sábado, 19 de enero de 2013

Anka


Elucubrar, una acción que digamos esta en desuso y aunque una de sus tres acepciones sea la de ‘imaginar sin mucho fundamento’ me gusta más una que según la RAE  ya ha entrado en desuso. Trabajar velando y con aplicación e intensidad en obras de ingenio, ¿no les parece conocida esa acepción? a mí me divierte mucho tomarla de esa forma, pues no encuentro nada de ‘apariencia’ (tómese esta simplemente como si hablásemos de ‘fachada’) en tal accionar; la palabra como tal salió a flote en una conversación con el hombre sabio, hablábamos en el lenguaje que no admite complicaciones (aquella definición puede resultar incompresible a algunas almas), hablábamos en números de números; de series y secuencias, de números perfectos, de la secuencia de números primos y como de esta podíamos desprender Fibonacci, de números perfectos y poliedros, íbamos (de a pocos) conectando todo, pero es evidente que no lo sabemos todo y me quede con esa idea dando vueltas hasta que él comenzó a hablarme de las bases de aquello y finalmente nombro la palabra de la que parto hoy. Y ese extraño accionar (ese elucubrar) al que comúnmente me nos referimos despectivamente como ‘comida de coco’ (la expresión en sí no sé de donde viene, pero en Perú la utilizamos para hacer referencia a que algo se ha pensado demasiado, tanto que genera ya cierta paranoia), y que desde ahora trataré con más respeto, me parece sumamente interesante, es realmente un divertimento. Prácticamente desligarnos del mundo para dedicarnos únicamente a la tarea de pensar un tema en particular en toda su complejidad o como lo diría el mismo hombre sabio, ese ‘lo vi, ya lo vi todo…ese momento de iluminación espontaneo’, verle la cara al universo entero prácticamente y sacarle a la fuerza una de sus capas, desnudar algo y llegar a esa verdad que debe estar detrás de todo. Evidentemente hay (como en todo interés) fanáticos que llevan esto más allá de lo completamente razonable y lo elevan a cierto escalón de insania subjetiva donde dicen (regresando un poco sobre las letras y hablando una vez más de las series numéricas) que hay alguien detrás de todas estas conexiones, no son casuales (les concedo eso) y es evidente que alguien está detrás de eso, están tratando de decirnos algo; como pueden esperar ni siquiera ellos saben de que se trata, pero de que hay un mensaje, no lo dudan ‘aun no entendemos lo suficiente’ argumentan. Atino a reírme un poco, yo no entiendo suficiente del tema como para formular alguna opinión que busque ser imparcial pero al menos a primera vista no me parece un razonamiento correcto. Elucubrar así de la misma elucubración, del todo, me parece un tanto ‘audaz’, siento respeto por quienes ahora incluso trabajan para demostrar la Teoría de cuerdas (que apoyaría mi idea de que la ‘casualidad’ no existe) pero esa base es completamente científica y usa el lenguaje numérico para llegar a una conclusión, pero de allí al hecho de elucubrar de más acerca de los mismos (entiéndase de los números) nos puede llevar sin duda a callejones sin salida en los que mágicamente se presentara la respuesta a todo (42, como leí en algún lugar), una respuesta que nos dieron y que ahora nos toca descifrar; eso definitivamente no está bien. En ese macrocosmos que son los números hay líneas bien trazadas y quienes quieres ver entre líneas tendrán tarde o temprano esa paradoja delante de ellos, creo yo se trata de ver un paso adelante nada más, ver esas pequeñas conexiones y sonreír porque sabemos en el fondo (muy en el fondo) que es como el maestro dice “Nosotros (la indivisa divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo. Lo hemos soñado resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme en el tiempo; pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos intersticios de sinrazón para saber que es falso”

Au revoir

No hay comentarios: