Hay una enfermiza obsesión que vuelve a crecer en nosotros,
algo que habíamos dado por zanjado ha reptado a través de esa sima y nos ha
maravillado en su horror, ciertamente me molesta y quiero hacer algo al
respecto, pero estoy tan desorientado que apenas si sigo de pie. No sé qué
hacer, eso me asusta un poco debo decir, estoy pensando las cosas de más y
tratando de cobrar antiguos favores que tal vez simplemente queden en ‘pagares’.
¿Qué hago ahora? Eso ha estado dando vueltas por estos días, puedo avocarme a
otras cosas pero sé que finalmente el tema saldrá a flote como lo ha hecho
desde que pronuncie mi sentencia, hay una invisible cadena que me atrapa y que está
haciendo incluso que mi ‘burden’ sea más pesada, pero esas son tonterías al
final de cuentas, mi voluntad aun sigue intacta y ya me hice a la idea de que
no podre encontrar respuesta o aproximación adecuada a esa pregunta, no estaré
satisfecho con ellas, no de momento al menos. Saliendo de esa introspectiva algo
desahuciada, tristemente veo que una vez más la continuidad de mis escritos ha
sido pobre, incluso la temática ha decaído, en realidad ya no hay un tema
definido como solía hacer, solo un montón de quejas que bien podría guardarme
pero que extrañamente prefiero profesar a desconocidos (y uno que otro conocido
que aun se aventura por estas desordenadas letras) pero en el fondo siempre he
sabido que con temas o sin ellos esto siempre ha sido algo más terapéutico para
mí que una de esas cosas que hacemos pensando en terceros. Pero hay algo de lo
que si me he podido dar cuenta a medida que esto ha ido avanzando, siempre pensé
que tenía tiempo suficiente para pensar las cosas, que el pensar tenía un
espacio separado exclusivamente a cultivar preguntas que luego trataba de
responder, pero las cosas han ido cambiado algo ciertamente; ahora con suerte
puedo respirar y olvidarme de todo para estar conmigo a solas y sostener esos monólogos
que tanto apreciaba, con preocupación debo decir que hace mucho que no me hago
preguntas más allá de las banalidades normales que se cruzan al alma, pero
aquella producción de la que me enorgullecía ha ido desapareciendo de a pocos y
me pregunto ¿en que he ido gastando ese tiempo? y son muchas las cosas que
desfilan por mi mente y que conscientemente se podría haberme negado, pero que egoístamente
(cualidad que debería ir moderando ciertamente) me he ido entregando, ese egoísmo
debería redirigirse, algo de ese chiquillo que aun miraba con miedo su reflejo
en el espejo debería regresar, extraño algunas de sus particularidades pero
supongo en parte ese fue el precio a pagar para ser quienes escriben esto en
este momento, recuerden eso; siempre mataremos metódicamente parte de nosotros
a medida que el tiempo pasa, el truco consiste en matar la menor cantidad posible
y ver todo brutalmente integrado frente a nuestros ojos. Como siempre hay algo
que nos detiene de hacer o responder (tanto al primer gran punto de este
escrito, como del segundo) y eso lo he ido repitiendo, la duda, no saber cuándo
decir o hacer algo es una cosa pero dudar sobre ello ya resulta risible; el
hecho de tratar de argumentar que no lo hacemos es aun más risible (patético incluso)
y para nuestra maldita suerte el desterrarla es una de las cosas más difíciles del
universo, pero hay que deshacernos de ella. Porque después de todo somos, hemos
sido y seremos nuestros errores.
Au revoir
No hay comentarios:
Publicar un comentario