Elucubrar, una acción que digamos esta en desuso y aunque
una de sus tres acepciones sea la de ‘imaginar sin mucho fundamento’ me gusta
más una que según la RAE ya ha entrado en
desuso. Trabajar velando y con aplicación e intensidad en obras de ingenio,
¿no les parece conocida esa acepción? a mí me divierte mucho tomarla de esa
forma, pues no encuentro nada de ‘apariencia’ (tómese esta simplemente como si hablásemos
de ‘fachada’) en tal accionar; la palabra como tal salió a flote en una conversación
con el hombre sabio, hablábamos en el lenguaje que no admite complicaciones (aquella
definición puede resultar incompresible a algunas almas), hablábamos en números
de números; de series y secuencias, de números perfectos, de la secuencia de
números primos y como de esta podíamos desprender Fibonacci, de números
perfectos y poliedros, íbamos (de a pocos) conectando todo, pero es evidente
que no lo sabemos todo y me quede con esa idea dando vueltas hasta que él comenzó
a hablarme de las bases de aquello y finalmente nombro la palabra de la que
parto hoy. Y ese extraño accionar (ese elucubrar) al que comúnmente me nos
referimos despectivamente como ‘comida de coco’ (la expresión en sí no sé de
donde viene, pero en Perú la utilizamos para hacer referencia a que algo se ha
pensado demasiado, tanto que genera ya cierta paranoia), y que desde ahora
trataré con más respeto, me parece sumamente interesante, es realmente un
divertimento. Prácticamente desligarnos del mundo para dedicarnos únicamente a
la tarea de pensar un tema en particular en toda su complejidad o como lo diría
el mismo hombre sabio, ese ‘lo vi, ya lo vi todo…ese momento de iluminación
espontaneo’, verle la cara al universo entero prácticamente y sacarle a la
fuerza una de sus capas, desnudar algo y llegar a esa verdad que debe estar detrás
de todo. Evidentemente hay (como en todo interés) fanáticos que llevan esto más
allá de lo completamente razonable y lo elevan a cierto escalón de insania subjetiva
donde dicen (regresando un poco sobre las letras y hablando una vez más de las
series numéricas) que hay alguien detrás de todas estas conexiones, no son
casuales (les concedo eso) y es evidente que alguien está detrás de eso, están tratando
de decirnos algo; como pueden esperar ni siquiera ellos saben de que se trata,
pero de que hay un mensaje, no lo dudan ‘aun no entendemos lo suficiente’
argumentan. Atino a reírme un poco, yo no entiendo suficiente del tema como
para formular alguna opinión que busque ser imparcial pero al menos a primera vista
no me parece un razonamiento correcto. Elucubrar así de la misma elucubración, del
todo, me parece un tanto ‘audaz’, siento respeto por quienes ahora incluso
trabajan para demostrar la Teoría de cuerdas (que apoyaría mi idea de que la ‘casualidad’
no existe) pero esa base es completamente científica y usa el lenguaje numérico
para llegar a una conclusión, pero de allí al hecho de elucubrar de más acerca
de los mismos (entiéndase de los números) nos puede llevar sin duda a
callejones sin salida en los que mágicamente se presentara la respuesta a todo
(42, como leí en algún lugar), una respuesta que nos dieron y que ahora nos
toca descifrar; eso definitivamente no está bien. En ese macrocosmos que son
los números hay líneas bien trazadas y quienes quieres ver entre líneas tendrán
tarde o temprano esa paradoja delante de ellos, creo yo se trata de ver un paso
adelante nada más, ver esas pequeñas conexiones y sonreír porque sabemos en el
fondo (muy en el fondo) que es como el maestro dice “Nosotros (la indivisa
divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo. Lo hemos soñado
resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme en el tiempo;
pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos intersticios de
sinrazón para saber que es falso”
Au revoir
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