Tal vez reconocen la palabra de película (o libro) 'El Señor de los Anillos', tal vez alguno de ustedes la reconozca por otras fuentes o simplemente es la primera vez que la leen, les facilitare el significado, "es un gran funcionario de palacio, la palabra senescal procede del vocablo latino senex (anciano) y vocablo germánico skalk (servidor), y significa "servidor de más edad", "decano de los servidores". Espero eso aclare sus dudas, y ahora ¿por qué titular un escrito así? se los responderé pero antes pediré sus opiniones (piensen mientras leen esto) y pues para mí no hay muchas razones, primero porque siento que el papel de los senescales era menospreciado algunas veces, supongo que debe ser muy difícil no tomar el poder luego de una ausencia prolongada y aun asi ellos devolvían el poder una vez el heredero aparecía y el segundo punto es que ellos cargaban un doble peso, por una parte la responsabilidad de la realeza y por otra lado cuidar el nombre propio de su casa (sumándole a eso la falta de la pompa propia de la realeza).
Para mí los senescales hacían el trabajo sucio, un trabajo que nadie valora, pero que es necesario para un equilibrio y cuando ya les comienza a pesar esa brecha en el propio orgullo, mandan todas las formalidades ‘a tomar por el culo’ (gracias Ellroy) y enloquecen (y se corrompen) por el poder y se instauran y perpetúan como una de esas líneas de la realeza que tanto aborrecían por no reconocerles nada. Esa es la exaltación de lo mundano que somos, pero también es la prueba de la humanidad que cargamos con nosotros (ese sentido instintivo de ser justos) y esa es la parte de los senescales que me agrada, ellos siempre hacían el trabajo sucio sin siquiera recibir un ‘gracias’ ¿les ha pasado? para mi es algo casi cotidiano, a veces me esfuerzo en trabajar desde las sombras supongo que por mi masoquista idea de ‘mientras duele eres humano’ (algo que tal vez me digne a compartir más adelante), pero hay días como hoy que casi no sé porque lo sigo asiendo si me tratan tan mal. Hay días en los que a veces me gustaría dejar de seguir luchando, pero sé que eso me incomodaría más a mí que a ellos.
Hoy sentí extrañamente que querían matarme, lo tome calmadamente y maneje todo el caudal de ideas como mejor me pareció; hoy uno de ellos me trató peor que de costumbre y estoy decidido en cortar ese vinculo llamado ‘familia’ de una vez por todas, sé que mi decisión me marcara pero es una cosa que como senescal de mi propia casa debo hacer, debo alejarme de aquello a quienes guardo rangos mientras aun no enloquezco. Podre enloquecer luego y supongo que pasar mucho antes de terminar el proceso, mientras tanto seguiré con esta locura controlada, quien sabe tal vez termine como el maestro Adán recluyéndome voluntariamente en un sanatorio (aunque debo decirles que esos lugares me aterran), solo por la tranquilidad de la que puedes disfrutar aunque supongo que es difícil ahora.
No se cuanto tiempo siga como pseudo-senescal de mi propia realidad, pero bajo ningún motivo me gustaría terminar como en los relatos de Tolkien, lo transcribo: “...el trono estaba vacío. Al pie del estrado, en el primer escalón que era ancho y profundo, había un sitial de piedra, negro y sin ornamentos, y en él, con la cabeza gacha y la mirada fija en el regazo, estaba sentado un anciano. Tenía en la mano un cetro blanco de pomo de oro. No levantó la vista. Gandalf y Pippin atravesaron el largo salón hasta detenerse a tres pasos del escabel en que el anciano apoyaba los pies.
-¡Salve, Señor y Senescal de Minas Tirith, Denethor hijo de Ecthelion! He venido a traerte consejo y noticias en esta hora sombría.
Entonces el anciano alzó los ojos. Pippin vio el rostro de estatua, la orgullosa osamenta bajo la piel de marfil, y la larga nariz aguileña entre los ojos sombríos y profundos; más que Boromir, le recordó a Aragorn” una pobre vista de alguien que cree ser señor de una tierras que jamás le pertenecieron ni por asomo.
Para mí los senescales hacían el trabajo sucio, un trabajo que nadie valora, pero que es necesario para un equilibrio y cuando ya les comienza a pesar esa brecha en el propio orgullo, mandan todas las formalidades ‘a tomar por el culo’ (gracias Ellroy) y enloquecen (y se corrompen) por el poder y se instauran y perpetúan como una de esas líneas de la realeza que tanto aborrecían por no reconocerles nada. Esa es la exaltación de lo mundano que somos, pero también es la prueba de la humanidad que cargamos con nosotros (ese sentido instintivo de ser justos) y esa es la parte de los senescales que me agrada, ellos siempre hacían el trabajo sucio sin siquiera recibir un ‘gracias’ ¿les ha pasado? para mi es algo casi cotidiano, a veces me esfuerzo en trabajar desde las sombras supongo que por mi masoquista idea de ‘mientras duele eres humano’ (algo que tal vez me digne a compartir más adelante), pero hay días como hoy que casi no sé porque lo sigo asiendo si me tratan tan mal. Hay días en los que a veces me gustaría dejar de seguir luchando, pero sé que eso me incomodaría más a mí que a ellos.
Hoy sentí extrañamente que querían matarme, lo tome calmadamente y maneje todo el caudal de ideas como mejor me pareció; hoy uno de ellos me trató peor que de costumbre y estoy decidido en cortar ese vinculo llamado ‘familia’ de una vez por todas, sé que mi decisión me marcara pero es una cosa que como senescal de mi propia casa debo hacer, debo alejarme de aquello a quienes guardo rangos mientras aun no enloquezco. Podre enloquecer luego y supongo que pasar mucho antes de terminar el proceso, mientras tanto seguiré con esta locura controlada, quien sabe tal vez termine como el maestro Adán recluyéndome voluntariamente en un sanatorio (aunque debo decirles que esos lugares me aterran), solo por la tranquilidad de la que puedes disfrutar aunque supongo que es difícil ahora.
No se cuanto tiempo siga como pseudo-senescal de mi propia realidad, pero bajo ningún motivo me gustaría terminar como en los relatos de Tolkien, lo transcribo: “...el trono estaba vacío. Al pie del estrado, en el primer escalón que era ancho y profundo, había un sitial de piedra, negro y sin ornamentos, y en él, con la cabeza gacha y la mirada fija en el regazo, estaba sentado un anciano. Tenía en la mano un cetro blanco de pomo de oro. No levantó la vista. Gandalf y Pippin atravesaron el largo salón hasta detenerse a tres pasos del escabel en que el anciano apoyaba los pies.
-¡Salve, Señor y Senescal de Minas Tirith, Denethor hijo de Ecthelion! He venido a traerte consejo y noticias en esta hora sombría.
Entonces el anciano alzó los ojos. Pippin vio el rostro de estatua, la orgullosa osamenta bajo la piel de marfil, y la larga nariz aguileña entre los ojos sombríos y profundos; más que Boromir, le recordó a Aragorn” una pobre vista de alguien que cree ser señor de una tierras que jamás le pertenecieron ni por asomo.
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