sábado, 30 de junio de 2012

Opio y hachís


Tomado de "Paraísos Artificiales"
A J. G. F.

Mi querida amiga:
El sentido común nos dice que las cosas terrenales apenas existen y que la verdadera realidad sólo se da en los sueños. Para digerir la dicha natural, así como la artificial, hay que tener, ante todo, el valor de tragarla; y los que acaso merecerían la dicha son precisamente aquellos a quienes la felicidad, tal como la conciben los mortales, ha hecho siempre el efecto de un vomitivo.
A las personas ingenuas les parecerá raro, e incluso impertinente, que un cuadro de deleites artificiales le sea dedicado a una mujer: la fuente más corriente de los deleites más naturales. No obstante, es evidente que, como el mundo natural penetra en el espiritual, le sirve de alimento y contribuye de ese modo a operar esa amalgama indefinible que llamamos nuestra individualidad, la mujer es el ser que proyecta la sombra más grande o la luz más intensa en nuestros sueños. La mujer es fatalmente sugestiva; vive una vida distinta de la propia; vive espiritualmente en las fantasías que frecuenta y fecunda.
Por lo demás, importa poco que se comprenda el motivo de esta dedicatoria. ¿Acaso es necesario, para satisfacción del autor, que cualquier libro sea comprendido, excepto por aquel o por aquella para quien se ha compuesto? En fin, para decirlo todo, ¿es indispensable que haya sido escrito para alguien? En lo que a mí respecta, me interesa tan poco el mundo de los vivos que, como esas mujeres ociosas y sensibles que envían, según se dice, por correo sus confidencias a amigos imaginarios, de buena gana escribiría solo para los muertos.
Pero no es a una muerta a la que dedico este librito, sino a alguien que, aunque enferma, sigue en mi siempre activa y viviente y que ahora vuelve todas sus miradas hacia el Cielo, ese lugar de todas las transfiguraciones. Pues lo mismo que de una droga temible, el ser humano goza el privilegio de poder obtener nuevos y sutiles placeres del dolor, la catástrofe y la fatalidad.
Verás en este cuadro a un paseante sombrío y solitario, sumido en el movedizo mar de las multitudes y enviando su corazón y sus pensamientos a una Electra lejana que hace poco enjugaba su frente sudorosa y refrescaba sus labios apergaminados por la fiebre, y adivinaras la gratitud de otro Orestes, cuyas pesadillas velaste con frecuencia y cuyo espantoso sueño disipabas con leve y maternal mano.

C.B. 

Esta de más mencionar la mente que concibió esto, con la referencia del libro y sus iniciales es aun más fácil dar con él. Ahora, comparto esto porque me parece sumamente atemporal y le tengo gran respeto a ese tipo de letras, lo del autor es un plus.

Au revoir

lunes, 25 de junio de 2012

You aren’t happy in that way…right?


Acabo de pensar aquel título y aun cuando estoy tratando de convencerme de algo pareciera que esa es una sinceridad fingida; algo que solo quiero creer para tratar de conseguir algo de felicidad, pero extrañamente me vengo repitiendo que cuando uno es tan racional se sabe más miserable pero agradece cualquier gota de felicidad que cercene su garganta. Yo sin embargo ya he tomado mi decisión y no pienso cambiarla, porque tengo que aprender algo de todo esto inclusive (maldita racionalidad) y aprender a hacerlo mío; ya no importa el calibre de las escusas que hayas ido poniendo a lo largo de estos años. Sonríes en este momento porque sabes que todos los naipes se caerán de la mesa, porque te sabes perdedor de esta mano, finalmente hemos cedido a esa idea que sembramos y que ahora reclama su parte del contrato, pero ¿valió la pena? aun no lo sé, pero vale la pena haber jugado de esa forma, al menos esta partida. Ich bin deine Marionette, y eso está bien; estará bien porque ya han sido negadas suficientes cosas. Prost!

