Hace algunas horas les escribí que me encontraba en una suerte de encrucijada porque había que definir algo con cierta premura, en realidad era imperativo que se resolviera; y aunque no lo haya querido de la forma en que se dio, ya se ha terminado. Empezaré por algo puntual, quien cree que me equivocado en el título y debiera decir “True” están equivocados, la palabra es alemana (eso también se ha hecho casi una costumbre) y traducida textualmente es ‘Lealtad’, una de mis palabras favoritas y su aborrecible antónimo es lo que en algún momento me llevó a dejar de hablarle a la ‘fräulein’ a la que envié el documento del viernes; creo que ese fue el primer paso que nos llevaría a las respuestas que me dio hoy, no sé si merecía conocer sus nuevas de esta forma pero parece que esa es una de las formas predilectas que tiene esta ‘fräulein’ de resolver los problemas algo delicados como el que les presente en el documento. A partir de aquí seré algo breve (aunque no dudo que me explayaré en mis motivos), nunca mostró la cara, no me permitió escuchar las flexiones que tenía su voz, solo frías palabras tecleadas tal vez con asco (no lo sé y creo que es mejor no saberlo) en un monitor, la tecnología nos ha dado esos ‘lujos’, aproveche el momento, no sabía si tendría otro ya que se había rehusado a discutirlo personalmente, en sus palabras: “yo no tengo nada de qué hablar”, hirientes sí, pero asumo que la incomodidad que vertí sobre ella con mis dos preguntas balanceó la ecuación; la conclusión: todo se ha acabado, motivos aparte (en realidad solo yo quería ponerlos sobre la mesa, nunca obtuve uno de esta ‘fräulein’) a mi pesar, mi curiosidad simplemente ha sido muerta por mano propia para no torturarme. Lo que si me entristece es que según ella ‘nunca hubo amistad’ y yo me pregunto ¿es en serio? Tal vez eso sea lo único que arrastro de las palabras que leí esta tarde, así que aunque mi memoria quiera negarlo somos dos desconocidos en este momento y no sé si sea el mejor final pero al menos las heridas abiertas ya pueden sanar porque la batalla terminó, todo terminó y como alguna vez me dije terminaría con una bonita explosión que al menos nos dejaría un bonito espectáculo, no hay nada que rescatar, tal vez el resplandor que deja en el fondo de nuestras pupilas sea lo único digno de recordar y como discutía con un amigo “el hecho es que ninguna persona saludable simplemente dice ‘se acabo algo, enterremos eso’, es un hecho que cuando este aburrido de estar solo me preguntare ¿qué hice mal?” su respuesta me dejo claro algo “cierto, pero ten en mente que tonto no es el que se cae si no el que no quiere pararse” supongo que eso terminaba de sentar las cosas para mi ‘debía escribir’, es catárquico y como me dijo otra amiga “a veces necesitamos gritar” y esta es la forma más silenciosa que conozco de gritar algo, porque me guste o no aceptarlo me ha dolido, pero no le daré la satisfacción de verme demolido ‘fräulein’, no soy tan estúpido y como debe saber mi racionalidad me salva de esos lares. Así que no lo enterraré, simplemente dejare que siga su curso, dejaré que el viento terminé de llevarse todo eso y sí, no niego que quedaran memorias pero no serán tortuosas, no serán ‘difíciles de recordar’ (que forma más estúpida para referirse a algo que provoca dolor emocional) ni me harán querer vivir ucronias; por el contrario, me harán sonreír y saber que seguí mi camino, que maduré y que tengo un valiosa lección, aprendida y siempre presente, pero eso no es, bajo cualquier motivo, asunto de esta entrada.
Au revoir
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