sumergiremos si no tenemos cuidado y esta no es solo un atributo indispensable de la ‘gente’, muchos de nosotros podemos presentarla, ella es democrática (aunque odio usar la palabra), no aleja a nadie de su seno y los alimenta para que cada vez estén más inmersos en ella, para que al final de cuentas terminen en simples lamentaciones (en casos muy extremos, creo yo) y los muy impopulares ‘debí haber hecho esto’. Como pudieron leer, realmente lamentable, y he aquí otra muestra de lamentaciones, ella tampoco aleja a nadie, nos quiere a todos y por ratos todas las respuestas parecen estar en ella, pero claro con el grado de desesperación adecuado (no me imagino que tan grave) y lo curioso es que muchas son las veces en que aceptamos esas lamentaciones y las elevamos a grados inconcebibles para los fríos cálculos de una mente (abstractamente hablando) llegando casi a adorar ese sufrimiento y pidiendo más.
Aun no he podido llegar a una conclusión cierta acerca de todo esto, y no me animare a responderlas aquí pues podría quedar como un idiota. Pero algo que podría intentar va ligado a experiencias, he llegado a la triste conclusión de que este mundo no acepta respuestas a medias, no acepta los ‘si lo hubiera hecho’ y sobre todo no abala la indecisión, supongo que es por eso que las lamentaciones son tan populares, son tan bien recibidas y a la vez son tan vacías. Y con esto nace la pregunta ¿por qué entonces no nos derrumbamos y dejamos todo? eso tal vez se deba a que aun hay personas que resuelven problemas, que no se quedan pensando en ‘que si hubieran hecho eso’ tal vez andarían mejor, si no que en realidad lo hacen y muchas veces son criticadas por ello, porque toman las decisiones que nadie quiere y las completan con métodos (una vez más) que pocos toman, y aunque el problema sea resuelto y las cosas caminen mejor la gente siempre estará ahí reclamando estupideces, reprochando los métodos utilizados, sin darse cuenta que sin ellos tal vez no estarían allí en ese momento.
Ahora hay otra cosa que nació junto a la pregunta anterior ¿por qué quienes se lamentan no son reprochados; por qué no se les incita a levantarse? no tengo palabras gentiles para ellos, aun cuando en algún momento yo haya pasado por ese desagradable estado, pero dejando mi egocentrismo de lado eso solo me demuestra que hay más gente en este mundo de la que pude calcular en algún momento, que ellos son los que los miran con pena y se compadecen, aun cuando este mundo tampoco tolera la lástima. Las palabras de apoyo o el preguntar cómo se siente la persona por algún inconveniente que haya tenido son distintos, son otra rama más gentil que el decir simplemente ‘pobrecito, denle una moneda’ (supongo que por eso odio el concepto de pedir limosnas) y ya está, todos sienten simpatía de quienes sufren.
Supongo que como en muchas otras ocasiones yo rompo esa generalización, yo ya me canse de lamentarme por las cosas que pude o no pude hacer, por aquello que aun no está hecho y por aquello que nunca estará listo, porque al fin de cuentas son razones estúpidas para detenerse y buscar algún escape de esta mortificante realidad, porque hay otras salidas; porque debemos vivir sin arrepentimientos, sabiendo que todo cuanto hicimos fue pensado y obrado a voluntad, y que por ello nadie más tiene que ver con el resultado de nuestras acciones. Pregúntense si se han detenido en algún momento lamentándose de algo, de alguien y tal vez encontraran un par de curiosos diálogos que habían dejado de lado. Tal vez puedan levantarse y darle un poco más de sentido a su vida, tal vez les resulte inocuo y tal vez se regocijen al final del día sabiendo que han avanzado al menos un par de pasos, porque lo importante es no detenerse ni salir del camino; el mundo tiene sus dificultades, sus problemas y es divertido enfrentarse a ellos, aún si no tenemos idea de lo que podrá ser (y es eso lo divertido de alguna manera) y por otro lado si pueden ayudar a levantase a alguien, pues no sabría decirles más salvo que es importante y de alguna manera demostraría que aun con la razón podemos alcanzar cierto grado de felicidad.
Y con esta mezcla de cursilería, optimismo y para mí con cierto carácter de catarsis llega finalmente la primera entrada de junio luego de mucho, espero nos podamos leer con más frecuencia en lo queda de este mes, y sin más que agregar me despido de ustedes, tomen este texto como mejor les parezca.
Au Revoir