Este inicio de mes ha sido cuanto menos particular; vi ambos
caras de la moneda en menos de 10 minutos creo yo, odie escuchar algunas cosas
luego de haber considerado el primero de este mes como buen arranque del mismo.
Quise patear cosas, quise romper cosas, quise ser impulsivo e ir y hacer cosas
de las que tal vez no ganaría más que ego (a eso se reducía todo finalmente) y
dañar a una persona que aprecio mucho. Tuve que poner todo mi autocontrol para
suprimir esa respuesta animal que siempre se ha figurado en mi mente, incluso
hasta el día de hoy las cosas no caminan como esperaría, pero el hombre sabio
me lo dijo ayer mientras caminábamos de regreso a casa ‘no sirve de nada
quejarte’ y a veces siento que, aun sabiendo aquello, sigo en esas
interminables pataletas de crio mimado, claro solo que ahora envueltas en todo
ese falso glamour de palabras adornadas que trata de ser mi lenguaje por estos
lares y no el hosco vocabulario que estos tiempos obligan a aprender. Como sea,
me he visto enojado y me desagrado, me he escuchado en mi cabeza horas después de
pensar cosas que no dije y rio al recordarlas de cierta forma ‘¿con eso
planeabas ayudar?’ me digo ahora entre risas, el humor siempre nos ayudo a
sobrellevar todo; recuerdo ahora otra conversación con otra persona hablándome de
planes que no llegaban a concretarse y no puedo evitar que mi vena
perfeccionista se vislumbre algo ahora, ese malditamente bello deseo de querer
hacer algo bien es necesario (así lo veo) pero no lo que la acompaña, el ‘no
hacer’ si no está bien hecho, arma de doble filo aquella pero parte de mi
finalmente.
Y como ven, siempre termino quejándome de algo pero tratando
de remendarlo con más palabras encima de esta, supongo que es este campo en el
que me encuentro, donde todos juegan a la defensiva y el anonimato te permite
comportarte de cierta manera disímil a la que tomarías normalmente. Si algún día
me encuentran vagando por alguna calle de Lima, la gris tal vez no crean que
sea el tipo que escribe de esto pero les aseguro que una parte en mi (el
esqueleto sobre el que parto para hacer todo esto) es la que también podrán encontrar
(aquí y en el mundo) si hablamos con soltura por un rato. Quién sabe si estaré
interesado, pero bien valdría la pena, podría ser (y debería serlo si toleran
estos escritos) una experiencia peculiar y ciertamente educativa para ambas
partes, espero algún tipo de comentario al respecto en la sección pertinente.
Por ahora no tengo nada más escribirles, pero les dejare algo aquí.
Au revoir
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