viernes, 3 de junio de 2011

Juguemos un juicio

Existen muchas historias sobre métodos de supervivencia muy cuestionables en algunas de las zonas aisladas.

¿Sí, y qué? Pregúnteles a ellos.

¿Usted vio alguno?

No, y no quiero saber nada de eso. La gente trataba de hablar, la gente que liberábamos. Estaban destrozados por dentro, y sólo querían sacarse ese peso del pecho. ¿Sabe qué les decía yo? “Mejor guárdatelo, tu guerra ya terminó.” Yo no quería cargar más piedras en mi mochila, ¿me entiende?

¿Y después de la guerra? ¿Habló con alguno de ellos?

Sí, y también leí sobre los juicios.

¿Y cómo se sintió?

Mierda, no sé. ¿Quién soy yo para juzgar a esa gente? Yo no estaba allí, yo no tuve que vivir lo que ellos vivieron. Ésta conversación, preguntándome “qué tal si,” en ese entonces no tenía tiempo de pensar en eso. Teníamos trabajo por hacer.

[Como ya se ha hecho costumbre, fragmento de World War Z, ya ampliare la entrada con algo más interesante, este debe ser de los mejores títulos que he creado.]


Au revoir

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