En este momento una suerte de obsesión me abruma y me impulsa a hacer lo que llamo amablemente ‘estupideces’, una muy común es el obsesionarse, no lleva a nada pero he empezado a mostrar ciertos signos de la misma, me estoy resistiendo a avanzar y es curioso que volqué todo ese torrente aquí, aparentemente se me están acabando las opciones y claramente el tiempo. Hace unos días descubrí que ese delicado lazo humano que llamamos coloquialmente amistad y nos permite decir y hacer cosas que no haríamos con otros (que no se me malinterprete) por el solo hecho de divertirnos, de disfrutar ‘desperdiciar’ ese tiempo; yo me he olvidado de eso un buen rato, hace mucho que no salgo con nadie por el placer de hacerlo (en realidad miento, hace una semana y media lo hice, pero extrañamente no lo disfrute tanto como esperaba) y caminar y hacer tonterías y reír prácticamente sin sentido porque algo paso, en resumen abandonar mi condición racional un momento; acabo de perder eso porque conté algo que bajo otras condiciones hubiese maquillado porque creí que me entenderían, que valorarían ese acto de estúpida valentía al contarlo todo, pero como suele ocurrir en estos campos tan ajenos a mí, no ocurrió como lo esperaba, al contrario me vieron con ojos de asco y me dijeron ¿por qué quise confiar en ti? y eso realmente duele. Así que intentare joderles el ánimo un poco, ¿qué me dicen? Esa es mi pregunta para ustedes mortales, ¿por qué alguien querría confiar en ti? mi cinismo, el hecho de decir las cosas como las pienso, como las veo, como me parece sentirla me entierra y me arrastra aun más a ese incomodo sueño que aun quiero seguir alejando de mi; alguna vez escribí de las amistades, use una palabra ucraniana me parece para designar ese vinculo, Tovarăşul, y hay explico lo que las amistades son para mi mejor que en esta carta de quejas, pero si hay algo que quiero seguir acuñando en sus mentes es que ese vinculo es especial, difícil de formar para mi (porque amigos siempre serán pocos) y jodidamente fácil de romper, basta que te escupan la verdad sin el mayor remordimiento para que todo lo que has podido llegar a creer de alguien se derrumbe, son las palabras pues monstruos como ya lo vengo diciendo, crueles criaturas que se deslizan a través de nuestros sentidos y que quedan grabadas en la beneplácita presencia de la corteza cerebral gracias al hipocampo; y esa red es la que hoy me hace escribir, debo decir que los recuerdos que se han almacenado a través de los años han permanecido en buen estado, incluso aquellos que arrastro desde mi primera infancia, eso a veces es realmente desesperante, como le dije a una persona que considero como amigo ‘odio tener tan buena memoria, a veces me gustaría olvidarme de cosas pero no puedo’ y tal vez por ello muchos de ustedes crean que soy resentido, pero esos calificativos no se aplican a mí, supongo que en el fondo (aunque me encanta hacer sufrir) me gusta sufrir, me gusta sentirme culpable, adoro tener sangre en mis manos y es algo que no me explico, ¿tan fuerte es mi deseo de autodestrucción que ya he comenzado a violar los cerrojos que el instinto ha creado? Pero eso también quiere decir que mi intelecto ha vencido a mi animal interno, sé que me dirán que es imposible pero así lo veo; mi supervivencia está sobrevalorada en este momento, como la vida en sí, muchos otorgan demasiado sentido a un hecho que apenas entendemos, como bien dirían es como tratar de tapar el sol un solo dedo. Pero de la vida hablaré en otra oportunidad, con suerte tal vez, por ahora busquen una excusa para la cantidad de ‘amigos’ que creen tener, deberían escoger mejor.
Au revoir
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