lunes, 28 de julio de 2014

בילכערקייַט

Hoy trataré de juntar muchas cosas, trataré de comprar un caudal de ideas que ha estado muy disperso pero que en realidad ya hay que arreglar, la música vuelve a sonar, hoy realmente quiero escribir y supongo que hay mucho que hablar luego de un alejamiento de estas letras que ha durado varios meses. Como siempre no pondré excusas, nunca me ha gustado hacerlo de todas formas, pero dejemos de hablar de puntos que tal vez podrían pasar por alto, esta noche la música es particularmente estridente y eso se debe a que mis ánimos se agitaron bastante esta tarde, recibir visitas que a uno no busca no es para nada cómodo, cortan el día, aletargan a uno y lo detienen de hacer algo que por quería continuar previa a la visita y así como eso  es desagradable el hecho que se cancele un evento al que uno iba a ir al menos virtualmente (el dios tecnología tiene siempre herramientas muy ‘particulares’ a la disposición de quien quiera verlas) porque mágicamente todos tenían algo más que hacer, me perturba últimamente la disposición de prioridades que tiene el mundo, y ese es el punto detrás de eso que ha sido a ojos de cualquiera una queja por algo que ya paso. Veamos entonces, iré un poco más allá, hoy se celebra la independencia de mi país, a mi gusto (y no soy antipatriota o alienado, realmente me siento en deuda con mi país) es algo que han hinchado de más, un despliegue tal vez innecesario para demostrar el poder del gobierno, yo siempre lo he visto como un despilfarro de dinero del estado (porque vamos, es un hecho que se inflan las cuentas y se paga de más por absolutamente todo) y un besamanos más allá de lo que al menos debería representar; tomemos de ejemplo el mensaje presidencia, un monólogo lleno de vítores huecos acerca de todo lo bien que se hizo, no es para nada ameno, pero debería ser más una autocrítica, una presentación de porcentajes comparados, y por qué no la presentación de un plan, pero en lugar de esos es un besamanos, sin datos concretos, arruinado por justamente ese carácter arrastrado del público que escucha como tablones lo que le dicen. Nuevamente a mi gusto hay en todo eso una mala asignación de prioridades, hablaba con el hombre sabio hace unos días y me dijo algo curioso (por suerte él siempre me habla con cifras al lado) “la educación es algo que todos dicen que es importante pero a cuántos de ellos les importa de verdad, cuántos si trabajan por ello, el problema es que se habla de lo importante que es pero no se hace nada concreto. Digamos que un 80% habla de ello, de ese 80 solo el 20% intenta hacer algo por ello, y de verdad lo hace, está comprometido con la idea, algo gris el número ¿no?’ Pero tristemente así funciona, desarrollar eso o al menos darle un punto de inicio diferente parte de nosotros mismos una vez más, tenemos la capacidad de poder hacer algo pequeño, que por muy pequeño que sea ayuda de algo a largo plazo y a veces menospreciamos eso y vemos esos beneficios a largo plazo como algo meramente accesorio, estamos acostumbrados a lo rápido, y si, nuevamente caemos en que es un problema de prioridades, como dice un párrafo del libro que estoy leyendo ‘es mejor tener oro en el bolsillo en este momento que promesas de oro’. Pero bueno, al final ¿por qué creo que todo esto nace de un problema de prioridades? Y más importante ¿a qué me refiero? Es sencillo complicado a la vez, me explicaré; es sencillo porque el problema en si nace de no poder ver más de un paso delante de nosotros, no es que haya que medir riesgos o beneficios pero en ver posibilidades, yo siempre he creído que si algo puede desarrollarse hay que buscar hacerlo porque puede ser interesante la manera en que lo haga y aprenderemos mucho de la manera en que se va desarrollando, hasta podría servir de base para otras posibilidades, pero preferimos lo inmediato, ese oro ahora, cuando tal vez no vemos los intereses que nos podría traer el tiempo. Y ahora lo complicado, hay demasiadas causas para este problema, a mi gusto pasan desde egoísmo y falta de tacto hasta una grave falta de raciocinio, ese dejarse llevar y confiar en la inteligencia colectiva de la estupidez individual, dejarse llevar de lo que otro opinan más que considerar la propia. Así que como ven, el problema se extiende frente a nosotros y con una vista lo suficientemente aguzada podemos verlo con cierta facilidad, a veces resulta demasiado desagradable y a veces provoca respuestas elaboradas sobre la marcha que son simples contestaciones a preguntas estúpidas, y la estupidez es una cosa con la que todos deberíamos luchar, algo de lo que convendría deshacerse,  y quien sabe con suerte tal vez ese sea el primer paso para que al menos las prioridades que establecemos sean algo más acertadas de la que uno logra ver diariamente, aunque claro siempre hay que hacer la salvedad de que se habla de lo más.

Au revoir