No planeaba divertirme tanto conversando con alguien que apenas conozco, creo yo que el desconocido merece ser llamada persona, sin apuro alguno, sin duda alguna; sus gustos musicales, sus libros leídos, sus autores favoritos, las opiniones que vierte sobre algunas cosas que el vulgo consideraría ‘delicadas’ con tanto seguridad; no estoy idealizando para nada, mi cabeza ahora es bastante objetiva, quiero seguir conversando con esa persona pero no aquí, no en estos campos virtuales donde el nerviosismo de una mentira se esconde plácidamente delante del monitor, quiero ver parte de su lenguaje corporal, quiero ver que jugueteos hace con las manos, quiero entablar una amistad luego de mucho. Comparando (cosa más horrible) a esta persona con el pobre idiota que desgracia mis mañanas en el trabajo, me gustaría cambiar los lugares, me gustaría que ese adulador extranjero (que cree tener más jerarquía que yo porque ahora paso menos tiempo en ese lugar porque simplemente me incomoda su presencia, lo quiero fuera, no sabe respetar espacios, no sabe respetar ciertas situaciones que implican cierta privacidad para el respectivo reporte que tengo que hacer sobre un proyecto en el que no puede meter las manos pero al que quiere acceder desesperadamente, lo odio) desapareciera y de no ser así supongo que dadas algunas condiciones podría matarlo si me dan la oportunidad. Dos existencias completamente distintas como pueden leer; yo alcance el jueves un punto de saturación, el muy pendejo entra a la oficina de mi mentor mientras estoy hablando e informando sobre el proyecto y no tiene la decencia de esperar fuera si no que entra y por respeto a mi mentor no deje de hablar, ese idiota lo escucho todo y yo con la mirada le decía ‘vete’ pero la gente no entiende eso, lo olvide por completo en ese momento; caso diferente, cuando él quiere hablarle a mi mentor acerca de una duda en su fallido documento, no habla si no hasta que yo he abandonado la estancia en la que estaba ayudando a mi mentor, pensé ‘jodido imbécil, yo te estoy asesorando en eso, deberías hablar eso conmigo también’ pero la gente no sabe nada de eso. Ya me desahogue al parecer y creo que ustedes lectores ocasionales merecen leer eso, porque todos tenemos a alguien que nos exaspera y que trabaja en el mismo ambiente que nosotros y en casos (en el peor de los casos) como el mío, lo están asesorando; el imbécil no nos respeta, el imbécil no nos hace caso, el imbécil es un adulador que cree tener más jerarquía que nosotros, yo como es costumbre, trato de alejarlo del ambiente de trabajo con comentarios algo recalcitrantes pero no ofensivos (entiéndase ‘falta de respeto’) que buscan hacerle entender algo, de nuevo lo estoy olvidando: “eso es gente, no entenderá”. Caso muy disímil al de la persona cuya descripción abrió esta entrada, a veces me pregunto ¿cómo idiotas como estos llegan allí? o la aun mejor ¿quién mierda los lleva a esos lugares? yo sé distinguir muchas cosas, puedo intuir otras y me doy cuenta cuando un adulador está detrás de alguien que tiene poder solo para aprovecharse de él, mi mentor aunque no lo quiera aceptar incurre en una infantil ingenuidad y solo ve las cosas ‘interesantes’ a sus ojos, aunque tratándose de él (mi mentor) no dudo que eso solo se trate de una simple mascara que esconde a un calculador demonio que está esperando un error para decirle “vete y no regreses” siempre he pensado eso, espero que mis conjeturas no sean las equivocadas, espero que esa cosa que desgracia mis días en el trabajo pronto desaparezca. No estoy para nada tranquilo con todo eso realmente, ya no aguantare otra impertinencia, la siguiente vez que haga algo que no me gusta, se lo diré y sinceramente no me importa hacerlo delante de mi mentor, quiero que él escuche lo que tengo que decir porque si las cosas continúan así un día simplemente explotare y agarrare a golpes al esperpento y lo peor del caso es que se que no me importarían las medidas que se tomen luego de eso. Esa irracionalidad es la que tengo que curar en estos momentos, pero a veces la única forma de hacerle comprender algo a la gente es rozando los límites bajo los que estos están recluidos y demostrarle que si ellos se creen malos, nosotros podemos ser más malos que ellos porque la única forma de hacerles entender su posición es con el miedo.
Au revoir
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