Las amistades vienen y van, son muy pocas (y no creo que
haya quien pueda negarlo) las que sobreviven al cruel tiempo, personalmente he
visto como unas que eran en apariencia solidas se han ido deteriorando
espantosamente mientras el tiempo se nos interponía y ¿qué puedo decir al
respecto? ‘no fue mi culpa’ o mierdas como esa ¿verdad? Me rio de esas
respuestas, nosotros maquillamos eso (entiéndase aquí, los implicados en el
vinculo) y nosotros somos enteramente responsables de ese hecho, claro hay
veces que nos cuesta aceptar la responsabilidad y es que (tal vez) esa sea de
las cosas más difíciles para una persona, nos pega mucho en el orgullo aquella
mea culpa. Pero no por eso van a hacer de ella su moneda, no, no y mil veces
no; debemos aprender a disfrutar de nuestros errores más grandes porque son de
ellos de donde aprenderemos más pero siempre hay que tener en mente que por más
que los aceptemos y aprendamos de ellos, si volvemos a caer por ellos es porque
realmente somos idiotas y esa es una cualidad de la gente y si no podemos verlo
incluso somos más idiotas de lo que se podía imaginar. ¿Y por que empecé estas erráticas
líneas así? quien sabe, mi pluma es ciertamente caprichosa cuando de formas
hablamos pero el hecho de que el catorce de Febrero este cerca le provoca a uno
reconsiderar ese tipo de menesteres y es que entre tanto ‘cariño’ pobremente
expresado (si debe haber excepciones, pero poco importan porque me estoy
refiriendo enteramente a la mayoría, ese horrible mar que es la masa) por los
más y que de no ver lo mismo llaman a una muerte del romanticismo, yo siempre insistiré
en que quienes hablan de romanticismo tan abiertamente no saben en realidad que
significa realmente. Vuelve a ser catorce en unos días y el mundo cree que debe
ser especial, que es otro día en el que su comportamiento debe ser ejemplar y
hacer los apuntes respectivos en el calendario para volver a su inescrupuloso
ritmo habitual, realmente me da risa, me repugna en tal grado que lo único que
puedo hacer es reírme; y una parte de mi no puede evitar reírse un poco de sí
misma, aun lo hace y no se puede evitar, así el impulso haya sido superado,
concluyo de esta forma que la estupidez nunca se aleja completamente de
nosotros. Como sea, ya perdimos completa ilación de lo que empezamos y también
de lo que continuamos, tratemos de regresar un poco y enlacemos un poco esto;
la amistad así como antes la he descrito termina tomando formas caprichosas y finalmente
queda en quien está sometido (y no hay palabra que se ajuste mejor) a esta que como
tomará los eventos propios en la misma pues hay en esta un choque de egos, el
hecho es que cuando conocemos suficiente tiempo a alguien acomodamos nuestro
ego lo mejor que podemos para evitar el conflicto y si se da pues también
depende de este si lo solucionan (nótese que se habla en plural pues todo
vinculo es bilateral) o uno de ellos ve como parchar esa grieta lo que si bien
a veces resulta otras se convierte en el meollo de futuros problemas de los que
no podremos escapar porque no basta con tratar de solucionar las cosas u
ofrecer opciones a los mismos si la otra parte simplemente espera a que mágicamente
todo se arregle, así pues aceptar ante otros que nos hemos equivocado y que ‘cargaremos’
con esa culpa no termina de ser una solución, de nada vale que solo uno aprenda
solo seremos lastres unos de otros de esa manera. Catorce de Febrero esta
pronto y con él una innumerable lista de falsas declaraciones y demás de las
que (la verdad) ya no vale la pena hablar y mucho menos alterarse, solo ríanse porque
como dice Zaratustra ese es el lenguaje del alma.
Au revoir
No hay comentarios:
Publicar un comentario