sábado, 31 de agosto de 2013

Ice cream

El pájaro rompe el cascarón, el huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper el mundo. [H.H.]


¿Qué pasa cuando los propios cimientos bajo los que fundaste muchas cosas empiezan a debilitarse? Mi mundo no ha pasado por eso desde un largo tiempo, desde que el cascaron del mundo se rompió, y luego desde que yo me quebré; hoy no traten de encontrar algo elaborado más allá de la premisa bajo la cual ha empezado este texto. Hace mucho que yo no sé lo que es preparar tu mundo a una implosión que posiblemente tenga que obligarte a reconstruirlo premisa a premisa; estoy ‘de ocioso’ pensando detalles del mundo, esas imperfecciones de las que habla el maestro y de las que estoy consciente para afirmar a veces que todo simplemente es como Parménides dice ‘no es’. Me he desviado una vez más, tratare de responder la pregunta; debería empezar por lo usual, ‘miedo’ paralizante y asqueroso temor corriendo por nuestra espina, sentirnos perdidos los primeros minutos, desconcentrados, fuera de nosotros y entonces en medio de ese pandemonio, oscuridad, nos acabamos de detener, ¿qué hacer, entonces? De eso se trata todo, desde aquí no hay una respuesta, lo que leerán es mi respuesta. Hay dos salidas, la primera es la más difícil, pues cuando sentimos al mundo (todo su inconmensurable peso) sentimos unas irrefrenables ganas de gritar pero al mismo tiempo el miedo nos ha paralizado tanto que no alcanzamos siquiera a lanzar un gemido y todo se desploma poco a poco, como en cámara lenta y nosotros simplemente detenidos allí sin siquiera poder gritar. Así, si ineludiblemente el mundo colapsará bajo nuestros hombros lo menos que podemos hacer es no arrastrar a otros con nuestra caída, así que salgan del juego y usen por única vez la puerta trasera (quienes me han leído saben de que hablo) y retírense con la poca dignidad que aun puedan tener. La segunda opción requiere de más tiempo únicamente, y se define en una sola palabra ‘reconstruir’; mi autor de terror favorito decía: ‘La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido’ y no hay duda que el hecho de no saber que esperar los próximos meses (en el mejor de los casos) es acojonante, pero si no peleamos no sabremos si podemos ganar, y aun cuando perdamos sabremos donde y porque falló todo y podremos levantarnos, sacar las piedras de nuestras sangrante rodillas y empezar otra vez, solo que esta vez ya tendremos una base (si bien rudimentaria) sobre la cual apoyarnos. Enfrentar la realidad a la cara, sin ningún velo es de las cosas más difíciles que alguien puede intentar, no hay certeza alguna pero como escribí en alguna entrada, no hay hombre más peligroso que aquel que lo ha perdido todo y al haber perdido los cimientos que dan forma a nuestro mundo, se puede decir que lo hemos perdido todo. Reconstruir todo, desde cero, es jodidamente difícil pero tiene un resabio dulce, algo masoquista, pero el completarlo es realmente una burla completa sobre la vida misma que intentaba una vez patearnos el culo, esta salida no está hecha para todos y quienes se aventuren a ella seguramente acabaran algo rotos pero como el libro de cierto conejo reza ‘…generalmente, para cuando eres Real, has perdido la mayor parte del cabello de tanto amor y tus ojos cuelgan y las articulaciones y muy gastado. Pero estas cosas no importan en absoluto, porque una vez que eres Real no puedes ser feo, excepto para la gente que no entiende’ (gracias por la frase pequeño conejo)

P.D. : a los curiosos, el título si hace referencia al tema, saquen sus conclusiones en función de la primera salida.

Au revoir

domingo, 21 de julio de 2013

Conflagration

La última entrada está ligada estrechamente a lo que la sinceridad puede traer como consecuencia; vayamos a un polo alejado esta vez. Qué pasa cuando no nos entendemos, que pasa si (así como Kundera dice) existe un ‘diccionario de palabras incomprendidas’ que entorpece nuestra comunicación, cosas que a veces se malinterpretan porque en nuestra cabeza significan otra cosa pero para la otra persona fueron una bofetada. El conflicto se produce (o mejor dicho, se inicia) con malentendidos, cojudeces como bien se diría, que van arrastrando cosas con ellos, las mascaras se rompen o mejor dicho nos ponemos otras, sacamos aquello que se había estado empolvando y lo arrojamos contra esa persona, arrojamos todo contra ellos; ni siquiera hablamos, arrojamos (casi vomitamos) nuestras palabras contra ello en un desesperado intento de ‘hacerlos entrar en razón’ (casa más estúpida en ese contexto) que es más bien un último intento de imponernos frente a otros, y no queremos verlo de esta forma, es verborrea porque hablamos sin pensar dos veces lo que sale de nuestros labios, y una vez fuera esos monstruos encadenan al otro y así de fácil algo puede volverse irreconciliable. Lo he estado viendo últimamente, me provoca hacerlo con algunos ‘parientes’ (aunque no se qué torcida y pútrida rama nos conecta) y cortar de una vez por todas todo vinculo que nos pueda haber ‘unido’, pero esa es otra historia aunque en realidad es lo que empujo a escribir esto (entre otras cosas). Regresemos entonces sobre las letras y veamos una vez aquella locución de Kundera, centrémonos en una palabra en particular ‘incomprendidas’, un malentendido, una pequeña cicatriz desconsiderada que puede empujarnos a no olvidar aquellas palabras o acciones que le dieron origen; yo he tenido un gran número de malentendidos a lo largo de mis años y mi memoria no ha dejado escapar uno solo, y lo creamos o no a eso van orientados, a dejar cicatrices que sabrán quien la provoco y como es que sucedió todo exactamente, y aun más alguna respuesta que conteste el cuándo. Tal vez los malentendidos son la principal fuente de rencores, claro, al menos aquellos que nunca se resuelven (que en mi opinión tristemente son una mayoría) y en algunos casos incluso aquellos que se resuelven pero que por ese momento en el que pasaron no se pueden pasar por alto; yo entiendo los malentendidos como algo casi involuntario, como puse líneas arriba su ocurrencia se da porque aun cuando pintamos de universal al lenguaje, hay veces que los monstruos que nacen en nuestros labios han sido domados de cierta forma, forma que puede ser distinta a las de otros; normalmente no me importaría, pero el hecho de usar las palabras correctas es algo fundamental para mí y el hecho de encontrarnos continuamente con este tipo de malentendidos a veces complica esta tarea. Claro, al menos cuando hablamos de palabras la aclaración del caso suele ser un tanto más amable en comparación con las acciones; cómo explicarlas, cómo enmendarlas (la religión les ha dado una salida fácil ¿a que si?) y peor aun como tirar abajo el factor decisión porque es de este punto que una acción se gesta, por eso cosas como ‘comportarse’ más amable con alguien para obtener algo me parece tan repugnante; si, con las palabras se gesta algo que tiene una dimensión similar, pero es un hecho que el filtro no es tan estricto como a la hora de ‘hacer’. A todo esto (y ya para cerrar) debo aceptar que hay veces en que la propia estupidez o necedad no es la que causa los conflictos o los malentendidos, (y esto hay que ir eliminándolo progresivamente) si no una maquinación algo desviada que cree que aquella es la forma más rápida de doblegar a otro, y una vez doblegado desprenderlo de todo, pero cuidado con eso porque no hay hombre más peligroso que aquel que lo ha perdido todo, y no hay hombre más desesperado que aquel que lo va a perder todo.

Au revoir

sábado, 8 de junio de 2013

ir más allá

Es curioso como a veces la excesiva sinceridad nos cuesta muchas veces aquello que apreciamos más, generalmente no debería darse esa situación, es (de alguna manera) la verdad y desagrada, y ha sido así desde hace mucho tiempo. Yo he escrito antes del pavor que se siente al estar expuesto a la sinceridad, aun no sé por qué ocurre y es demasiado frustrante para mi ya que es una de mis políticas de vida ‘se sincero, no importa que duela’ y yo sentía, sin duda alguna, que aquello era lo que se podía esperar de quienes compartan algún vinculo; pero nuevamente la vida me ha enseñado que mis concepciones muchas veces están erradas, y evidentemente esta no fue la excepción... Supongo que ampliare de esto en otro momento, por ahora hay trabajo que hacer y conferencias que escuchar.

Hoy luego de mucho no hay saludo.


09/06 (update)

Cabeza más fría como para repensar las cosas. Bien, lo que esta líneas arriba es cierto, lo pienso, pero debe hacerse una modificación. Sigue estando vigente para mi; es una característica fundamental, no solo en mi vida si no en las relaciones interpersonales que voy adquiriendo con el tiempo. No entrare en detalle acerca de que me motivo ayer para empezar a escribir esto, pero hay algo que hará un rato entendí; entendí que quería ser perdonado y por eso juzgue y me empuje a repensar un poco esa idea, pero no necesito ser perdonado, todo cuanto dije para llegar finalmente donde estoy ha sido algo que califica de cierto para mí y uno no debe querer el perdón cuando habla con esas palabras; había olvidado que nunca quien viene con esas palabras bajo el brazo es bien recibido. Hubiese sido dicho por mi persona antes o después, no creo que nada hubiera cambiado, me permití elucubrar acerca de eso y siempre nos llevaban a un punto similar. Una vez admitido esto, esa frustración desaparece y supongo es algo lastimero admitir también que no hay algo detrás de eso, pero supongo esa es otra historia que jamás será escrita dado el único compromiso que asumí cuando reinicié el blog con cierta 'fuerza'. Aclarado esta suerte de afirmación acerca de un tema, empezamos a hablar de aquella idea que me imagino deje suelta líneas arriba, y que me lleva nuevamente a hablarles de sinceridad; las cosas cambian ciertamente y el adquirir nociones nuevas que enriquecen cierto pensar es parte de ello. ¿A donde voy con esto? pues a ningún lado (se podría decir), lo único que ha cambiado acerca de mi definición personal es la adición de esta noción de mi loco sifilítico favorito (con ciertas pinceladas griegas) que dicta que la verdad es individual (esa es la pincelada) y que cada uno, como puede esperarse, construye las propias leyes de su mundo, aunque obviamente para eso el espíritu tiene que haberse liberado de toda cadena y peso antes soportado, un desinhibido espíritu, eso le hace al mundo, eso realmente le hace falta al humano.

Au revoir

domingo, 19 de mayo de 2013

Brought to you with


Es lamentable hasta cierto punto abrir una de tus confesionarios y notarlo algo vacio, la falta de visita ha empolvado un poco esa suerte de habilidad que aduzco tener. Conocen mi política, no pongo excusa alguna, ha sido desatención completa y ya; no me gusta admitirlo pero esa ‘dispersión’ mía me cuesta algunos puntos en todos lados, esa falta de seriedad en el último momento, bueno, paremos de quejarnos y hablemos de algo más para variar. No hace mucho viendo un programa de cocina me di con una palabra bastante curiosa “pasión”, se que la había leído antes muchas veces pero ese día me detuve a pensar un poco en ello ¿qué termina significando? Me puse a pensar mucho y como suele ocurrirme por estos días, una idea jala otra que originalmente no encerraba el entramado original pero que termina aportándole algo y así me encontré pensando en Goethe y su Fausto, una frase salió entonces ‘They lie outside the boundaries that words can address; and man can only grasp those thoughts which language can express’. Cuando ‘leí’ esas palabras mi respuesta se tambaleo mucho, recordé también la conversación con un amigo y su mención sobre la cuantificación de las cosas (usaba a Bacon para demostrar su punto) y no pude evitar conectarlas y la respuesta se tambaleo aun más, por eso decido por ahora no darles mi definición sino más bien una aproximación. Ahora algo paradójico ocurre con la pasión, está sujeta a dos definiciones previas; la primera es netamente de diccionario, ‘sentimiento’ (creo que pronto escribiré de esto con mayor detalle), y se conecta con lo que he escrito líneas arriba, ¿cómo entender algo que no es cuantificable? Asumo que hay muchas maneras de hacerlo pero siento que al final solo serian aproximaciones, pero definiciones validas para quien las da al fin. La otra definición (y aquí si quiero ser claro, parto desde mi aproximación) la conecta al concepto de voluntad, y como yo entiendo esa palabra, algo de cuantificable tiene; no hay unidad alguna y es cierto que no está presente en todos (al menos no de la misma forma) pero se puede medir y se puede extrapolar conociendo situaciones anteriores, conociendo estas salvedades puedo escribirles que opino de esto. La pasión como tal es esa vehemencia que uno tiene por hacer algo, y por hacer ese algo con todo lo que tenemos para darle porque ese algo nos embelesa, casi podríamos hablar de obsesión (la razón la termina controlando) pero sería incorrecto conectarlos; respetamos ese algo a tal punto que no hacerlo con todo lo que tenemos seria grosero, nos estaríamos faltando el respeto porque al fin de cuentas está conectado profundamente con nosotros (debo admitir que esa ‘definición’ es algo inexacta, insistiré en que es más un aproximación y que tal vez dentro de un tiempo al fin pueda dar una mejor definición que la que acabo de esbozar). Así pues, la vehemencia con que lo desarrollamos termina estando impuesta por la voluntad (de allí que esté conectado con nosotros) y de esta forma, a veces, pueden llegar a definir capítulos importantes de nuestra vida, lo cual no es malo en absoluto, después de todo ese algo también nos gusta (de lo contrario ese respeto no estaría completo); al respecto (y ya para dejar de escribir) recuerdo una palabras de un filosofo chino, un tal Confucio, que rezaba “Trabaja en algo que te guste y nunca tendrás que trabajar”, hasta donde puedo ver están bastante conectados.

Au revoir

sábado, 23 de febrero de 2013

Gratia


Siempre he hablado de los más, quien me enseño algo de ello (uno podría decir que él nos dijo que giráramos la cabeza en el momento indicado para verlo, si no todo, al menos algo que llamaría nuestra atención) en primera instancia fue el hombre sabio y de él he aprendido tanto; hay veces que su dispersión me molesta, hay veces que lo miro con rabia en los ojos y ella misma habla de desatenciones, estupideces que llego a admitir, estupideces que pasa por alto. El hombre sabio comparte muchas cosas de su mundo (y él sabe de cierta manera que siempre le estaré agradecido por ello), incluso su situación laboral y ocurre que luego de un tiempo en un puesto que ha desempeñado magníficamente le han dicho “muchas gracias por cubrirnos, pero tu apellido no cuadra para el puesto, por eso hemos traído a este señor de apellido rimbombante para que se haga ‘cargo’ de ahora en adelante” y debo decir que la noticia no me tomo por sorpresa porque ya había ocurrido algo parecido tiempo atrás, pero el hecho de que demuestren su gratitud de esa manera es enfermizo, pero vamos es algo que también podemos inferir, el mundo paga así a quienes actúan como deben; aquellos que no son buenos o malos, solo justos reciben ese trato extraño del mundo, precisamente porque este parece no aguantar nada bien que le digan las cosas como realmente son. Aun así, la noticia pareció molestar un poco al hombre sabio y realmente me disgusto, la debilidad de unos en ese medio realmente da que pensar, ¿falta de seguridad o confianza en uno mismo? quien sabe, pero el ‘pimponear’ (entiéndase, estar llevando a alguien de un lado a otro sin fin alguno) a una persona que tanto ha dado por su trabajo me parece cuanto menos estúpido, si esa es su gratitud preferiría que se la guarden la próxima vez que quieran ofrecerla porque quedaran como verdaderos idiotas con quien tengan delante, serán una gran pila de bosta en llamas. Así pues quiero preguntar acerca de la gratitud, ese extraño espécimen que sirve para agradecer de buena gana algún accionar, recompensar en otras palabras. De lo que he podido encontrar en mis días puedo contar las veces que me he topado con ella solo con mis manos; la hallo esquiva, realmente importa mucho quien la extiende, deben ser contadas las veces en que la gente las puede dar (de cierta manera) como se debe y no arrojando prácticamente ese esperpento que ellos toman por original y único, pero tristemente las personas no se salvan de este hecho pues en todo grupo (y con esto más que dar una suerte de queja, quiero referirme a esa separación casi necesario al hablar del accionar) siempre habrá quienes prefieren otros caminos algo más destructivos. La ‘gratia’ es realmente esquiva en nuestros tiempos, requiere mucha sinceridad (el ser cínico simplemente no cuenta en estos casos) que valgan verdades se viene a menos cada día que pasa; esperemos simplemente a no perderla de vista y voltear la cabeza de extraños (si es necesario) cuando estos desvíen su mirada de ella, no vaya a ser que una falsa luz, una de esas bengalas tan comunes hoy en día, los ciegue.

Au revoir

miércoles, 13 de febrero de 2013

Valentin de Terni


Las amistades vienen y van, son muy pocas (y no creo que haya quien pueda negarlo) las que sobreviven al cruel tiempo, personalmente he visto como unas que eran en apariencia solidas se han ido deteriorando espantosamente mientras el tiempo se nos interponía y ¿qué puedo decir al respecto? ‘no fue mi culpa’ o mierdas como esa ¿verdad? Me rio de esas respuestas, nosotros maquillamos eso (entiéndase aquí, los implicados en el vinculo) y nosotros somos enteramente responsables de ese hecho, claro hay veces que nos cuesta aceptar la responsabilidad y es que (tal vez) esa sea de las cosas más difíciles para una persona, nos pega mucho en el orgullo aquella mea culpa. Pero no por eso van a hacer de ella su moneda, no, no y mil veces no; debemos aprender a disfrutar de nuestros errores más grandes porque son de ellos de donde aprenderemos más pero siempre hay que tener en mente que por más que los aceptemos y aprendamos de ellos, si volvemos a caer por ellos es porque realmente somos idiotas y esa es una cualidad de la gente y si no podemos verlo incluso somos más idiotas de lo que se podía imaginar. ¿Y por que empecé estas erráticas líneas así? quien sabe, mi pluma es ciertamente caprichosa cuando de formas hablamos pero el hecho de que el catorce de Febrero este cerca le provoca a uno reconsiderar ese tipo de menesteres y es que entre tanto ‘cariño’ pobremente expresado (si debe haber excepciones, pero poco importan porque me estoy refiriendo enteramente a la mayoría, ese horrible mar que es la masa) por los más y que de no ver lo mismo llaman a una muerte del romanticismo, yo siempre insistiré en que quienes hablan de romanticismo tan abiertamente no saben en realidad que significa realmente. Vuelve a ser catorce en unos días y el mundo cree que debe ser especial, que es otro día en el que su comportamiento debe ser ejemplar y hacer los apuntes respectivos en el calendario para volver a su inescrupuloso ritmo habitual, realmente me da risa, me repugna en tal grado que lo único que puedo hacer es reírme; y una parte de mi no puede evitar reírse un poco de sí misma, aun lo hace y no se puede evitar, así el impulso haya sido superado, concluyo de esta forma que la estupidez nunca se aleja completamente de nosotros. Como sea, ya perdimos completa ilación de lo que empezamos y también de lo que continuamos, tratemos de regresar un poco y enlacemos un poco esto; la amistad así como antes la he descrito termina tomando formas caprichosas y finalmente queda en quien está sometido (y no hay palabra que se ajuste mejor) a esta que como tomará los eventos propios en la misma pues hay en esta un choque de egos, el hecho es que cuando conocemos suficiente tiempo a alguien acomodamos nuestro ego lo mejor que podemos para evitar el conflicto y si se da pues también depende de este si lo solucionan (nótese que se habla en plural pues todo vinculo es bilateral) o uno de ellos ve como parchar esa grieta lo que si bien a veces resulta otras se convierte en el meollo de futuros problemas de los que no podremos escapar porque no basta con tratar de solucionar las cosas u ofrecer opciones a los mismos si la otra parte simplemente espera a que mágicamente todo se arregle, así pues aceptar ante otros que nos hemos equivocado y que ‘cargaremos’ con esa culpa no termina de ser una solución, de nada vale que solo uno aprenda solo seremos lastres unos de otros de esa manera. Catorce de Febrero esta pronto y con él una innumerable lista de falsas declaraciones y demás de las que (la verdad) ya no vale la pena hablar y mucho menos alterarse, solo ríanse porque como dice Zaratustra ese es el lenguaje del alma.

Au revoir

domingo, 3 de febrero de 2013

Lamia


Llevo buen tiempo considerando si debía o no escribir de esto, pero creo es algo que simplemente debo sacar de mi sistema. El hecho en cuestión ocurrió hace casi medio mes, estaba trabajando de lo más tranquilo cuando me llamaron y me dieron una suerte de ultimátum; como suele ocurrirle a mi gélido cerebro, se tomo las cosas con calma y empezó a racionalizar el tema, pero no fue suficiente, la noticia realmente me turbo y de cierta forma echó a perder algunos minutos después que la llamada terminó. Me sentí confundido, molesto, jodido conmigo mismo porque al principio pensé que era mi culpa pero después me dije ‘y no es esa persona quien ha decidido aquello con esa particular y dudosa premisa como base’, eso me hizo sentir mejor, me reía, me reía de todo y entendí que no debía darle importancia, Lamia (recuerdo, me dijiste que en alguna de tus vidas fuiste una) pequeña criaturita, no estoy apenado o molesto, simplemente indiferente. ¿Saben lo que es una Lamia? la figura (mitológica evidentemente) vino al imaginario griego como una mujer de encantos fascinantes pero como pueden esperar con un pequeño giro, se alimentan de los pobres diablos que son demasiado débiles para rechazar sus encantos, sentando así las bases sobre las que se desarrolla el modelo de la actual vampiresa. Tal figura es en realidad presuntuosa (y algo sexista) como para que yo la aplique, además has sido una amiga todo este tiempo y si alguna vez se escribe primero te lo habré dicho de frente, como sea; en algún momento decidí que debía buscarte y hablar (realmente quería aclarar todo y saber si estabas bien) pero mi orgullo me detuvo, lo he pisoteado demasiado por ti en realidad y él considero que esta vez no lo perdonaría. Bien debes saber que (y aquí parafraseare al maestro) yo no hablo de perdones o venganzas, solo de olvidos, obviamente mi memoria me traiciona en cumplir aquello pero no me molesta, dejare que el tiempo haga su trabajo. Realmente debo decir que tu llamada descuadro por completo mi día, te concedo eso, pero realmente resolví todo más rápido de lo que creí y eso me impresiono pero comprendí que el hecho de aceptar sobre ti me ayudo pero aun así extrañare un poco esas conversaciones que me regalabas, te debo agradecer que hayas expandido aun más mis horizontes, fue divertido mientras duró y como eres tú quien ha cerrado esa puerta espero estés consciente de todo lo que trae consigo. Alguna vez escribí que la amistad que se iba deteriorando tenía dos caminos a seguir, o ambas partes se las arreglaban o todo terminaba con ‘fuegos artificiales’, si estoy decepcionado de una cosa es justamente de los fuegos artificiales que ese final dejo, supongo que somos demasiado políticos como para participar de aquello y sé que (al menos de mi lado) la racionalidad bruta, ese frío monstruo que habita en mi, y mi orgullo me contuvieron y me señalaron el reflejo de todas las cosas como diciendo ‘ahora ríe’; Lamia, gracias por lo que considero fue en un momento tu amistad, sonará desagradable para todo el que se tope con esto pero espero nuestros caminos no se vuelvan a cruzar porque se claramente que mi orgullo me obligaría a decirte algunas cuantas cosas que te afectaran mucho, recordare todo esto en la próxima vida y procurare no inmiscuirme. Hasta nunca Lamia, suerte en tu próxima existencia.

sábado, 19 de enero de 2013

Anka


Elucubrar, una acción que digamos esta en desuso y aunque una de sus tres acepciones sea la de ‘imaginar sin mucho fundamento’ me gusta más una que según la RAE  ya ha entrado en desuso. Trabajar velando y con aplicación e intensidad en obras de ingenio, ¿no les parece conocida esa acepción? a mí me divierte mucho tomarla de esa forma, pues no encuentro nada de ‘apariencia’ (tómese esta simplemente como si hablásemos de ‘fachada’) en tal accionar; la palabra como tal salió a flote en una conversación con el hombre sabio, hablábamos en el lenguaje que no admite complicaciones (aquella definición puede resultar incompresible a algunas almas), hablábamos en números de números; de series y secuencias, de números perfectos, de la secuencia de números primos y como de esta podíamos desprender Fibonacci, de números perfectos y poliedros, íbamos (de a pocos) conectando todo, pero es evidente que no lo sabemos todo y me quede con esa idea dando vueltas hasta que él comenzó a hablarme de las bases de aquello y finalmente nombro la palabra de la que parto hoy. Y ese extraño accionar (ese elucubrar) al que comúnmente me nos referimos despectivamente como ‘comida de coco’ (la expresión en sí no sé de donde viene, pero en Perú la utilizamos para hacer referencia a que algo se ha pensado demasiado, tanto que genera ya cierta paranoia), y que desde ahora trataré con más respeto, me parece sumamente interesante, es realmente un divertimento. Prácticamente desligarnos del mundo para dedicarnos únicamente a la tarea de pensar un tema en particular en toda su complejidad o como lo diría el mismo hombre sabio, ese ‘lo vi, ya lo vi todo…ese momento de iluminación espontaneo’, verle la cara al universo entero prácticamente y sacarle a la fuerza una de sus capas, desnudar algo y llegar a esa verdad que debe estar detrás de todo. Evidentemente hay (como en todo interés) fanáticos que llevan esto más allá de lo completamente razonable y lo elevan a cierto escalón de insania subjetiva donde dicen (regresando un poco sobre las letras y hablando una vez más de las series numéricas) que hay alguien detrás de todas estas conexiones, no son casuales (les concedo eso) y es evidente que alguien está detrás de eso, están tratando de decirnos algo; como pueden esperar ni siquiera ellos saben de que se trata, pero de que hay un mensaje, no lo dudan ‘aun no entendemos lo suficiente’ argumentan. Atino a reírme un poco, yo no entiendo suficiente del tema como para formular alguna opinión que busque ser imparcial pero al menos a primera vista no me parece un razonamiento correcto. Elucubrar así de la misma elucubración, del todo, me parece un tanto ‘audaz’, siento respeto por quienes ahora incluso trabajan para demostrar la Teoría de cuerdas (que apoyaría mi idea de que la ‘casualidad’ no existe) pero esa base es completamente científica y usa el lenguaje numérico para llegar a una conclusión, pero de allí al hecho de elucubrar de más acerca de los mismos (entiéndase de los números) nos puede llevar sin duda a callejones sin salida en los que mágicamente se presentara la respuesta a todo (42, como leí en algún lugar), una respuesta que nos dieron y que ahora nos toca descifrar; eso definitivamente no está bien. En ese macrocosmos que son los números hay líneas bien trazadas y quienes quieres ver entre líneas tendrán tarde o temprano esa paradoja delante de ellos, creo yo se trata de ver un paso adelante nada más, ver esas pequeñas conexiones y sonreír porque sabemos en el fondo (muy en el fondo) que es como el maestro dice “Nosotros (la indivisa divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo. Lo hemos soñado resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme en el tiempo; pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos intersticios de sinrazón para saber que es falso”

Au revoir