viernes, 19 de agosto de 2011

Ich bin blöd

Alguien sabe cómo se puede aplacar la ira propia que genera el saber que has decepcionado a personas que son excepcionales en nuestra vida; esta semana he decepcionado a mi familia y a mi mentor, días diferentes dentro de una atípica semana que tal vez ha sido una de las más críticas en lo que va de mi existencia. Hoy no quiero darle vueltas al asunto en sí, a la cuestión que llevo a la decepción y ese sentimiento que los ingleses llaman ‘upset’ (en este momento me siento así) si no a la contemplación (algo enfriada) de los hechos; querer decir “si me equivoque pero saben aprendí algo” y pues en ese proceso me he visto prácticamente carcomido por el dolor, me quebré, lloré y maldije mi propia estupidez, mi desidia, pero como dije, no quiero dar vueltas a lo que genero este estado. El precario estado saludable de mi entorno esta ahora tísico y trato de arreglarlo, en el proceso he visto con cierta sorpresa que me ayudaban, que mis cada vez más escasos amigos se hicieron presente al menos para decirme que vaya y haga cosas, que ya no tenía que perder y definitivamente no tengo el tiempo para darme esos lujos; mi mentor, con una mirada algo extraña en él me apoyó pero me dejo claro que también tendré que poner de mi parte, como el hombre sabio me dijo “demuestra interés…” y eso es algo que prácticamente ha sido constante (quiero verlo de esa forma) estos días grises. Esta semana se han ventilado muchas cosas que tenia (de cierta manera) escondidas, porque creía que solo me comprendía a mí y en mi egoísmo no pude ver que también encerraba en aquel fatídico abrazo a mi familia y amigos que han salido a decirme ‘estas equivocado’, comprendí en ese momento que nos es nada fácil decirle a tus progenitores que ha habido ocasiones en las que te has querido matar, pero eso no duele, duele el ver sus rostros largos y extraños preguntándote que te faltado, que han hecho mal, eso me duele mucho más que otras cosas; como hacerles entender que ellos no tienen la culpa, de que te han criado lo mejor que han podido pero que lamentablemente eres proclive a ese ‘consuelo poderoso’ según Nietzsche (a los interesados revisar “Más allá del bien y el mal”) y que ellos son víctimas de aquel proceso y que no es sino hasta hace unos microsegundos que acabas de comprender eso, duele y lo hace aún más si sabes que fue tu propia necedad la que provoco todo y que se pudo arreglar de haber hecho algo en el momento oportuno, pero ah! ese es el maravilloso mundo del ‘y si’ y no es más que mierda que nos cuesta tiempo, pero es de estos golpes de los que se aprende más. Le falle a quienes aprecio, a quienes tengo como ejemplos y no voy a descansar hasta recuperar esa confianza, no quiero despojos de amabilidad de otros, no quiero ese deber que creen tener conmigo, quiero empezar a ganármelos otra vez de ser posible porque (y esto es algo que me dije antes de que todo el castillo de naipes se desarmara) hay que ser muy cojudo para equivocarse dos veces en este asunto, porque finalmente (y esto es algo que me dijo mi mentor hoy) “toma más tiempo arreglar todo después que hacer algo para repararlo en el momento”.


Au revoir

domingo, 7 de agosto de 2011

Odium

Comenzare por el título, me dio la gana de escribir de esto. Luego de mucho tomo una palabra y la desarrollo; por cierto deben tener un par de ideas en mente cuando estén leyendo esto, se habrá escrito en lo que yo creo serán unas dos horas máximo y estoy algo movido tal vez por haberme tomado una botella de whisky antes de y durante el trabajo de escribir. La idea nació cuando me mire al espejo y empecé una de mis tan usuales y esquizofrénicas conversaciones cuando tengo alcohol de más en la sangre. No sé si he escrito antes de esto, pero me aventurare a darle un enfoque diferente ahora que el límite de mi propia cordura empieza a torcerse. Así que primera pregunta ¿qué es el odio? sé que aquí podrán surgir múltiples definiciones del mismo pero más que el enfoque que alguien pueda verter en él es el que yo le dí en el momento de mi autista conversación. El odio aunque me cueste aceptarlo es algo tan cercano a mi bien odiado amor que me llega a asustar, el vinculo llamado odio me parece más estable incluso que el propio amor; y de alguna manera el fundamento para esto es la distancia que se guarda, para ‘suerte’ de este el estar alejados por esa tan irracionalmente bella pasión es favorable porque el odio no se inmuta al tiempo (dichoso él), incluso se puede llegar a fortalecer con el pasar del mismo. Pero tanta belleza tiene que ser aparente, y hay aquí un punto algo flojo de parte de esta bizarra sensación, lamentablemente (quien sabe, así lo veo yo) existe un dicho que reza (muy mala expresión por cierto) “Del odio al amor hay solo un paso” y viceversa, lo que a mí me mueve es una mezcla casi equilibrada (digo casi porque generalmente me odio) entre ambas sensaciones, el bien amado/odiado equilibrio que tanto defiendo en sobriedad. El odio trasciende mucho más que solo fronteras de este tipo, he ahí lo maravilloso de este sentimiento tan dejado a la deriva por muchos. Y es curioso, muchos dicen que el odio es solo un desperdicio ‘que solo odiarían en caso extremo’ pues a ellos es a los que les pregunto ¿cuánto odian en ustedes? Pues a mi equilibrada memoria le vale poco odiarse si sabe que puede amarse en la misma medida (aunque eso no ocurra) pero el hecho de odiarse es importante porque solo de esa manera puedes odiar a otros, debemos abrazar ese odio a veces, eso es lo que nos sigue impulsando a superarnos, el hecho de que nos aborrezcamos es lo que nos permite superarnos y quien lo niegue, espero tenga los argumentos suficientes para respaldar su respuesta. Lo cierto es que (según la poca razón que alcanzo a rozar en esta condición) el odio nos hace avanzar, el hecho de estar insatisfechos frente a algo, el perfeccionismo, el odiarnos un poco es lo que nos ha sacado de ese particular pozo que siempre nos decía ‘ese es tu limite’ pero (y recuerdo haber escrito esto) siempre hay que empujar más allá de nuestro límite, es como de alguna forma lo expone Nietzsche, siempre hay que mirar más allá del bien y el mal, siempre hay que arriesgarnos a ir más allá, quien sabe tal vez la respuesta siempre haya estado donde un hombre sin más posibilidades se impulsa a ir (y recuerden por favor que no hay clase más peligrosa de hombre que esa, aquel que no tiene nada que perder).


Au revoir