Esta semana ha terminado siendo algo extraña, algo diáfana, me da toda la impresión que la estentórea risa del tiempo aun sigue resonando en estas paredes, siento que el yugo que he mostrado (y figuraba tener) se ha ido y que me he debilitado y envejecido más que en años pasados, es incomodo. La semana comenzó con una de mis fechas más odiadas, ese comercializado día (llamado por los más como día de San Valentín) en que los ‘enamorados’ se reúnen a festejar una sincope de amor y amistad, pero que no es más que una suerte de despilfarro y derroche monetario y una por demás hipócrita melosidad que acaba tan rápido como el torrente de hormonas en el cuerpo, pero el día en si fue rescatable por una frase “…love is a void” y le doy todo el reconocimiento a uno de mis tantos profesores (tal vez uno con los que más sincronizo) por tan monumental trabajo, porque al menos a mi me parece que ha resumido buena parte de los aspectos de tal enfermedad, en ese momento cruzo por mi cabeza “tengo que escribir una entrada que sea una suerte de anti-San Valentín” pero al llegar a casa fue lo mismo que nada, me eche en el piso un rato y luego subí a mi cama, me quede dormido poco después.
Al día siguiente hubo que hacer algo en el proyecto que me mantuvo entretenido buena parte de la mañana y la mitad de la tarde, termino pésimo porque lo que generalmente me salía al primer intento (una IP injection) me tomo tres, lo que obviamente incomodo al bicho con el que trabajaba, finalmente surtió efecto y me pude olvidar de eso, lo metí a una bolsa roja y lo saqué de la estancia, me fui cansado pero el día estaba lejos de terminar. Al día siguiente hubo algunos problemas algo más delicados (competen a mi salud, así que son privados) pero como me dije ‘nada que nos pueda tumbar’, y en si no fue nada importante; el jueves por el contrario hubo algo que nos alegro un poco la semana, una persona con la que debo llevar tres semanas hablando nos recomendó un libro, uno de S. K. y la verdad (porque en realidad nos sugirió leer un relato) no estaba nada malo (aunque aun no lo acabo) y además de este relato nos ofreció otro nombre “The Sandman”, ya conocía algo del comic pero volver a ojearlo (virtualmente claro) hizo que una mórbida sonrisa se dibujara en mi cara, debo decir que es altamente recomendable.
El viernes fue algo decepcionante, y me vino nuevamente la necesidad de escribir y componer pero no hice nada por alimentar esas ideas, tengo parte de esas ideas bien guardadas en el subconsciente. Exterioricemos una; ocurre que ayer subió al micro en el que viajaba un ex militar que por azares del karma había quedado mudo y sordo mientras defendía al país en el último conflicto armado con otro país (Ecuador para ser precisos) producto de la siempre inoportuna explosión de una mina antipersonal (al menos eso me dieron a entender las fotos que aquel sujeto mostraba), el quedo inútil para el ejército y evidentemente fue dado de baja, nuestro siempre ‘irreprochable’ gobierno no atiende bien estos asuntos, pero esto no paso por el paternalismo y es que (personalmente) lo odio. El punto de todo esto pasa por el hecho de de decir que les ‘importan’ los derechos humanos (blasfemia) y es por eso que se surran en la vida de cuanto policía y militar se les cruce (aunque no comulgue mucho con su cerrada forma de ver las cosas y de alguna u otra forma albergue cierto odio contra ellos) y eso es lo que realmente me exaspera, mataría a cuanto político sea necesario para ‘regularizar’ eso, en mis palabras: hacer que ‘los derechos humanos’ no tengan cabida aquí, de esa forma trataremos a los animales como animales y podremos justificar el accionar del ejército y la policía sin que estos tengan que ir ‘en contra’ de un código obsoleto porque francamente ese inciso que resalta se respeten los susodichos ‘derechos’ no hace más que atrofiar y entorpecer el accionar de esas fuerzas; los están limitando y los dejan prácticamente a la merced de quienes se supone gozan del ‘derecho’ sin siquiera merecerlo; cuando todos miran actos terroristas dicen ‘pobre gente de aquel poblado’ y nadie piensa ‘cuanto habrán que tenido que mamarse los polis y los milicos para aguantar todo eso’ o ‘como carajos habrán logrado salir de allí’ porque a nadie le importa la vida de ese ‘ciudadano’, porque estamos más ocupados defendiendo la vida de los transgresores manteniéndolos vivos en cárceles a cuesta de nuestros bolsillos, o libres porque “no se pudo demostrar nada”, mientras quienes (mejor dicho quien, saben que me refiero al señor presidente Fujimori) arreglaron las cosas siguen presos, mientras siguen muriendo nuestros con‘ciudadanos’ porque en el fondo lo más ni siquiera saben que existen, porque los que ‘manejan’ el país no quieren reconocerlos porque obviamente si lo hacen tendrían que lidiar con problemas mucha más grandes que solo mantener desinformados a los más, algunas veces incluyéndolos.
Al día siguiente hubo que hacer algo en el proyecto que me mantuvo entretenido buena parte de la mañana y la mitad de la tarde, termino pésimo porque lo que generalmente me salía al primer intento (una IP injection) me tomo tres, lo que obviamente incomodo al bicho con el que trabajaba, finalmente surtió efecto y me pude olvidar de eso, lo metí a una bolsa roja y lo saqué de la estancia, me fui cansado pero el día estaba lejos de terminar. Al día siguiente hubo algunos problemas algo más delicados (competen a mi salud, así que son privados) pero como me dije ‘nada que nos pueda tumbar’, y en si no fue nada importante; el jueves por el contrario hubo algo que nos alegro un poco la semana, una persona con la que debo llevar tres semanas hablando nos recomendó un libro, uno de S. K. y la verdad (porque en realidad nos sugirió leer un relato) no estaba nada malo (aunque aun no lo acabo) y además de este relato nos ofreció otro nombre “The Sandman”, ya conocía algo del comic pero volver a ojearlo (virtualmente claro) hizo que una mórbida sonrisa se dibujara en mi cara, debo decir que es altamente recomendable.
El viernes fue algo decepcionante, y me vino nuevamente la necesidad de escribir y componer pero no hice nada por alimentar esas ideas, tengo parte de esas ideas bien guardadas en el subconsciente. Exterioricemos una; ocurre que ayer subió al micro en el que viajaba un ex militar que por azares del karma había quedado mudo y sordo mientras defendía al país en el último conflicto armado con otro país (Ecuador para ser precisos) producto de la siempre inoportuna explosión de una mina antipersonal (al menos eso me dieron a entender las fotos que aquel sujeto mostraba), el quedo inútil para el ejército y evidentemente fue dado de baja, nuestro siempre ‘irreprochable’ gobierno no atiende bien estos asuntos, pero esto no paso por el paternalismo y es que (personalmente) lo odio. El punto de todo esto pasa por el hecho de de decir que les ‘importan’ los derechos humanos (blasfemia) y es por eso que se surran en la vida de cuanto policía y militar se les cruce (aunque no comulgue mucho con su cerrada forma de ver las cosas y de alguna u otra forma albergue cierto odio contra ellos) y eso es lo que realmente me exaspera, mataría a cuanto político sea necesario para ‘regularizar’ eso, en mis palabras: hacer que ‘los derechos humanos’ no tengan cabida aquí, de esa forma trataremos a los animales como animales y podremos justificar el accionar del ejército y la policía sin que estos tengan que ir ‘en contra’ de un código obsoleto porque francamente ese inciso que resalta se respeten los susodichos ‘derechos’ no hace más que atrofiar y entorpecer el accionar de esas fuerzas; los están limitando y los dejan prácticamente a la merced de quienes se supone gozan del ‘derecho’ sin siquiera merecerlo; cuando todos miran actos terroristas dicen ‘pobre gente de aquel poblado’ y nadie piensa ‘cuanto habrán que tenido que mamarse los polis y los milicos para aguantar todo eso’ o ‘como carajos habrán logrado salir de allí’ porque a nadie le importa la vida de ese ‘ciudadano’, porque estamos más ocupados defendiendo la vida de los transgresores manteniéndolos vivos en cárceles a cuesta de nuestros bolsillos, o libres porque “no se pudo demostrar nada”, mientras quienes (mejor dicho quien, saben que me refiero al señor presidente Fujimori) arreglaron las cosas siguen presos, mientras siguen muriendo nuestros con‘ciudadanos’ porque en el fondo lo más ni siquiera saben que existen, porque los que ‘manejan’ el país no quieren reconocerlos porque obviamente si lo hacen tendrían que lidiar con problemas mucha más grandes que solo mantener desinformados a los más, algunas veces incluyéndolos.
Au revoir
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