lunes, 31 de diciembre de 2012

Auf Wiedersehen


Vísperas de Año Nuevo; muchos mandando saludos y buena vibras, otros planeando un mejor año (resoluciones incluidas) y yo simplemente escribiendo, tomo a Hesse y digo ser más encontrador que buscador (todo un reto a verdad) y por ello no planeo nada (lo cual no signifique que 'no planee nada') para el próximo año, ni resoluciones porque solo vivo con una idea en la cabeza al respecto y no es necesario divulgarla. El año que se va empezó como una soberana mierda para ser sincero, problemas, cosas que había que resolver, esperas interminables (en apariencia) y mucho papeleo que se iba abultando 'como quien no quiere la cosa'. Pero cuando comenzó a desenvolverse resulto ser algo interesante, en un momento en el primer trimestre (luego de dos meses para el olvido) llegue a decirme "no esta tan mal" pero siempre aparecen situaciones que pueden calzar de extrañas cuando empieza a decirse ese tipo de cosas y así el segundo trimestre me hizo tomar conciencia de ello. En algún momento durante ese periodo me reí de mi mismo, me vi en el espejo y vi al lejano extraño de esos días donde mi autodestrucción se hizo una espiral negativa, me ahogue de risa y luego desperté y vi como había dejado todo hasta ese momento, me habían dado el visto bueno por esos días y había grabado en mi mente que el camino que nos aguardaba seria más brillante del que nos habíamos alejado; así Julio llego dando tumbos pero me ayudo a componerme, a hacerme a la idea de algo, ciertamente ayudo a que me despertara, pero donde hay cosas buena debe haber algún fallo para equilibrar la balanza y eso lo suplió el inicio de Agosto, me tomo tiempo hacerle entender ciertas cosas pero al final de todo me hice entender, allí comenzó otro capítulo, lo que siguió a partir de allí paso ‘rápido’ realmente, conocí nuevas personas, algunas solo pasaron, otras se quedaron y termine compartiendo caminos con una dríade para cuando la parte ‘extenuante’ de este año estaba por terminar. Ha sido, con todo, un buen año, aprendí más cosas, tuve que recordar otras y heme aquí, sentado nuevamente tras el teclado escribiéndoles de lo que veo, de lo que puedo interpretar y de lo que creo entender y saber, al menos lo suficiente como para transmitirlo correctamente. En líneas generales, el año ha pasado rápido y me ha dejado quedarme con muchas menos cosas de las que inicialmente creí se me obsequiarían, pero aun así no le veo saldo negativo, aun cuando Octubre nos volvió a hacer algunas jugadas y parecía que las cosas no mejorarían, por suerte el final de este mes y el inicio del siguiente se encargaron de desmentir todo, y de pasada, abofetearme por creer cosas que ni siquiera habían ocurrido, temores mal fundados e ideas que murieron mientras las arenas del tiempo seguían moviéndose. El año muere, con él toda la mierda que nos hizo, todos los malos ratos y (si las hubo) decepciones, todo eso muere en unas horas o ha muerto dependiendo de donde se encuentren; espero que lo que sea haya dejado el 2012 en ustedes sea provechoso, se que al menos para mí lo fue. No soy bueno escribiendo finales y dado que hoy es uno (si bien no conclusivo) con algo diferente esta vez, dejaré que el maestro cierre la última entrada del año, un año cambiante, movido y repleto de ambas caras de la moneda que a veces simplemente provoca relegarlas y tratarlas cual Zahir (gracias maestro por esa figura) sabiéndolas necesarias, así pues el regalo de manos del maestro.


Final del año

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.

Au revoir

sábado, 29 de diciembre de 2012

безумие


La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca [Heinrich Heine]


