viernes, 27 de mayo de 2011

Konditorei

Hace mucho que no cocinaba, hoy lo hice y se sintió bastante bien, me recordó ciertas cosas que tal vez no quiero evocar en este momento de debilidad; más allá de las memorias que permanecen como nunca fueron, el sonido de la batidora, sentir la densidad de una mezcla, aromatizar con cítricos un baño para aquella ‘masita’, probar, corregir sabores, realzar otros, en fin tantas cosas; la cocina tiene siempre ese ‘algo’ sensual que al menos para mí siempre será, quedara hay como siempre en mi mente. El cocinar, incluso el ver cocinar, me reconforta de una extraña manera; soy un niño en la cocina, sorprendiéndome con cada sabor, con cada textura, con el calor que esta me da (muy apropiado ahora que los días se oscurecen y enfrían) y por supuesto con el placer que esta me provoca cuando todo sale bien y la ‘frustración con risas’ que surge cuando no sale ‘tan bien’. Mientras cocinaba puse algo de música clásica versionada por metaleros, la disfrute mucho y debo decir esta acompasó el momento bastante bien, cada compás, cada acorde, cada aporreo de la batería…todo fue ‘perfecto’ por un momento. Ahora lo que escucho es música algo lejana, Libido está tocando cerca de mi casa, hay alguien allí que hace un par de días provocó la entrada anterior, escuchando un rock algo distinto, que aun se rehúsa a venderse (al menos por completo) y mantiene sus estándares casi tan buenos como hace una década, creo que son lo mejor del tan temido y asqueroso ‘mainstream’ peruano (disculpando el término, los muchachos de Libido no merecen estar encerrados en esa categoría) e incluso sudamericano, dándome ciertas licencias porque no conozco ‘todas’ las bandas que circulan en la actualidad, como saben escucho lo que quiero y prefiero omitir todo lo referente al ‘mainstream’. Pero regresemos a la ‘Süßwaren’ (termino alemán usado para denominar a la pastelería, aunque literalmente significa dulce) lo que me recuerda, ¿qué les provoca el cocinar, o al menos el ser parte de ese proceso, ya sea ayudando o viendo? hoy ando algo escaso de ideas en realidad y no sé por qué empecé a escribir si mi regla es tener al menos una idea concreta, supongo que de cierta manera es desviar mi desesperación hacia otro polo distinto del que en realidad la merece; sé también que el cocinar me distrae, el escribir me distrae pero lo que no quiero responderme es ¿de qué? lo cierto es que me incomoda el pensar en ello y prefiero mantenerme al margen de ese problema ahora, en realidad hay cosas más importantes que hacer y pensar o incluso preocuparse, no quiero empezar a hablar de política, espero que intuyan algo según lo que he ido publicando estas semanas, supongo que me tomare algo antes de empezar a hablarles de ciertas posturas y consideraciones de corte político, pero ahora no es momento indicado. Para cerrar con el problema ‘de cocina’ les escribiré algo que alguna vez escuche, ‘cocinamos porque nos importa alguien’ y mi aporte seria que podemos ‘cocinar’ para cualquiera, pero solo nos esmeraremos si esa persona para quien cocinamos nos importa, no importa lo simple que haya podido ser porque hay una parte de nosotros allí, para mí eso es lo divertido y ciertamente apasionante de la cocina, quieras o no dejas algo de ti en cada plato, en cada cucharada que quien sea que pruebe tu comida se lleve a la boca; les dejaras entender ciertas cosas sobre ti, se notara el ‘animo’ que tenias mientras cocinabas y de alguna u otra forma un rezago del interés y dedicación que hayas tenido, y también cierta ‘intriga’ de nuestra parte por saber que les pareció, aunque algunos afirmen que eso es lo de menos porque, como siempre quieren hacernos creer que ‘la intención es lo que cuenta’, eso sí es lo que menos importa cuando eres un perfeccionista en busca de aquella armonía que tanto anhelas para (quiera o no mencionarlo) tu obra.


Au revoir

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