Hoy trataré de juntar muchas cosas, trataré de comprar un
caudal de ideas que ha estado muy disperso pero que en realidad ya hay que
arreglar, la música vuelve a sonar, hoy realmente quiero escribir y supongo que
hay mucho que hablar luego de un alejamiento de estas letras que ha durado varios
meses. Como siempre no pondré excusas, nunca me ha gustado hacerlo de todas
formas, pero dejemos de hablar de puntos que tal vez podrían pasar por alto,
esta noche la música es particularmente estridente y eso se debe a que mis ánimos
se agitaron bastante esta tarde, recibir visitas que a uno no busca no es para
nada cómodo, cortan el día, aletargan a uno y lo detienen de hacer algo que por
quería continuar previa a la visita y así como eso es desagradable el hecho que se cancele un
evento al que uno iba a ir al menos virtualmente (el dios tecnología tiene
siempre herramientas muy ‘particulares’ a la disposición de quien quiera verlas)
porque mágicamente todos tenían algo más que hacer, me perturba últimamente la
disposición de prioridades que tiene el mundo, y ese es el punto detrás de eso
que ha sido a ojos de cualquiera una queja por algo que ya paso. Veamos entonces,
iré un poco más allá, hoy se celebra la independencia de mi país, a mi gusto (y
no soy antipatriota o alienado, realmente me siento en deuda con mi país) es
algo que han hinchado de más, un despliegue tal vez innecesario para demostrar el
poder del gobierno, yo siempre lo he visto como un despilfarro de dinero del
estado (porque vamos, es un hecho que se inflan las cuentas y se paga de más
por absolutamente todo) y un besamanos más allá de lo que al menos debería
representar; tomemos de ejemplo el mensaje presidencia, un monólogo lleno de vítores
huecos acerca de todo lo bien que se hizo, no es para nada ameno, pero debería
ser más una autocrítica, una presentación de porcentajes comparados, y por qué no
la presentación de un plan, pero en lugar de esos es un besamanos, sin datos
concretos, arruinado por justamente ese carácter arrastrado del público que
escucha como tablones lo que le dicen. Nuevamente a mi gusto hay en todo eso
una mala asignación de prioridades, hablaba con el hombre sabio hace unos días
y me dijo algo curioso (por suerte él siempre me habla con cifras al lado) “la
educación es algo que todos dicen que es importante pero a cuántos de ellos les
importa de verdad, cuántos si trabajan por ello, el problema es que se habla de
lo importante que es pero no se hace nada concreto. Digamos que un 80% habla de
ello, de ese 80 solo el 20% intenta hacer algo por ello, y de verdad lo hace, está
comprometido con la idea, algo gris el número ¿no?’ Pero tristemente así
funciona, desarrollar eso o al menos darle un punto de inicio diferente parte
de nosotros mismos una vez más, tenemos la capacidad de poder hacer algo
pequeño, que por muy pequeño que sea ayuda de algo a largo plazo y a veces
menospreciamos eso y vemos esos beneficios a largo plazo como algo meramente
accesorio, estamos acostumbrados a lo rápido, y si, nuevamente caemos en que es
un problema de prioridades, como dice un párrafo del libro que estoy leyendo ‘es
mejor tener oro en el bolsillo en este momento que promesas de oro’. Pero
bueno, al final ¿por qué creo que todo esto nace de un problema de prioridades?
Y más importante ¿a qué me refiero? Es sencillo complicado a la vez, me
explicaré; es sencillo porque el problema en si nace de no poder ver más de un
paso delante de nosotros, no es que haya que medir riesgos o beneficios pero en
ver posibilidades, yo siempre he creído que si algo puede desarrollarse hay que
buscar hacerlo porque puede ser interesante la manera en que lo haga y
aprenderemos mucho de la manera en que se va desarrollando, hasta podría servir
de base para otras posibilidades, pero preferimos lo inmediato, ese oro ahora,
cuando tal vez no vemos los intereses que nos podría traer el tiempo. Y ahora
lo complicado, hay demasiadas causas para este problema, a mi gusto pasan desde
egoísmo y falta de tacto hasta una grave falta de raciocinio, ese dejarse
llevar y confiar en la inteligencia colectiva de la estupidez individual, dejarse
llevar de lo que otro opinan más que considerar la propia. Así que como ven, el
problema se extiende frente a nosotros y con una vista lo suficientemente
aguzada podemos verlo con cierta facilidad, a veces resulta demasiado
desagradable y a veces provoca respuestas elaboradas sobre la marcha que son
simples contestaciones a preguntas estúpidas, y la estupidez es una cosa con la
que todos deberíamos luchar, algo de lo que convendría deshacerse, y quien sabe con suerte tal vez ese sea el
primer paso para que al menos las prioridades que establecemos sean algo más
acertadas de la que uno logra ver diariamente, aunque claro siempre hay que
hacer la salvedad de que se habla de lo más.
Au revoir