Siempre he hablado de los más, quien me enseño algo de ello
(uno podría decir que él nos dijo que giráramos la cabeza en el momento
indicado para verlo, si no todo, al menos algo que llamaría nuestra atención)
en primera instancia fue el hombre sabio y de él he aprendido tanto; hay veces
que su dispersión me molesta, hay veces que lo miro con rabia en los ojos y ella
misma habla de desatenciones, estupideces que llego a admitir, estupideces que
pasa por alto. El hombre sabio comparte muchas cosas de su mundo (y él sabe de
cierta manera que siempre le estaré agradecido por ello), incluso su situación laboral
y ocurre que luego de un tiempo en un puesto que ha desempeñado magníficamente le
han dicho “muchas gracias por cubrirnos, pero tu apellido no cuadra para el puesto,
por eso hemos traído a este señor de apellido rimbombante para que se haga ‘cargo’
de ahora en adelante” y debo decir que la noticia no me tomo por sorpresa
porque ya había ocurrido algo parecido tiempo atrás, pero el hecho de que
demuestren su gratitud de esa manera es enfermizo, pero vamos es algo que
también podemos inferir, el mundo paga así a quienes actúan como deben; aquellos
que no son buenos o malos, solo justos reciben ese trato extraño del mundo,
precisamente porque este parece no aguantar nada bien que le digan las cosas
como realmente son. Aun así, la noticia pareció molestar un poco al hombre
sabio y realmente me disgusto, la debilidad de unos en ese medio realmente da
que pensar, ¿falta de seguridad o confianza en uno mismo? quien sabe, pero el ‘pimponear’
(entiéndase, estar llevando a alguien de un lado a otro sin fin alguno) a una
persona que tanto ha dado por su trabajo me parece cuanto menos estúpido, si esa
es su gratitud preferiría que se la guarden la próxima vez que quieran
ofrecerla porque quedaran como verdaderos idiotas con quien tengan delante, serán
una gran pila de bosta en llamas. Así pues quiero preguntar acerca de la
gratitud, ese extraño espécimen que sirve para agradecer de buena gana algún
accionar, recompensar en otras palabras. De lo que he podido encontrar en mis
días puedo contar las veces que me he topado con ella solo con mis manos; la
hallo esquiva, realmente importa mucho quien la extiende, deben ser contadas
las veces en que la gente las puede dar (de cierta manera) como se debe y no
arrojando prácticamente ese esperpento que ellos toman por original y único,
pero tristemente las personas no se salvan de este hecho pues en todo grupo (y
con esto más que dar una suerte de queja, quiero referirme a esa separación casi
necesario al hablar del accionar) siempre habrá quienes prefieren otros caminos
algo más destructivos. La ‘gratia’ es realmente esquiva en nuestros tiempos,
requiere mucha sinceridad (el ser cínico simplemente no cuenta en estos casos)
que valgan verdades se viene a menos cada día que pasa; esperemos simplemente a
no perderla de vista y voltear la cabeza de extraños (si es necesario) cuando
estos desvíen su mirada de ella, no vaya a ser que una falsa luz, una de esas
bengalas tan comunes hoy en día, los ciegue.
Au revoir
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