A través de la no tan larga historia documentada de la humanidad han habido ciertas leyendas que merodean en los rincones más desesperados de esta botella, son conocidas casi por todos pero por alguna extraña razón nos reusamos a creerlas. En realidad no ahondare en ello, debe haber oscuros lazos que nos obligan a hacerlo; triste pues los pocos que llevan a cabo ello cargan un gran peso, y eso generalmente es lo que la mayoría no comprende.
Yo (como se los he escrito) he leído mucho acerca de ocultismo y poseo algunos de esos libros (en versión digital lamentablemente), son grimorios que alterarían los nervios de más de uno de mis lectores, pero aun así me interesa y me aterran las subyacentes posibilidades que me aguardan a su uso. Lo que me podrían argüir al respecto es que se tratan de burdas imitaciones y bien podrían serlo, pero no creo que quienes se hayan dado el trabajo de hacerlo sean tan estúpidos o se tomen asuntos de tal proporción como si fueran simples traducciones de frases al azar.
¿Qué objeción argüirían contra alguien que plantee mostrarles un conocimiento que va más allá del que podrían adjudicarse? yo abandonaría todo por saberlo, aun sabiendo que eso me podría conducir a un doloroso y funesto fin. Tal vez es esa literatura la que me arrastra cada vez más a pensar que los limites que nos han impuesto son meras formalidades y que quienes se atreven a rebasarlos son simples locos, supongo que para mí eso (como diría T. Kuhn) es el inicio del fin para un paradigma que hemos ido cambiando más rápido de lo que muchos pueden creer. Formalidades que nos arrastran a fosos de los que es difícil desprenderse pues la vida no fluye por ellos y podemos escapar a ese temor a morir que tanto nos asusta. A veces deberíamos; no creo que esas sean la palabras, creo que es simplemente 'deberíamos' (ya es una necesidad) sentarnos a pensar un poco acerca de esos términos, les aseguro que al final del día se sentirán mejor y más sueltos (si no se complican tanto como yo, el peso de algunas preguntas llega a ser abrumador) o al menos sabrán que poco a poco todo miedo se puede controlar y que simplemente la vida tal cual la plantean no se trata solo de dinero y poder (aunque no descarto su importancia en tan mundana realidad) sino la más básica (y difícil) de las acciones que nos pueden rodear, sentirnos bien con lo que hacemos, disfrutarlo o al menos esa es la utópica visión que siempre aparece en mi cabeza cuando pienso en ello.
Amplíen sus horizontes y piensen que todo es posible, fantasioso para algunos, pero por qué no, ya no hay razones para ser ignorantes en épocas como las que estamos viviendo. El conocimiento seguirá marcando para mi cierto principio elitista y mientras más avances por ese hechizante (y maldito) camino, más pensaras en lo poco que sabes, esa es la principal virtud de un buscador creo yo, no satisfacerse frente a simples respuestas, pero hay un peligro en ello que llevara tiempo en revelarse y es que perdamos de vista cosas que a veces necesitamos en esta realidad. Agradezco a H. Hesse por dar una curiosa perspectiva en ello, los buscadores y los encontradores, para él un encontrador es más útil una vez que se ha determinado en buscar algo y obviamente no quita los ojos de lo que eventualmente se le presenta; discrepo con eso, el buscador puede desperdiciar mucho tiempo buscando una sola cosa, pero una vez que se ha propuesto llevárselo todo es muy difícil detenerlo de su infernal deseo de conocer, porque finalmente a eso se resume. El único precio del conocimiento es la maldición del aislamiento porque bien puedes estar rodeado de muchos, pero tu interés no está con ellos (lamentable) y eso demuestra lo inevitable de algunas cosas (y no por ello acojo el fatalismo), pero estoy seguro que podemos cambiarlo porque creemos que esas maldiciones pueden ser rotas, eso me lleva a preguntar ¿creen en maldiciones?
Yo (como se los he escrito) he leído mucho acerca de ocultismo y poseo algunos de esos libros (en versión digital lamentablemente), son grimorios que alterarían los nervios de más de uno de mis lectores, pero aun así me interesa y me aterran las subyacentes posibilidades que me aguardan a su uso. Lo que me podrían argüir al respecto es que se tratan de burdas imitaciones y bien podrían serlo, pero no creo que quienes se hayan dado el trabajo de hacerlo sean tan estúpidos o se tomen asuntos de tal proporción como si fueran simples traducciones de frases al azar.
¿Qué objeción argüirían contra alguien que plantee mostrarles un conocimiento que va más allá del que podrían adjudicarse? yo abandonaría todo por saberlo, aun sabiendo que eso me podría conducir a un doloroso y funesto fin. Tal vez es esa literatura la que me arrastra cada vez más a pensar que los limites que nos han impuesto son meras formalidades y que quienes se atreven a rebasarlos son simples locos, supongo que para mí eso (como diría T. Kuhn) es el inicio del fin para un paradigma que hemos ido cambiando más rápido de lo que muchos pueden creer. Formalidades que nos arrastran a fosos de los que es difícil desprenderse pues la vida no fluye por ellos y podemos escapar a ese temor a morir que tanto nos asusta. A veces deberíamos; no creo que esas sean la palabras, creo que es simplemente 'deberíamos' (ya es una necesidad) sentarnos a pensar un poco acerca de esos términos, les aseguro que al final del día se sentirán mejor y más sueltos (si no se complican tanto como yo, el peso de algunas preguntas llega a ser abrumador) o al menos sabrán que poco a poco todo miedo se puede controlar y que simplemente la vida tal cual la plantean no se trata solo de dinero y poder (aunque no descarto su importancia en tan mundana realidad) sino la más básica (y difícil) de las acciones que nos pueden rodear, sentirnos bien con lo que hacemos, disfrutarlo o al menos esa es la utópica visión que siempre aparece en mi cabeza cuando pienso en ello.
Amplíen sus horizontes y piensen que todo es posible, fantasioso para algunos, pero por qué no, ya no hay razones para ser ignorantes en épocas como las que estamos viviendo. El conocimiento seguirá marcando para mi cierto principio elitista y mientras más avances por ese hechizante (y maldito) camino, más pensaras en lo poco que sabes, esa es la principal virtud de un buscador creo yo, no satisfacerse frente a simples respuestas, pero hay un peligro en ello que llevara tiempo en revelarse y es que perdamos de vista cosas que a veces necesitamos en esta realidad. Agradezco a H. Hesse por dar una curiosa perspectiva en ello, los buscadores y los encontradores, para él un encontrador es más útil una vez que se ha determinado en buscar algo y obviamente no quita los ojos de lo que eventualmente se le presenta; discrepo con eso, el buscador puede desperdiciar mucho tiempo buscando una sola cosa, pero una vez que se ha propuesto llevárselo todo es muy difícil detenerlo de su infernal deseo de conocer, porque finalmente a eso se resume. El único precio del conocimiento es la maldición del aislamiento porque bien puedes estar rodeado de muchos, pero tu interés no está con ellos (lamentable) y eso demuestra lo inevitable de algunas cosas (y no por ello acojo el fatalismo), pero estoy seguro que podemos cambiarlo porque creemos que esas maldiciones pueden ser rotas, eso me lleva a preguntar ¿creen en maldiciones?
Au Revoir
No hay comentarios:
Publicar un comentario