Hoy vi mi celular y me percate de que guardaba algunos mensajes de las pocas amistades que tengo, me pregunte ¿por qué lo haces? ¿te sientes tan solo? Y me arrastraría a pensar en algo de lo que ya he escrito, la nostalgia, pero esta vez mi cabeza apunto a otra dirección. Cree mi distorsionada psique que guardamos ese tipo de cosas por un tema de ‘necesidad de no olvidar’, no queremos olvidar que podemos ser bien tratados, suena triste pero el mundo nunca nos sonreirá únicamente, y son esas palabras monstruosas formando arcos y cavidades en las que podemos refugiarnos las que a veces nos reconfortan, antes el leer algunos mensajes de un amigo me hacia reír y eso era suficiente para soportar otro día difícil, mis palabras incluso forman habitaciones que me protegen de ciertos golpes, palabras que he dedicado a otros pero que tienen el mismo efecto en quien las escribió, tal vez algún día comprenda completamente porque es que me gusta refugiarme en escritos antes que dejar libre a mi lengua. Hay otra cosa puedo haber obviado, al menos la explicación porque de hecho si la mencione, la soledad; y es que a veces ella nos impulsa a degradarnos, ese temor a que nos abandonen nos termina carcomiendo y nos estropea aun más de lo que ya podemos estar y lastimosamente también toma mucho repararse y ese es aun más tiempo en solitario, con todos evitándote y unos pocos (realmente pocos, no mentiría si digo que en una mano alcanzan a nombrarse) queriéndote darte la mano con todo el cuidado que les es posible. Esa soledad si nos empuja a la nostalgia, y cuando leamos lo que habían escrito alguna vez para nosotros nos damos cuenta lo poco que tal vez valíamos en el fondo para ellos, conclusión, una mala salida. Se sufre en solitario pero en ocasiones el hecho de terminar algo antes es mejor porque existe la certeza de que sanaremos antes pero como le dije a una amiga ‘el ser humano es masoquista por naturaleza, nos encanta sufrir’ y mis palabras se arraigan fuertemente de muchos ángulos, es un hecho que no de todos, es poco probable, pero de los suficientes como para darle razón a aquello. El solo hecho de leer lo que tal vez significamos en un momento dejado atrás es cruel, para nosotros sobre todo, y es por eso precisamente que no entiendo porque los seguimos guardando; puede que el placer que se siente cuando se han aclarado (o al descubrir otro matiz de lo que leíamos) algún punto que antes no entendíamos nos siga maravillando o puede también que nos encante escapar del camino a nuestra felicidad, aun cuando escribo que el camino a la felicidad (la propia) no debe implicar a nadie más que a nosotros (es egoísta pero el hecho de no anclarnos en algo o alguien más facilita enormemente las cosas) es difícil practicar el concepto porque nuestra propia presencia (el ‘estar solo’ que usamos tanto) nos es aburre luego de años de aislamiento; si, podemos entretener a la mente para que no piense en ello, podemos jugar con ella para crear nuestra propia compañía pero creo que eso no se compara a la complejidad que representa otra persona. Tal vez por allí marcha el asunto, las letras escritas nos (si se sabe cómo interpretarlas) nos puede decir mucho de una persona y el hecho de guardar notas antiguas de compañeros que ya no están tal vez nos sirva para tratar de recordarlos de la mejor manera posible, y sin querer acabe arrastrado a la nostalgia…empezaré a limpiar unos cuantos cuartos vacios en mi mente.
PD. Por cierto, acerca del título de la entrada...algunos 'freakies' me entenderán, solo espero haberlo escrito correctamente.
Au revoir
No hay comentarios:
Publicar un comentario