Es curioso como las conversaciones pueden cambiar de tonos
con tanta facilidad, un comentario, un saludo a un extraño, o la más infame de
todas, el silencio incomodo que crece hasta apoderarse de uno. Hace unos
minutos finalmente supe algo que se había gestado hace ya unos meses, la conclusión
definitiva se ha dado y no estoy molesto, triste o decepcionado, solo siento
que un esfuerzo increíble solo quedo en intención, y vamos, las intenciones no
valen nada. Estoy corto de palabras, algo duele dentro, algo conocido comienza
a crecer desde ese lugar que siempre me planteo clausurar de una vez por todas,
pero que siempre termina en ‘intención’. Hay silencio ahora, no importa cuántas
voces me hablen, solo hay silencio a mi alrededor, mientras escribo un escalofrió
comienza a estrujar mi caja torácica y la sacude tratando de recordarme algo,
aun estoy entero. Pero la coraza no es suficiente, me quiero quebrar, reconozco
todos los síntomas y me da asco el saber que los tengo, pero vamos no han hecho
click para escuchar mis quejidos. Intenciones, caballeros, realmente son
tortuosas y tan asquerosas que ni siquiera son inalcanzables, simplemente
fueron ideas, planes estructurados que se pusieron en marcha, se inicio un
trabajo en base a ellos y luego los abandonamos o perdimos el control de ellos
porque dejamos pasar demasiado tiempo. Aquellas mundanas cosas son menester de
todos los días, esta semana en Lima, la gris hubo un intento de desalojo que
realmente termino en desastre, pero ya no quiero hablar de aquello; las
intenciones consumen a un ser, no podemos vivir de ellas, no podemos vivir para
ellas aunque muchos se empecinen en decir que realmente valen la pena. Es un
hecho que en algún momento de sus existencias han escuchado la frase “la intención
es lo que cuenta” pero puedo decir (ebrio como estoy) que eso es pura mierda, deberíamos
trabajar sobre el “victory or dead” y en las consideración del gran Nietzsche
de “todo lo que no me mata me fortalece”, solo así podremos vivir bien, pero
tristemente hay demasiados seres que simplemente no le prestan atención.
Octubre odiado, frente a ti yacen dos revelaciones que tal vez nunca quise
saber y ahora por el estado de mi mente se que los recordare hasta el fin de
mis días; curiosamente ambos fueron arrastrados por intenciones, no sé si fueron
decisiones erradas pero ciertamente dilate demasiado las cosas “c’est merde”. Estoy
regresando a lo que no concierne, mis disculpas; así que díganme ¿qué intenciones
vienen cargando consigo último trimestre? yo ya he desechado muchas a lo largo
de este año, pero me pesa ciertamente dejar una en el camino, otro albatros supongo,
curiosamente solo el tiempo me dirá aquello por ahora; pero abandonemos el
personal camino que he andado, desandemos aquello y comencemos uno nuevo
(siempre es así), ¡qué implicancias tiene aquello? (la intenciones, claro) todas
y ninguna; aquello es realmente curioso, pero ocurre de esa forma, no es más que
una mera ucronía (los famosos ‘y si’) que torturan las almas de quienes las
consultan, puede ser todo lo que nosotros queríamos y al mismo tiempo ninguna
de ellas, pero dejemos de atormentarnos con aquello.
Au revoir