Hoy he descubierto con cierto asco que el decir ‘te conozco’ es una de las cosas más repugnantes y soberbias que se le puede decir a cualquier persona; me importan poco las formas de vida que no escalan ese peldaño, son (como dirían los ingleses) expendables. Alguna vez escribí que no concebía sensación más desagradable que la de ser ‘conocido’ con una sola mirada, no me malinterpreten, con lo más siempre es posible pero cuando hablamos de la complejidad que representa una persona eso se hace difícil en extremo, pero el hecho de decirlo a ligera simplemente me enferma. La inmensidad que representa una persona es prácticamente insondable, al menos así la considero, no hay forma de bucear y no perderse irremediablemente en la oscuridad propia de aquella alma. Uno no puede decir que conoce a alguien solo porque son amigos, incluso en ese punto (y partiendo de mi definición de amistad) hay niveles por los que uno se irá descubriendo, no ’pasa’ simplemente, es un proceso que toma toda una vida y que en última instancia solo lo alcanza el propio usuario y es triste porque pienso que nos entendemos (y por ende a una parte del multiverso) cuando la vida se nos escapa. El maestro Sábato lo dejo claro, pero aun así hay quienes creen ser omniscientes solo porque la personalidad tiende a mostrarse un poco sumisa, grave error, incluso esa solo puede ser una fase, un velo que cubre quien es realmente aquella persona. Simplemente me enferma el hecho de escucharlo, incluso tratar de darle cierta forma para que lastime menos mis ojos y oídos, aquella bestia que crean sin pensar es solo un esperpento que estará atado a ellos por siempre, arrastrándolos sin más remedio escaleras abajo. Lo cierto es que mostramos solo lo que queremos sea visto y en algunos casos (tristes debo decir) incluso el interlocutor solo ve lo que quiere ver o peor aún, se rehúsa a ver porque simplemente cree saber cómo será, si los años me han enseñado algo es que cualquier existencia nueva que nos preparemos a enfrentar no merece ser menospreciada, y a muchas veces tendrás que dar segundas oportunidades para conocer al menos si aquella existencia vale la pena porque créanlo o no, el inhibirse les puede jugar una mala pasada y muchas veces termina siendo muy molesto cuando se evalúan esas cosas. Nadie se conoce completamente, incluso el usuario no puede llegar a los propios confines en vida, esa es la última broma de nuestra propia existencia, solo aceptamos el reflejo en el espejo de la muerte una vez que esta llama por nosotros.
Au revoir
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