Comenzare por el título, me dio la gana de escribir de esto. Luego de mucho tomo una palabra y la desarrollo; por cierto deben tener un par de ideas en mente cuando estén leyendo esto, se habrá escrito en lo que yo creo serán unas dos horas máximo y estoy algo movido tal vez por haberme tomado una botella de whisky antes de y durante el trabajo de escribir. La idea nació cuando me mire al espejo y empecé una de mis tan usuales y esquizofrénicas conversaciones cuando tengo alcohol de más en la sangre. No sé si he escrito antes de esto, pero me aventurare a darle un enfoque diferente ahora que el límite de mi propia cordura empieza a torcerse. Así que primera pregunta ¿qué es el odio? sé que aquí podrán surgir múltiples definiciones del mismo pero más que el enfoque que alguien pueda verter en él es el que yo le dí en el momento de mi autista conversación. El odio aunque me cueste aceptarlo es algo tan cercano a mi bien odiado amor que me llega a asustar, el vinculo llamado odio me parece más estable incluso que el propio amor; y de alguna manera el fundamento para esto es la distancia que se guarda, para ‘suerte’ de este el estar alejados por esa tan irracionalmente bella pasión es favorable porque el odio no se inmuta al tiempo (dichoso él), incluso se puede llegar a fortalecer con el pasar del mismo. Pero tanta belleza tiene que ser aparente, y hay aquí un punto algo flojo de parte de esta bizarra sensación, lamentablemente (quien sabe, así lo veo yo) existe un dicho que reza (muy mala expresión por cierto) “Del odio al amor hay solo un paso” y viceversa, lo que a mí me mueve es una mezcla casi equilibrada (digo casi porque generalmente me odio) entre ambas sensaciones, el bien amado/odiado equilibrio que tanto defiendo en sobriedad. El odio trasciende mucho más que solo fronteras de este tipo, he ahí lo maravilloso de este sentimiento tan dejado a la deriva por muchos. Y es curioso, muchos dicen que el odio es solo un desperdicio ‘que solo odiarían en caso extremo’ pues a ellos es a los que les pregunto ¿cuánto odian en ustedes? Pues a mi equilibrada memoria le vale poco odiarse si sabe que puede amarse en la misma medida (aunque eso no ocurra) pero el hecho de odiarse es importante porque solo de esa manera puedes odiar a otros, debemos abrazar ese odio a veces, eso es lo que nos sigue impulsando a superarnos, el hecho de que nos aborrezcamos es lo que nos permite superarnos y quien lo niegue, espero tenga los argumentos suficientes para respaldar su respuesta. Lo cierto es que (según la poca razón que alcanzo a rozar en esta condición) el odio nos hace avanzar, el hecho de estar insatisfechos frente a algo, el perfeccionismo, el odiarnos un poco es lo que nos ha sacado de ese particular pozo que siempre nos decía ‘ese es tu limite’ pero (y recuerdo haber escrito esto) siempre hay que empujar más allá de nuestro límite, es como de alguna forma lo expone Nietzsche, siempre hay que mirar más allá del bien y el mal, siempre hay que arriesgarnos a ir más allá, quien sabe tal vez la respuesta siempre haya estado donde un hombre sin más posibilidades se impulsa a ir (y recuerden por favor que no hay clase más peligrosa de hombre que esa, aquel que no tiene nada que perder).
Au revoir
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