domingo, 20 de noviembre de 2011

Algunas nociones

Empecé a hilar ideas luego de una nada abstemia conversación con el hombre sabio; de eso ya una media hora, son las 1:30 horas y les escribo ¿conocen esa palabra llamada humildad? Es raro que haga una pregunta sin darles mi opinión, pero empecemos de cero, quiero que ‘adivinen’. Estoy sin música, rara ocasión en realidad, si bien he tomado estoy más lucido que de costumbre, y la susodicha palabra apareció luego de un comentario, yo (lamentablemente, quien sabe) siempre trato de darle una vuelta de tuerca a todo, incluso una supuestamente simple respuesta, en este caso al comentario ‘no le hables de humildad…’ o algo así, y no es para nada exagerado tratar de evitar nombrar una palabra que no está en MI diccionario; tal cosa no existe, quien dice tenerla entiende mal los conceptos, quien afirma tenerla…bueno, hace falta hacer algún comentario. Todo este pensamiento se basa en una cosa, la bien odiada razón; un buen porcentaje de mi juicio se basa en anteponer ese factor ante toda circunstancia, error de modo de vida número dos. Es realmente una mierda tratar de razonar con un mundo tan…’cosmopolita’ como este, que jura tener mente abierta, como alguna vez oí, quien reafirma algo adolece completamente de ello. Pero no desvariemos, les diré lo que para mí es ‘humildad’, la entiendo como el desear ser inferior a alguien, de querer ser mejor siendo o mostrándote como ‘menos’, el bajar la cabeza siempre, el olvidar parte de nuestra ambición y el tan odiado (al menos para mí amado) egoísmo. Es algo que finalmente no nos deja crecer a nuestro potencial completo, algo que merece menos que nuestro desprecio, nuestra completa omisión. Por eso cada vez que alguien quiere pasarse de ‘listillo’ y nombra esa cosa llamada humildad, hay ciertas ocasiones en las que me dan arcadas. Terminare (la que tal vez sea una de las últimas entradas del mes) esto con algo de Nietzsche, que a mi oblicuo parecer se relaciona con mi premisa, disfrútenlo:

Pues ¿qué significa libertad? Que se tiene la voluntad de responsabilidad personal. Que se mantiene la distancia jerárquica que diferencia. Que se llega a ser más indiferente hacia la penuria, la dureza, la privación y aun hacia la vida. Que se está pronto a sacrificar en aras de su causa vidas humanas, la propia inclusive. Significa la libertad que los instintos viriles, guerreros y triunfantes privan sobre otros instintos, por ejemplo, los de la “felicidad”. El hombre libertado, y, sobre todo, el espíritu libertado, pisotea el despreciable bienestar con que sueñan mercachifles, cristianos, vacas, mujeres, ingleses y demás demócratas. El hombre libre es un guerrero. ¿Cuál es el criterio de la libertad en los individuos y los pueblos? La resistencia que es preciso superar, el esfuerzo que demanda el mantenerse arriba. El tipo más alto de hombres libres debiera buscarse allí donde continuamente se supera la resistencia más grande a dos pasos de la tiranía, a un tris del trance de caer en la servidumbre.

Au revoir

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