sábado, 10 de noviembre de 2012

Karunâ


Hoy discutí con mi madre por algo que ella considero una intromisión a su vida, pero no pude soportar el no decirlo luego de los eventos de la noche anterior y es que aun existen entes con complejos de ‘centro del universo’ y que viven a través del tiempo de otras personas y la ‘lástima’ que puedan provocarles, parásitos tanto emocionales como temporales (entiéndase dada la idea anterior, que se alimentan del tiempo que roban de otros) y es justamente ello lo que de alguna forma (lo digo porque además se han juntado con algunos de los eventos de esta semana que termina) me impulso a escribir de aquella palabra en particular, lástima. ¿Por qué llegamos a sentir eso por otra forma de vida (hablo en general)? no lo sé, yo no puedo sentir lástima por algo, porque todos somos responsables de lo que hacemos y por ende de sus consecuencias, aunque claro a veces el karma y el dharma se encargan de demostrarnos que aun hay incongruencias en nuestro mundo y su burla con quienes deciden actuar de una manera ‘justa’ (algún día les explicare esto a fondo) pero no nos desviemos del tema, quiero definirles “lástima”, se supone es aquella acción de sentir pena (aquella supuestamente empática emoción que consiste en compartir el dolor ajeno) por alguien más dada una condición definida que suponen no puede ser desmerecida o aliviada; de cierta manera lo veo como una refinada forma de decir me das asco y por ello siento pena por ti, ya que se supone es algo que se espera de alguien en mi posición y obviamente tiene que ser manifiesta, la pena se siente simplemente pero la lástima tiene que ser demostrada y no pregunten cómo porque las posibilidades son ilimitadas, solo vean algunos de los ejemplos que da la religión y verán a que me refiero. Precisamente eso fue lo que objete, y es que solo las religiones hacen posibles actos tan repugnantes como el sentir lástima por algo, como alguna vez me dijo el hombre sabio “lo peor que puedes sentir por ti mismo es lástima”, siempre he creído ello y supongo es por ello que cuando me dicen ‘que pena por…’ o peor aun cuando preguntan ‘¿y no sientes lastima por…?’ yo siempre les respondo ‘¿y por qué debería?’. Nadie debería sentir aquello por ninguna forma de vida, no importa si esta nos repugna o debe ser exterminada, es una de esas malversadas palabras que ha ido enquistándose en el “saber popular” (insisto en aquella cita que transcribí en su momento “no creo en la sabiduría colectiva de la estupidez individual”) y que ya nos hemos habituado a ver o escuchar, pero definitivamente debería desaparecer, no se ajusta al mundo que caminamos. Esa infecciosa ‘emoción’ solo sirve para joder vidas, tratan de hacer fácil la vida de esas existencias durante un tiempo y precisamente por ello se la dificultaran porque tristemente esa existencia se acostumbra a esa vida fácil y cuando regresa a su senda sentirá que todo está peor que antes y tratará de reinsertarse en ese lastimero círculo; acabo de recordar algo que el hombre sabio decía y creo que se ciñe a este contexto; si queríamos ayudar a alguien, decía, solo debíamos darle las herramientas y unas cuantas instrucciones de cómo hacerlo, no construir por ellos, era aún joven cuando me dijo eso y se permitió citar a Lazarus Long (yo hago lo propio) “Do not handicap your children by making their lives easy”.

Au revoir

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