Acabo de pensar aquel título y aun cuando estoy tratando de convencerme
de algo pareciera que esa es una sinceridad fingida; algo que solo quiero creer
para tratar de conseguir algo de felicidad, pero extrañamente me vengo repitiendo
que cuando uno es tan racional se sabe más miserable pero agradece cualquier
gota de felicidad que cercene su garganta. Yo sin embargo ya he tomado mi decisión
y no pienso cambiarla, porque tengo que aprender algo de todo esto inclusive (maldita
racionalidad) y aprender a hacerlo mío; ya no importa el calibre de las escusas
que hayas ido poniendo a lo largo de estos años. Sonríes en este momento porque
sabes que todos los naipes se caerán de la mesa, porque te sabes perdedor de
esta mano, finalmente hemos cedido a esa idea que sembramos y que ahora reclama
su parte del contrato, pero ¿valió la pena? aun no lo sé, pero vale la pena
haber jugado de esa forma, al menos esta partida. Ich bin deine Marionette, y
eso está bien; estará bien porque ya han sido negadas suficientes cosas. Prost!
lunes, 25 de junio de 2012
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