sábado, 30 de abril de 2011

Sobre héroes y tumbas

La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse. [Ernesto Sábato]



El autor del Túnel ha caído, el que nunca disfruto de la vida en estas tierras mundanas, el que criticó al maestro por posiciones políticas (grave error de los escritores, política y arte son disimiles) y que luego de pocas décadas pide ser perdonado por esos calificativos ya que se dio cuenta que más allá de cómo nos vestimos, todos somos humanos. Un escritor como pocos (y cuyo número continua menguando) nos abandono y finalmente pasó lo que tanto anhelaba, le dijo adiós a todo, tal vez no de la forma en que lo deseaba pero la muerte es todo menos complaciente; guardando las distancias creo que con su muerte algo también ha perecido en mi, algo se ha detenido y no podrá seguir, esa ‘ilusión’ (por llamarla de alguna forma) se ha desvanecido con ese particular geniecillo. Lo que veo a mi alrededor mientras pocos comentan la tragedia son bodas reales que ningún sentido, más allá del farandulero, o la canonización de un papa (curioso recordar que el otro pontífice canonizado sea Pio XII, el mismo que bendijo los ejércitos del fascismo y nazismo durante WW II) o alguna otra idiotez que poca gracias debería darle a los menos al ver a un camarada caído; me molesta ese hecho, pero prefiero que seamos pocos los que hablemos y leamos y recordemos ello, sería insoportable ponerlo frente al bullicio de los alborotados más, que supongo no tardarían mucho en ennegrecer la historia del gran Sábato. Él y muchos otros escritores formaron ese habitual deseo de lectura que hoy tengo, y que posteriormente me llevo a aventurarme en el campo de la creación, ese tipo de influencias quedan en uno, porque si bien el proceso de creación es personal hay ciertos aspectos que uno recuerda y quiere transmitir, quiere seguir compartiendo; el hecho de ver sus libros exiliados en dos estantes compartidos con otros grandes en vez de exhibirlos y promocionar ese vicio que tanto hace falta diseminar y que actualmente se ve más y más golpeado por la basura que las compañías promocionan por simple hecho de vender más que la literatura. Como conversaba ayer con mi profesor, lamentablemente en este mundo manda el dinero, todo gira en torno a ese sucio concepto que según algunos nos saco de la ignorancia pero nos zambullo en guerras y otras porquerías (aunque tengo una visión algo más noble de la guerra, no me importa lo que digan los sociólogos) que generan aun más disputas y con esto no digo que comulgue con el socialismo, el hecho de tomar todo de los que trabajan para repartir en partes iguales a ‘todos’ (hayas trabajado o no) me parece realmente estúpido, toda economía no aguanta ese tipo de tratos, no están diseñadas para ello, somos parte de una economía consumista que eventualmente colapsara o se verá obligada a mutar y hasta que eso ocurra tenemos que seguir tratando de soportar toda esa mierda, tendremos que aguantar que idiotas e ignorados sigan teniendo la razón solo por ser el grupo mayoritario de la ilusión preferida del ‘pueblo’, la democracia. Hoy no habrá preguntas o tentativas de respuestas para algo, solo un silencio que crecerá, un silencio en alguna parte de los que leímos a Sábato y que continuara hasta el final de nuestros días y que se interrumpirá de alguna manera cuando la voz de sus palabras escritas se alce frente a nuestros ojos a medida que vamos pasando las páginas de “Abaddón, el exterminador” (un favorito personal) o alguna otra de sus obras, que tal vez ni las propias aguas del Lete puedan borrar de nuestras mentes.

Au revoir

viernes, 29 de abril de 2011

Qué hacer cuando te han rechazo

El resplandor de mi máquina me despertó de alguna forma de esta ensoñación; pensando y ‘no pensando’, creando ucronias en mi cabeza, llevándome el revólver que escondo a la cabeza, mirando esa misma arma, sonriendo estúpidamente, aunque le haya dicho ‘estoy acostumbrado’ la verdad es que siempre nos golpea, queramos o no, mi forma de tomar las cosas lamentablemente es la indiferencia , me importa un bledo y la carga sigue creciendo ‘si por alguna extraña razón…’ reí para mi fuero interno, la economista no cederá, lo sabemos pero aun así hicimos esa extraña oferta. Muchas cosas se mezclan mientras escribo, el título que tal vez encontrara divertido (pobre interpretación de ‘amuzing’), el siempre presente ‘¿qué hubiese pasado de esperar algo más?’ que me ha enfermado sobremanera hoy, mi cierta decepción, el mismo golpe del ‘no creo que quiera pasar a más’ y por supuesto esa idea que me sonríe y me dice que estará para mí siempre, que reirá conmigo cuando lo hagamos, que me entiende, obviamente sabe que por ahora la desprecio, sabe que no quiero usarla. La violencia de Children of Bodom ayuda un poco, pero no arreglan el problema, dentro de las cosas que letras atrás muchas no las recomiendo después de un ‘no’, hay muchos más susceptibles que yo que podrían considerar aquello de encontrarse en ese escenario, pero créanme no es necesario, siempre me repito eso ‘que hay maneras de sobreponernos’ pero a veces no las encuentro, y eso es en lo que quiero piensen hoy. Lo peor que podemos hacer en estos casos es caer en el pozo, yo hace mucho que toque fondo, no quiero volver a hacerlo y sé qué ocurriría si vuelve a pasar, basta que diga ‘tengo burnout’ para que mi sentencia se conjure y me envuelva ese intoxicante deseo, por ahora estoy a flote; obviamente se que llegara esa hora, pero por ahora trato de no recibir tantos golpes, y aunque no lo quiera aceptar lo de hoy me dolió pero eso no me detendrá de seguir acercándome a ella y hablarle como si hoy no hubiese pasado nada. Aunque claro no deben aparentar que no paso nada, solo ténganlo presente y no lo mencionen (puede ser incomodo); siempre he bromeado con un amigo que conocemos demasiado bien los protocolos que implican tener una relación pero hemos concluido que no importa cuando sepamos, a veces estos no sirven y es en esos casos (para mí al menos) que con quien sea que haya intentado, que mi interés se vea multiplicado. Ese tipo de situaciones ha hecho que abandone los modelos y que diga cosas como ‘quieres tratar de entenderme’, me da risa, me da lástima, realmente ya no se con que intentar, creo que (como muchas otras veces) lo que me mantiene en pie es mi orgullo, ese asco y miedo a caer de rodillas, a caer frente a alguien, ese asumo yo sería un golpe difícil de aguantar aunque ahora considerando lo que planeo hacer para escapar de todo esto rodearme de gente que podría desarrollar algún lazo conmigo seria problemático, pero el asumir siempre el peor de los escenarios es algo propio de mí, no sé que pensaran de todo esto, entre trago y trago aquí todo empieza a hacerse más dificultoso, las teclas demoran más en cuadrar, y las manos pierden esa tenacidad de siempre. Eso es algo que no deberían hacer, aunque Charlie Harper haya dicho en una proverbial frase ‘bebe y cuando no creas que puedes beber más, sigue bebiendo; así arreglo mis problemas’ pero no es alguien que, merezca mi respeto, de hecho solo es un bufón en este mundo como muchos otros, marionetas y demás ente que termina de poblarlo. El hecho de que me hayan dicho ‘gracias por jugar, siga intentando’ ha hecho que una hebra de mi se pluralice, al principio solo atine a tirarme a mi cama con música al volumen más alto (de hecho lo hice un rato) pero se supone que soy alguien que ha madurado a lo largo de noes y síes; y si algo debía hacer era demonstrar eso, pensé muchas cosas, pero escribir siempre me ayuda, a lo largo de todas estas letras moldeando algo que difícilmente podía permitírselo he encontrado en parte algunas preguntas y respuestas, en definitiva es algo siempre provechoso, no se trata de aceptar algo por el lastimero hecho de que ya ocurrió, lo interesante es maquinar hasta que estas pasen o en su efecto negativo: tanto como se nos pueda permitir hasta que ese lazo se haya roto.

Au revoir

sábado, 16 de abril de 2011

Trefflichkeit

Hace unos días termine de ver una serie, bastante buena (debe ser de lo más original que he visto en los últimos meses) pero me desagrado el giro final de los últimos cinco minutos, (no entiendo que quisieron hacer, pero a mi entender no lo lograron) con tan brillante desarrollo conceptual, de personajes e historia no tenían que hacer salvo eliminar esos cinco minutos de más. Y eso me llevo a preguntarme qué finales me habían gustado, sean estos vistos, leídos o escuchados (porque siempre es bueno escuchar una buena historia) y caí en cuenta que podía contarlos con las manos, son pocos los autores de tal hazaña pero me resigno tristemente a decir que no hay final perfecto (al menos en lo que he podido revisar hasta el momento) y que los autores de toda ficción (porque incluso la realidad es una cruel ficción) temen crearlo, los más astutos como el maestro Borges los intuyen y esbozan lo mejor que el lenguaje puede contenerlos (admito que es una limitación) pero fuera de esas consideraciones parecieran que todos la evitamos. Sé que en algún punto escribí que no existe la perfección y que esos ligeros atisbos de genialidad son lo más cercano que podemos aspirar a conocerla; aun así me doy cuenta de que existe ese pernicioso temor a la perfección, incluso esto implique el solo hecho de aproximarnos a ella y me pregunto ¿por qué? Lo cierto es que no lo sé, imagino que incluso yo me alejo de ese sendero cada vez que veo su onírico resplandor y supongo también que siento algo en ese momento que difícilmente puede ser puesto en palabras. Creo además que las composiciones particularmente extensas son más proclives a tener estos errores, pues todo ha ido creciendo y creciendo, haciéndose fuerte hasta el punto en que la trama supera todo lo demás, en ese momento hay dos posibles caminos, el fulgor negro de la perfección o la caída estrepitosa de todo con la excusa de querer hacerlo ‘aun más grande’; siendo lamentable el hecho porque el autor fue superado por su obra y este en su afán de superarla, la destruye. El hecho de que me guste tanto leer me ha hecho encontrar ese patrón, lamento mucho que exista, que se arraigue tanto y que (mucho peor) los autores quieran continuar cayendo en ellas al intentar continuar sagas que quedan (como el hombre sabio las llama) con ‘una rendija abierta en alguna ventana’ por el simple hecho de creerse capaces de poder ingresar en aquel estado aparente de nirvana una vez más. Todo eso es como uno de mis escritores favoritos plasma en una de sus grandes libros: todos los autores que quisieron sobrepasar la grandeza de su obra terminan arrastrando con pesar todo su innecesario ‘intentar’ (las letras, voces o lo que sea que hayan usado para crear tales esperpentos) “catorce veces” (aludiendo al Asterión de Borges) por toda la eternidad; es ese mismo afán de continuar usando recursos innecesarios como los que ahora escribo que me detengo y solo con el afán de no dejar que concilien el sueño los dejo pensando si alguna vez anduvieron cerca del sendero difícil de diferenciar que nombre conocido (o atribuido por mí, al menos) no tiene; o algo para quienes sufren mi desorden, cuenten cuantas veces ha llegado a sus manos algo similar. Solo quiero cerrar añadiendo que la música (néctar en mi vida) queda fuera de toda consideración, tal vez más adelante me anime a detallar que es para mí la música y porque le atribuyo tal importancia pero hoy solo tienen que responderse a sí mismos acerca de la perfección.

Au revoir

sábado, 9 de abril de 2011

Lakatos

La necesidad de escribir se hace imperiosa con el transcurrir de los días, dos noticias han puesta mi cordura al límite. La ensoñación fantasmal de que las cosas se han puesto cada vez más extrañas es una constante, ayer me preguntaron algo que en cierto modo nunca me ha sentado bien, respondí con cierto sarcasmo, pero mi lengua sabía que estaba hablando de más, no debemos dar esos datos a primeros intentos pero a veces sirve de algo, allanan ciertos caminos y complican demasiado otros. La otra ‘pregunta’ nació a partir de una frase ‘estoy con la “goda”’, el nudo se rompió y mis ojos dejaron ver su incomodidad que mis palabras siempre opresoras supieron cómo manejar, reduciendo el riego de otra ‘cara larga’, pero hasta ahora no puedo llegar a algo que me satisfaga; si, de alguna manera se el porqué de eso pero aun me pregunto ¿es tan estúpida, es tan inocente o es de aquella raza casi extinta que le tiene ‘fe’ a la gente? esa ‘fe’ (que nunca existió) la deje enterrado años atrás y me dije que era inútil intentar ayudar a subir los peldaños a esa incapacitada raza porque terminaran chillando de frustración pidiendo una rampa para evitar los escalones y tratar de alcanzarte. Trato de tomar todo cuanto llega a mí de la mejor manera, doy cierta incertidumbre (pesimamente usada en este contexto) a los ‘nuevos’ que voy conociendo y luego los catalogo, algo que muchos reprocharían y quienes me han leído encontrarían cierta inconsistencia aquí porque tal vez preguntarían ¿y eso no implica comparar? y algo de razón tienen pero no ven el eclipse en su totalidad; no los comparo con nadie más que el estándar que tengo en mi cabeza, es más valoración que comparación y sí, estoy abierto a decir que no llego a conocer ‘bien’ a todo con quien trato (creo que nunca podre, aun no termino de comprenderme) pero en la primera conversación tenemos todos nuestros paradigmas dominando nuestra visión y dejamos ver ciertos comportamientos usuales frente a situaciones modelos, en función de eso, que tan bien puede sostener una conversación (descartando desde luego la timidez, variable que queda fuera de este juego y que por cierto es muy fácil de identificar) y por supuesto el siempre útil lenguaje corporal, que representa una de las cartas mejor jugadas si se le conoce bien. ¿Y a qué viene esto, verdad? mucho y poco en realidad depende que quieran que sea respondido, en el caso de la frase que origino mis preguntas tiene mucho peso, aunque estoy parcializando mi opinión simplemente basándome en hechos aislados (muy mal hecho) que bien podrían estar exagerados, pero bajo ese sentido de ‘catalogar’ a mis interlocutores de turno no cuadra el hecho de aquellas acciones hayan provenido de ‘ese’ particular ‘alguien’, es extraño; creo yo son esos momentos previos al cambio de paradigmas que describe el falsacionismo que tanto asustan a la humanidad y que por estos días hacen lo propio conmigo, mi propia concepción de ‘quien soy yo’ ha variado algo tras abrazar ideas que se contraponen a mi forma de vivir, de evitar enfrentarme a situaciones que regirán mi ‘futuro’. Son cambios y siempre los han sido pero ahora me han golpeado duramente, me ha costado mi acelerado paso a través de la senda que escogí en este Jardín Salvaje, que ahora pasa lentamente a mis ojos mientras avanzo tambaleándome; así que mi curiosidad de alguna manera se vuelve a fijar en los mortales a mi alrededor, mientras veo agitarse sus corazones por la duda que se acerca y aprieta fuertemente su sangre, he aquí lo que tienen ante ustedes ¿los ha golpeado ese cambio en estos últimos días, meses, años tal vez? aun cuando he dicho ser egoísta no me gusta verme rodeado de muerte (odio ese olor) y por eso presten atención a mis palabras: no se presten atención, ¿dolerá? por supuesto, ignoren el dolor, solo levántense y resígnense a ser presa o cambien sus pieles a las de un cazador, así como yo que he decidido ahora ser un despiadado cazador de este Jardín Salvaje.

Au revoir

domingo, 3 de abril de 2011

reveries

Los infiernos son personales, difícilmente compartidos, pequeñas rendijas de perfección en un mundo austero en detalle y precisión. Son nuestros más grandes temores materializados perfectamente ante nosotros, pero aquella ’perfección’ es aparente porque incluso en aquel trance las soluciones pueden llegar, a su tiempo; siempre hay ese cierre (finalización o un favorito ‘closure’, para esto el inglés si resulta práctico) que nos termina sacando de aquel mundo de miedo, lo curioso es cuando el infierno personal de una persona es su vida, ¿difícil de imaginar? Lo dudo, miren a su alrededor ¿qué ven? yo miro todo eso ‘sobre mi hombro’ y me sigo preguntando ¿cómo termine atrapado aquí? La respuesta es un silencio muy incomodo, ‘tú’ tal vez me respondería hace una semana ‘tú tienes la culpa de estar donde estas’ y es cierto, pero no es lo único, siento que debe haber más, así lo creo. Lo cierto es que mi infierno personal es algo más amplio de lo que podría abarcar cualquier sueño mortal, Morfeo no podría dar con algo así, tal vez simplemente este alardeando de tal cosa pero no creo que muchos vean el mundo como yo lo veo; hay días que me incomoda la idea, hay días que me da igual, la música cambia eso (como le dije a alguien alguna vez), me ayuda a soportar esa ‘particularidad’. Eso a veces quita fuerzas, arranca emociones, provoca llantos ahogados que ríen y ríen atemporalmente en mi cabeza, muchas veces he querido darme por vencido y pocas han sido tan imperiosas como la de hace unos días, en medio del silencio sonreía a esa posibilidad, acariciándola como algo preciado, me dio asco. Pero eso también me dio cierto ánimo, cierta idea para entretejer mi mundo nuevamente (para ‘volver a empezar’) siempre rodeado de nuevos inicios falsos, incluso este titiritero necesita salirse del personaje de vez en cuando, mi cuerpo necesita un descanso de mis propias almas, necesita vivir la vida del otro que nos espera en el umbral de aquel reflejo en sombras. Los acordes de mi mundo se van hundiendo algo, se van disolviendo mientras desesperadamente compongo nuevos, muy lento a decir verdad, la falta de práctica complica las cosas peor eventualmente las regresa al punto muerto donde las dejamos, ahora el truco simplemente es seguir. Recuerdo haber dicho o escrito alguna vez que la dualidad compone este mundo, donde hay ‘caras largas’ habrá necesariamente ‘caras felices’ a la vuelta de la esquina; y así como para amar tenemos que aprender a amarnos primero (Sonata Arctica canta algo así en Paid in ful) consecuentemente para odiar algo debemos odiarnos primero, pero ¿qué ganamos con eso, no? pues la seguridad suficiente de decir ‘odio’ algo o ‘amo’ algo lo cual a los ojos de este escritor es más complicado de lo que alguna vez podamos a imaginar precisamente por la simpleza con la que se desenvuelve este accionar. Yo pregunte hoy algo parecido, la arrogancia de siempre fue tomada como una advertencia y la respuesta llego rápidamente del otro lado, odiamos y odiamos pero ¿realmente lo hacemos o solo lo decimos? al menos en lo que a mi compete, no bromeo mucho al respecto aunque siempre declare para mi fuero interno que me amaba más de lo que me odiaba (¿Qué me diría Lestat?) y que por esa misma razón era libre de decirlo y expresarlo, ese desprecio consecuente al odio es clásico para mí, es una suerte de catarsis aunque siempre interiorizada, nada afuera (¿para qué desperdiciar el tiempo explicándoles a todos porque es que estas con ese humor particular este día?) porque aunque tiene mucho de liberación el exteriorizarlo nos alejaría más, la locura nos dominaría y eso es precisamente algo que no quiero suceda en estos momentos, solo quiero que mi infierno personal tenga otra salida además de la de emergencia, odiaría tener que utilizar la salida posterior más aun después de dejar en mi cuerpo una marca indeleble de mi lucha personal, el ankh que llevo tatuado en la piel no puede terminar de esa manera, se que eventualmente encontrare respuestas pero por el momento tengo que descansar y replantear muchas cosas, el lunes habrá mucho que hacer...

Au revoir

sábado, 2 de abril de 2011

...gonna get you...

Últimamente no encuentro con quien hablar, la única persona que entabla conversaciones medianamente interesantes solo está disponible en ‘horario de oficina (entiéndase eso como el monótono horario de estudios y casi todo trabajo que va desde las 8 horas hasta las 17 o 18 horas) y como les escribí ayer, ya me estoy hartando de mis silencios y de mis esquizofrénicas conversaciones ¿hora de salir por un trago? quién sabe, aunque personalmente no soy de los que gustan salir; me gusta caminar sin más compañía que mi ritmo cardiaco, me gusta estar rodeado del propio humo de mis cigarrillos pero odio estar rodeado de gente, me enferma su presencia y los lugares que encuentro abarrotados de estas son evitados, casi borrados de mi mapa mental (curiosa contradicción al momento de un concierto como el de Maiden, en el que todos éramos –en palabras de Maiden- “Blood brothers”) con una eventual (gran) posibilidad de no regresar nunca. Ese asco, ese evitar, ese silencio es lo que me ha llevado a este momento en el que me discuto ese mismo hecho; aquel infinito ‘loop’ me ha llevado prácticamente a recluirme en la comodidad de ‘mi espacio’ y la verdad no es tan apacible estos días como solía recordarla. La reclusión forma parte del mundo que conozco, me gusta conversar y hacer amistades que puedan resultar interesantes (y con este comentario descarto lo de ‘amistad por conveniencia, no me gusta aprovecharme de otro, me gusta jugar con ellos) que suelen ser muy escazas, como sea con eso no quiero dar a entender que soy ‘antisocial’ (no creo que tal definición sea precisa) creo que hay muchas imprecisiones al respecto, simplemente odio a la gente; odio lo inflado de los personajes que pobremente intentan interpretar, odio sus modismos y forma de expresarse, odio mucho de ellos, pero envidio (de alguna forma) esa ‘facilidad’ para tener ‘amigos’, esos diálogos sinsentido que tanto les gusta, lo vano, pero sé también que es muy difícil vivir sin frivolidad en nuestras vidas porque esta nos rodea, tratar de romper ese saco es romper con nuestro mismo mundo, ya lo intente y al menos eso es lo que pasa cuando fallas, no puedes ver todo con los mismos ojos, te preguntas incluso porque las expresiones en la cara de un persona cercana a ti, desprecias cuanta conversación vana pueda llegar a tus oídos, cuanta explicación falta de sentido escuchas, es difícil ‘re-adaptarse’ al mundo que nos vio hace un par de horas. Pero me basta regresar al ritmo de mis conversaciones anteriores, de las risas y razones que comparto con unos pocos, no la imagen que suelo mostrar sino el particular matiz que es incisivo, procaz y ligeramente demente, un ‘yo que a decir verdad extraño algo, pero no hay tiempo para lamentarnos, nuestro reloj sigue dando cuerda y las conversaciones siguen su curso, no hay quien nos diga que podremos recuperar el tiempo (y no se trata de resignación) que perdimos ilusamente, creo yo que la habilidad de una persona se ve en como maneja el tiempo que le resta. Al final de cuentas se que podre reincorporarme con éxito a mi vida social, se que en algún momento tendré que tragarme todas las estupideces de una conversación sin mayor sentido que el sentir de la otra persona, que compartan contigo cosas que no pueden ser muy útiles pero de las que podemos sacar algo de compañía, algo de comprensión y podremos decirnos ‘bien…aun hay quienes pueden tolerarnos’ y reírnos de la vida. Aguantar el ruido y el silencio es lo que nos curte de alguna manera (al menos en mi caso lo encuentro así) y nos enseña finalmente a encontrar ese equilibrio que tanto buscamos (así no lo aparentemos) porque nadie puede vivir en los repugnantes extremos, al menos así lo entiendo; no puedo concebir que alguien añore solo ruido o solo silencio porque incluso en esos casos nuestra propia presencia se haría insoportable y nos empujaría a bordes que no conocíamos, que no querríamos conocer.

Au revoir

Rimbaud

Quiero que alguien me ayude con una pregunta, yo no tengo respuestas para esta, aun no me entiendo totalmente, pero asumo no solo me ha pasado a mí en algún momento de mi existencia, que significa querer lo mejor para alguien que nos dijo ‘gracias por jugar, siga intentando’, ¿es persistencia o estupidez? aun cuando antes les haya escrito que había empezado a entender cómo se movían las relaciones interpersonales parece que he llegado a un punto muerto, no hay respuesta propia que se aleje de lo ‘meloso’ esa repugnante sensación de dependencia que figura en muchas cabezas como lo que muchos podrían llamar ‘amor’ (espero equivocarme). Pero lo cierto es que esta persona al parecer no espera mucho de nosotros, eso me molesta un poco; ¿qué hecho nos arrastran a eso? ¿qué nos arrastra a seguir viendo a esa persona aun cuando nos han dicho ‘no’? por ahora solo intuyo que es capricho, me resisto a creer en obsesiones (de esa forma mi esquizofrenia se transformaría en una suerte de OCD (desorden obsesivo-compulsivo, traducido del inglés) con un giro a delirio) porque eso de alguna manera señala dependencia y hasta donde sé uno solo es dependiente de uno mismo, no hay que buscar caridad y muchos menos lastima. Hace un par de días les deje un video de Pantera y si ven la letra notaran de alguna forma que la pregunta se arrastra desde esos días (aun más, pero no son tan lejanos) aunque me he empeñado en buscar maneras de desviar ese tema, tratar de estar al margen porque de alguna forma no me compete, aun cuando quiera estar incluido, mi cabeza fluctúa entre esos focos pero curiosamente no le basta eso, está en pos también de conseguir a alguien que pueda escucharla, que pueda tratar de entenderla porque parece que las personalidades con las que conversa hasta ahora ya le resultan una suerte de conciencia prejuiciosa que está al tanto de cuanto hacemos y que se comienza a comportar como tal, discutiéndonos cosas aparentemente sin importancia. Aparentemente es ese impulso a alejarnos (mejor dicho rechazo) de la soledad que tanto cobijo nos ha dado hasta ahora, lo siento un poco por ella porque ha sido de los compañeros más comprensivos que he llegado a tener, pero en cierto modo es nuestra naturaleza ¿verdad? en realidad me gustaría leer alguna opinión al menos a ese respecto. A veces odio tener una memoria tan buena, no ayuda para nada en estos menesteres, solo lo complica todo (en la mayoría de casos) pero hay situaciones extrañas donde se aplaude la fiabilidad que le tenemos a nuestra memoria, como vengo predicando desde los inicios del blog (aunque mi forma de abordar las entrada haya cambiado grandemente aun conserva esa esencia única que les puedo dar) todo tiene dos caras y siempre es necesario ver eso, no podemos conformarnos mirando solo una cara todo el tiempo (sea esta buena o mala) como nos cantaría el ‘golden god’ de Zeppelin siempre vivimos entre buenos y malos tiempos y sin importar en cual caiga el día hay que sacarle provecho; pero eso me arrastra de nuevo a aquella preocupación que vi en el rostro de una persona que en su momento me dijo ‘sabes, yo también se ponerme triste’ luego de una de mis procaces frases en aquella lejana (ahora, muy lejana y esa deuda no es precisamente temporal) conversación, a veces extraño eso. Quien sabe ahora, tal vez la respuesta que busco es tan sencilla que es complicado explicarla, ni siquiera basado en imágenes o alguna experiencia que haya podido registrar mi memoria, es complicado entender mundos ajenos cuando el propio aun nos depara regiones inexploradas hasta hace unas horas y si a una conclusión puedo aspirar aquí es que nunca los comprender (aun cuando alguna vez haya podido decir lo contrario) completamente y creo que por ahora me basta con entender y saber cómo hacer que el fulgor que aun busco en su sombra reaparezca, eso me dejaría tranquilo durante una de estas temporadas en el infierno.

PD. A proposito del título, él es uno de mis poetas favoritos que junto a sus coetaneos (Los Poetas Malditos) son tal vez el nacimiento de mi fascinacion por Paris.

Au revoir