Alguien sabe cómo se puede aplacar la ira propia que genera el saber que has decepcionado a personas que son excepcionales en nuestra vida; esta semana he decepcionado a mi familia y a mi mentor, días diferentes dentro de una atípica semana que tal vez ha sido una de las más críticas en lo que va de mi existencia. Hoy no quiero darle vueltas al asunto en sí, a la cuestión que llevo a la decepción y ese sentimiento que los ingleses llaman ‘upset’ (en este momento me siento así) si no a la contemplación (algo enfriada) de los hechos; querer decir “si me equivoque pero saben aprendí algo” y pues en ese proceso me he visto prácticamente carcomido por el dolor, me quebré, lloré y maldije mi propia estupidez, mi desidia, pero como dije, no quiero dar vueltas a lo que genero este estado. El precario estado saludable de mi entorno esta ahora tísico y trato de arreglarlo, en el proceso he visto con cierta sorpresa que me ayudaban, que mis cada vez más escasos amigos se hicieron presente al menos para decirme que vaya y haga cosas, que ya no tenía que perder y definitivamente no tengo el tiempo para darme esos lujos; mi mentor, con una mirada algo extraña en él me apoyó pero me dejo claro que también tendré que poner de mi parte, como el hombre sabio me dijo “demuestra interés…” y eso es algo que prácticamente ha sido constante (quiero verlo de esa forma) estos días grises. Esta semana se han ventilado muchas cosas que tenia (de cierta manera) escondidas, porque creía que solo me comprendía a mí y en mi egoísmo no pude ver que también encerraba en aquel fatídico abrazo a mi familia y amigos que han salido a decirme ‘estas equivocado’, comprendí en ese momento que nos es nada fácil decirle a tus progenitores que ha habido ocasiones en las que te has querido matar, pero eso no duele, duele el ver sus rostros largos y extraños preguntándote que te faltado, que han hecho mal, eso me duele mucho más que otras cosas; como hacerles entender que ellos no tienen la culpa, de que te han criado lo mejor que han podido pero que lamentablemente eres proclive a ese ‘consuelo poderoso’ según Nietzsche (a los interesados revisar “Más allá del bien y el mal”) y que ellos son víctimas de aquel proceso y que no es sino hasta hace unos microsegundos que acabas de comprender eso, duele y lo hace aún más si sabes que fue tu propia necedad la que provoco todo y que se pudo arreglar de haber hecho algo en el momento oportuno, pero ah! ese es el maravilloso mundo del ‘y si’ y no es más que mierda que nos cuesta tiempo, pero es de estos golpes de los que se aprende más. Le falle a quienes aprecio, a quienes tengo como ejemplos y no voy a descansar hasta recuperar esa confianza, no quiero despojos de amabilidad de otros, no quiero ese deber que creen tener conmigo, quiero empezar a ganármelos otra vez de ser posible porque (y esto es algo que me dije antes de que todo el castillo de naipes se desarmara) hay que ser muy cojudo para equivocarse dos veces en este asunto, porque finalmente (y esto es algo que me dijo mi mentor hoy) “toma más tiempo arreglar todo después que hacer algo para repararlo en el momento”.
Au revoir