viernes, 22 de junio de 2012

the way I see myself, so confused, so sophisticated

¿Quienes leerán esto? me pregunté cuando descarte un borrador que pensaba publicar; bastante forzado aquel documento, no me gusto en lo absoluto, me dio la impresión de que escribía solo por el hecho de rellenar un vació, ¿de que? me pregunto ahora y no puedo responderlo, es algo que siempre ha estado allí, esperando a que pueda sentir el silencio que me arrastrará a la locura. Lo cierto es que estoy algo perdido, confundido y con cierto temor por algo que he decidido hace cuestión de una semana y que a decir verdad no se siquiera si tomara forma, lo desconocido asusta ciertamente, nos deja en ese desagradable limbo que hace que el tiempo se elongue, escribir ciertamente tambien hace ese incomodo lapso de tiempo más tolerable, la música se hace indispensable y es aun mejor si la escuchas con alguien más; el solo hecho de tener a alguien a quien poder contarle aquello ya es bastante, la palabra 'burden' siempre aparece en estos casos pero es inevitable, a la larga ese tipo de cosas es una carga que al ser compartida se aligera terriblemente pero cuando desconfías hasta de tu sombra el compartir algo se hace difícil. Esa dificultad crece más incluso cuando antiguos lazos se pierden y deterioran con el tiempo ¿quien es culpable? para mi todo nace de la indecisión y los presupuestos, en otras palabras, cada quien tiene la culpa; yo escribí de eso tiempo atrás, y como dije, el mantener una amistad o trascenderla es bastante complicado en realidad (sobre todo el trascenderla pues tiene otro tipo de implicaciones) y el esfuerzo muchas veces vale la pena, más aun  si tus amistades se pueden contar con una mano.
Prácticamente se me han acabado las ideas, tal vez sea mejor decir que no puedo hilarlas con claridad suficiente, lo ultimo que pondré sobre esta hoja es la referencia al titulo de la entrada. Esa pequeña oración es parte de una canción de Gojira de título 'A sight to Behold' y al menos para mi es bastante significativa, porque la verdad nunca nos terminaremos de sorprender, incluso de nuestra propia naturaleza.

Au Revoir

lunes, 11 de junio de 2012

fühlen


La barra del bar tenía poca gente, supongo que tal vez era por la hora, no faltaría mucho para que cerraran y nos tuviéramos que ir; personalmente odiaba la idea pero no podía hacer nada, el Sr. Roth me miro y alzo su vaso con aquella prosaica sonrisa que se desdibuja en la cara quienes han bebido de más. Yo no podía hacer nada, sentía mi cara adormecida, al igual que mi cuerpo, me acomode un poco en el asiento y gesticule algo, llame su atención y al tenerla le dije ‘alguna vez no has pensado en matarte simplemente por diversión…porque ya no sabes que haces aquí…’ sonaba tranquilo, tal vez demasiado supongo que eso lo asusto ‘pero que…de que mierda hablas…’ dijo sorprendido, la frase le quito algo del sopor que el alcohol había provocado ‘lo digo en serio…’ dije pensándolo un poco ‘yo no creo tener que hacer nada más aquí…’ dije y vacié mi vaso, levante la mano y pedí un ‘hada verde’, el bartender ya empezaba a mostrarse agotado ‘pronto cerraremos’ me dijo mientras preparaba con calma el trago ‘lo sé’ dije ‘este será el último’ volví a decir señalando la copa en la que vertía aquel espirituoso ‘…hey, me estas escuchando…’ me dijo mi amigo ‘la verdad que no’ respondí alegremente, me tendieron la copa y yo la vacié de un trago ‘…hemos bebido demasiado’ sentencie, pague mi cuenta y me levanté, el Sr. Roth hizo lo mismo y me siguió ‘no hablaras en serio…’ me dijo de pronto, lo mire y reí ‘quieres uno’ ofrecí mientras encendía uno de mis cigarrillos ‘has tomado demasiado debería dejarte en casa’ dijo preocupado ‘mira quien lo dice…’ volví a reír, expire aquel humo y camine sin rumbo alguno ‘pronto amanecerá…’ dije apagado, el aun estaba a mi lado ‘amigo mío, deja de preocuparte’ le dije y palmee su hombro ‘ella debe esperar por ti, vete de una vez’ dije moviendo las manos ‘…’ quería decir algo pero supongo que no encontraba palabras, el alcohol volvía a patearlo, me aleje de él e hice el gesto que siempre usaba para despedirme, escuche un murmuro a mis espaldas, francamente no me importo.
Camine sin rumbo un buen tiempo, mis pies comenzaban a molestarme pero yo sabía que no estaba lejos, doble la esquina y lo encontré ‘si este es…’ me dije mientras veía aquel desierto malecón ‘matarme por diversión’ resonó en mi cabeza; seguí caminando, sentí que me seguían y voltee, el Sr. Roth estaba no muy lejos de donde me encontraba, solté una carcajada y él se aproximo ‘tanto te asustaron mis palabras…’ le dije mientras hilaba otro cigarrillo ‘ya casi amanece’ volvía a decir ‘…tu no sueles hablar a la ligera’ me advirtió ‘si, es cierto’ le dije ‘así que continuemos en ese caso…’ continué ‘…si te aburres de todo esto que podrías hacer’ pregunté, el permaneció en silencio ‘he tratado, créeme, pero todo me resulta tan vacio…’ hice una pausa, discúlpame amigo mío ‘sabes’ dije al fin ‘dicen que cuando mueres el cerebro funciona unos veinte segundos y durante ese tiempo… uno recuerda su vida entera…’ lo mire, seguíamos caminando y habíamos llegado al punto que quería ‘…me puedes asegurar que no eres uno de mis últimos recuerdos…’ le preguntó, y tomo impulso para mi último salto, lo escucho gritar ahogadamente, el acantilado se mueve conmigo y yo solo rió mientras la caída continua, es triste reconocer que lo último que recuerdo es aquella conversación, nunca la habíamos tenido…

Au revoir