‘…a ver repíteme el número…no parece que no estás en el sistema’ esa frase es la que ha desencadenado esta seguidilla inconexa de palabras, eso me dijeron hoy mientras arreglaba algo de papeleo, en ese momento me pregunte ‘en que asqueroso momento empezaste a formar parte de esa podrida manada llamada sistema…’ obviamente divague un poco pero llegue a mi conclusión casi de inmediato, yo no formo parte del sistema, simplemente fue un termino del tipo que me atendió acostumbrado seguramente a ver a tanto borrego caminando al matadero. Entre otras cosas hoy comencé a construir una torre de naipes, se que un viento lo suficientemente fuerte lo puede tumbar pero en este momento se intenta mucho con lo poco que se tiene (una de las formas de mi bien amada eficiencia) y planeo usar todo lo que esté a mi disposición. Pero no nos alejemos del sistema, siempre he hablado mal de él, debe tener sus meritos (tal vez aunque lo veo remoto) y muchos problemas; para mí es simple mierda, no se puede seguir al sistema si uno no es gente, si uno se pregunta cosas, si uno piensa (facultad que se ha venido a menos últimamente) y sabe donde está parado, sabe discernir, sabe diferenciar un mero concepto ‘popular’ y sus propias e incorruptibles bases, y esto ya de manera muy personal, se saben humanos y no aquel que define esa estúpida ley de los derechos humanos (lo que me han leído antes saben de alguna forma hacia donde apunto, porque verán no me cansare de explicarlo, hay gente y personas y aun mas debajo de la gente está la escoria, todo eso merece ser destruido) que no busca más que proteger lo que S. Tankian refiere como “The unthinking majority”. Incluso aventurándome tal vez a un ambiente un poco mas particular, el sistema no aguanta a aquellos a quienes les gusta mantenerse firmes con sus opiniones, pero que está abierto a sugerencias (que en el fondo no harán más que enriquecer –no cambiar- sus bases), que escucha buena música (partiendo de los confines de la música clásica y acercándonos a piezas tal vez menos elaboradas pero igual de increíbles del rock y me animaría a decir incluso, del metal) y a quienes les importa poco los malos comentarios vertidos en ellos, es decir alguien que se ha criado en un ambiente ‘cultural’ digámosle (esto es lleno de estimulaciones ligadas al conocimiento) que no hacen más que sentar ciertos precedentes. Esta semana para mí ha sido particular, la ultima del mes si bien es cierto, pero no marca más que el inicio de una etapa algo distinta, son inicios y como tales oportunidades para seguir saliéndonos de ese molde, de esa manada prefabricada que consume lo que el ‘sistema’ quiere que consumas, a veces pienso en el ‘sistema’ como una suerte de Matrix (mucho menos estilizada, me refiero aquí a la idea) que tiene dentro de él a sus manadas de abyectos y busca con toda herramienta posible eliminar a quienes la ‘desobedecen’. Es un hecho que esas ‘mayorías irreflexivas’ siempre han abusado de esa fuerza colectiva (tal vez la única ‘ventaja’ de las manadas) que tienen para aplastar a los pensantes, para silenciar opiniones novedosas, a veces agradezco que ese mismo sistema haya engendrado al más temido de su hijos bastardos: la tecnocracia, donde el poder lo tiene la ciencia, pero no todo es fantasía utópica allí, en esos casos la ciencia como tal enfrenta también al peor de sus enemigos, al dogma, y la batalla es ardua y solo dependiendo de quién este de mediador se sabrán los resultados, sinceramente espero que la ciencia siga siendo aquel sendero de puertas que se abren y cierran, ese conjunto de marañas demasiado complicadas como para meter ‘en un solo saco’, pero solo el tiempo me podrá decir quien ha terminado por ganar, en el ambiente en el que me desenvuelvo (de momento al menos) sigue ganando la ciencia como la conocemos, al menos nunca se me cruzara dogmatizar la ciencia que conozco, ese sería mi más grave error y si es que en algún momento ocurre sin que me cuenta, por favor a quien corresponda, máteme.
Au revoir