Como tal vez puedan inferir por la frase que he decidido compartir esta noche les escribiré de la locura; la forma tradicional de tomarla es como aquel impedimento que nos aleja de todo camino del ‘buen juicio’ (aquel que abala una sociedad saludable, por darle algún nombre) pero al menos a mi me parece una visión ciertamente equivocada, es como pone Heine allí, la locura para mi simplemente es otro enfoque, uno que no tiene prejuicio alguno y cuyo entendimiento supera al mismo usuario, es como leí por ahí “hay cosas que solo pueden definirlas, quienes no pueden definirlas” (otra de tus contribuciones, gracias) aunque con la locura cada uno tiene como definirla pero lo que escapa a nosotros es lo que representa completamente, si una persona es ya un universo, la locura es (de alguna manera) una ampliación del mismo por lo que tratar de entenderlo completamente resulta en extremo complicado. En si la locura correctamente aplicada es una herramienta muy útil, nos permite desligarnos de algunos inhibidores que normalmente tomaríamos en cuenta pero esa beligerante sensación de arrojo que nos da es más fuerte que el propio temor que podamos tener, esa vergüenza mal fundada y que enseñan a respetar por sobre todas las cosas, no quiero sonar anarquista, pero toda regla se puede romper en algún momento y sin causar ese caos que a veces adoramos; desvarío, regresando al tema, la locura de esa forma es aquella fuerza que nos empuja a descubrir otras cosas, regresando a la veta tradicional sobre la que empecé, no comparto su visión de que locura y razón están separadas, es más creo yo que están unidas estrechamente (o al menos más de lo que normalmente se podría creer) y es que esta nunca es ajena a esa claridad de mente presente en las personas, y (gracias a algún extraño artificio) está también ligada al razonamiento puro (aquel propio del hemisferio izquierdo, esa calculadora maquinita que no da descanso alguno), esto tiene muchos asideros, pero tal vez el más importante sea que (al menos desde mi punto de vista) la locura es de las pocas cosas que no podemos empujar demasiado porque una vez pasemos bajo su umbral la puerta tras nosotros se cerrara para no abrirse jamás y nos perderemos en ese universo interior que exploramos con avidez en un inicio pero que nos priva finalmente de nosotros, partiendo de mi idea es como escribió Harris y cuyo rugido dejo escuchar Dickinson “Just a thin line drawn between being a genius or insane”. La locura es un demonio particular, uno al que debemos mantener domado, pero al mismo tiempo un demonio que merece respeto autentico, no por miedo si no por admiración; la locura es lo que me permite ser quien soy, el brillo que esta da a los ojos de quienes han sabido abrazarla es único, realmente es una marca y no es una que se oculte. Incluso con lo que ya he escrito hay tanto que decir de ella, hay tantas frases y concepciones de la misma que incluso rememorar algunas me hace sonreír, pero incluso en lo poco que se ha escrito se deja ver que es algo que a fin de cuentas controlamos, otra de esas pocas cosas que controlamos, y no cerrare esta entrada con mis palabras, si no con las de Erasmo de Rotterdam (aquellos lunáticos versos que nos regalo en Elogio a la Locura) que realmente me parecen tan oportunas como la de Heine, “La sabiduría inoportuna es una locura, del mismo modo que es imprudente la prudencia mal entendida”.

Au revoir

domingo, 9 de diciembre de 2012

любить


Alguna vez un hombre le pregunto a Siddhartha “Yo quiero la felicidad ¿Cómo la obtengo?”, él respondió “Primero quitamos ‘Yo’, eso es ego; luego removemos ‘quiero’, eso es deseo. Ves, ahora solo tienes ‘la felicidad’”. Yo suelo ser pesimista para asuntos que tengan que ver con Eros porque (en parte) esa es mi manera de entender esos menesteres, por estos días empiezo a imaginar que esa percepción puede cambiar y es que realmente ha sido un último bimestre que no imaginaba. He descuidado el blog nuevamente pero difícilmente podía relajarme por esas fechas, pero ese frenético ritmo ya se comienza a calmar, y fue eso lo que alguna forma me permitió observar a una persona en particular y ver que curiosamente en menos años de los que yo he vivido se había contestado casi tantas preguntas, evidentemente el tiempo confiere cierta (y extraña) autoridad sobre muchas cosas y los menesteres que atormentaban tanto a Sartre no son la excepción, pero vamos eso solo seria ego; como sea, esta persona realmente llamó mi atención y una vez empezamos a hablar lo que en un principio fue una suposición se vio superada con creces, realmente me impresiona (gratamente) encontrar personas así en mi camino. El hecho de ver que en un mundo tan podrido como este aun existan personas es (per se) genial, pero el cruzar caminos con una lo es aún más; el simple hecho de forjar amistad tiene su riesgo porque como ya he escrito antes, cuesta mucho erigir una pero resulta tan fácil arruinarlas, pero vale tanto la pena. Esta persona me dijo alguna vez ‘yo tengo mucho cuidado con quien ingresa en mi vida’ y sonreí al escucharlo ‘no soy el único loco’ pensé en ese momento y veo que no estaba equivocado, pero es importante recordar aquello; no planeo dar una suerte de ‘guía’ o algo por estilo, pero realmente es bueno saber a quién abrimos las puertas, dejar a entrar a quien sea y luego estar diciendo ‘y como carajos llegue a esto’ es risible pues esa es una de las pocas cosas sobre las que tenemos el control absoluto. Eros luego de mucho me ha hablado y discutimos mucho antes de que me decidiera en hacer algo, que puedo decir por lo demás, seré vago respecto a lo que sigue, como escribí alguna vez ‘no me gusta que esto se convierta en una suerte de diario’, así que no sabrán mucho más. Tal vez habrán leído antes lo que opino de este tipo de menesteres, entre los que alguna vez debo haber incluido la definición de lo que creí era ‘liebe’ en ese momento, pero ahora recordando también una ajena y lejana conversación dije que ‘me parecía poco acertado escribir de amor porque aun no lo entendía’ (saciare su curiosidad, se me pregunto por qué no escribía de amor si hacia poesía, es lo que se espera de uno después de todo o al menos eso quieren hacernos creer) y creo no lo haré nunca y no me molesta porque finalmente entiendo algo (en serio muchas gracias, sé que me leerás en algún momento) y es que ‘die liebe’ es algo que más que racionalizado (esto es, entendido) simplemente es sentido y que para su descripción se utilizarían tantas palabras innecesarias que solo lo complicarían todo. Mi parte racional sin embrago, me pide que acote lo siguiente: eso no significa que ‘no pensaras’ (literalmente) lo que hagas, siempre debes medir las consecuencias de tus acciones, me dice y yo no puedo negarle aquello, es algo de lo que ninguna situación escapa, ni siquiera ‘любить’.

Au revoir