domingo, 13 de mayo de 2012

Roundhouse


Escuchar a Liszt mientras recuerdo cosas de mi época en la secundaria es tan disímil. Alguna vez les escribí que me comportaba con ciertos rasgos camaleónicos, usaba mascaras, ponía barreras entre mi ser y el mundo porque ya desde entonces conocía la diferencia entre la gente y las personas y me vi rodeado de gente, uno siempre lo está. Y recordé toda esa fase porque una compañera de letras me invito a una reunión con ‘la promo’, invitación que rechace casi inmediatamente, yo no siento nexo alguno con esos tipos con los que compartí aulas, no soy déspota simplemente nunca se dio un verdadero nexo, no hubo amistad alguna, solo camaradería de esa que hay en salones vacios para agradar, con esto tampoco me llamo hipócrita, porque algunas de esas ‘amistades’ fueron interesantes, constructivas, como la de mis compañeros de letras, grupo que cada vez se deteriora más porque nunca existió realmente un nexo que interesara a algunas partes, almas acostumbradas a la rutina que veían en otros algunos aspectos que les permitían escapar de esa malsana realidad que tal vez detestaban pero sabían necesaria. Esas amistades vacías quisieron reencontrarse, pero yo dije no, la verdad tengo mejores cosas que hacer en este momento y siendo algo más duros con el comentario, hay otras personas con las que prefiero pasar más tiempo ahora; incluso hay cosas que prefiero aclarar antes de volver a salir con otros y mi tiempo se vuelca en eso en este momento, pero se nos malinterpreta con una facilidad difícil de imaginar. No negare que hubo algún interés en algún momento por sujetos particulares pero en esa reunión creo que se abrirían tantas heridas antiguas de uno u otro, se recordarían cosas y se miraría con nostalgia todo, lo miraría con asco también porque nunca disfrute de esos años, lo único que puse a prueba allí fue mi capacidad de adaptación, mi capacidad de abstracción y mi extrañamente impetuosa facilidad para ignorar a otros, así que pregunto ¿para qué ir? no voy a disfrutar ese tiempo, molestaré a otros tal vez y trataremos estúpidamente de actuar como cuando estábamos en ese tiempo, tal vez a alguien le podrá parecer interesante pero a mí la verdad solo me incomoda. Dos cosas importantes aquí, a veces es mejor rechazar una invitación porque sabes perfectamente que no iras con ganas suficientes y aburrirás a otros, no soy considerado solo juego con mi propio aburrimiento, ¿de qué conversar? si ni siquiera sabes que estudia el otro, un montón de preguntas sueltas que tal vez estas cansado de responder y una premisa única de contestación ‘que bueno…me alegro’ eso si es hipocresía, yo he decidido que no quiero formar parte de eso, hasta cierto punto se necesita  cierto descaro pero cierta valentía también para admitirlo; el segundo punto es algo más fácil, nunca hables de más, a veces quedarte callado resuelve mejor las cosas porque no ofendes a nadie y no te prestas para malinterpretaciones . Nuevamente ¿para qué ir entonces? no quiero aburrirme, no quiero pelear con alguien que me malinterprete, no quiero cerca y codeándose a tipos con los que alguna vez me enemiste, no quiero limar asperezas ni tampoco descubrir como son ahora las pocas ‘amistades’ que llamaban mi atención en esos tiempos porque valgan verdades, yo nunca fui ‘yo mismo’ en esa época. No son escusas, son declaraciones y sé que no puedo retractarme o corregir algo; y francamente no lo hare porque así es como veo las cosas ahora, no hay nada de qué arrepentirse aquí.

Au revoir

No hay comentarios: