sábado, 9 de abril de 2011

Lakatos

La necesidad de escribir se hace imperiosa con el transcurrir de los días, dos noticias han puesta mi cordura al límite. La ensoñación fantasmal de que las cosas se han puesto cada vez más extrañas es una constante, ayer me preguntaron algo que en cierto modo nunca me ha sentado bien, respondí con cierto sarcasmo, pero mi lengua sabía que estaba hablando de más, no debemos dar esos datos a primeros intentos pero a veces sirve de algo, allanan ciertos caminos y complican demasiado otros. La otra ‘pregunta’ nació a partir de una frase ‘estoy con la “goda”’, el nudo se rompió y mis ojos dejaron ver su incomodidad que mis palabras siempre opresoras supieron cómo manejar, reduciendo el riego de otra ‘cara larga’, pero hasta ahora no puedo llegar a algo que me satisfaga; si, de alguna manera se el porqué de eso pero aun me pregunto ¿es tan estúpida, es tan inocente o es de aquella raza casi extinta que le tiene ‘fe’ a la gente? esa ‘fe’ (que nunca existió) la deje enterrado años atrás y me dije que era inútil intentar ayudar a subir los peldaños a esa incapacitada raza porque terminaran chillando de frustración pidiendo una rampa para evitar los escalones y tratar de alcanzarte. Trato de tomar todo cuanto llega a mí de la mejor manera, doy cierta incertidumbre (pesimamente usada en este contexto) a los ‘nuevos’ que voy conociendo y luego los catalogo, algo que muchos reprocharían y quienes me han leído encontrarían cierta inconsistencia aquí porque tal vez preguntarían ¿y eso no implica comparar? y algo de razón tienen pero no ven el eclipse en su totalidad; no los comparo con nadie más que el estándar que tengo en mi cabeza, es más valoración que comparación y sí, estoy abierto a decir que no llego a conocer ‘bien’ a todo con quien trato (creo que nunca podre, aun no termino de comprenderme) pero en la primera conversación tenemos todos nuestros paradigmas dominando nuestra visión y dejamos ver ciertos comportamientos usuales frente a situaciones modelos, en función de eso, que tan bien puede sostener una conversación (descartando desde luego la timidez, variable que queda fuera de este juego y que por cierto es muy fácil de identificar) y por supuesto el siempre útil lenguaje corporal, que representa una de las cartas mejor jugadas si se le conoce bien. ¿Y a qué viene esto, verdad? mucho y poco en realidad depende que quieran que sea respondido, en el caso de la frase que origino mis preguntas tiene mucho peso, aunque estoy parcializando mi opinión simplemente basándome en hechos aislados (muy mal hecho) que bien podrían estar exagerados, pero bajo ese sentido de ‘catalogar’ a mis interlocutores de turno no cuadra el hecho de aquellas acciones hayan provenido de ‘ese’ particular ‘alguien’, es extraño; creo yo son esos momentos previos al cambio de paradigmas que describe el falsacionismo que tanto asustan a la humanidad y que por estos días hacen lo propio conmigo, mi propia concepción de ‘quien soy yo’ ha variado algo tras abrazar ideas que se contraponen a mi forma de vivir, de evitar enfrentarme a situaciones que regirán mi ‘futuro’. Son cambios y siempre los han sido pero ahora me han golpeado duramente, me ha costado mi acelerado paso a través de la senda que escogí en este Jardín Salvaje, que ahora pasa lentamente a mis ojos mientras avanzo tambaleándome; así que mi curiosidad de alguna manera se vuelve a fijar en los mortales a mi alrededor, mientras veo agitarse sus corazones por la duda que se acerca y aprieta fuertemente su sangre, he aquí lo que tienen ante ustedes ¿los ha golpeado ese cambio en estos últimos días, meses, años tal vez? aun cuando he dicho ser egoísta no me gusta verme rodeado de muerte (odio ese olor) y por eso presten atención a mis palabras: no se presten atención, ¿dolerá? por supuesto, ignoren el dolor, solo levántense y resígnense a ser presa o cambien sus pieles a las de un cazador, así como yo que he decidido ahora ser un despiadado cazador de este Jardín Salvaje.

Au revoir

No hay comentarios: