jueves, 25 de febrero de 2010

Llamadas póstumas

Tal vez no me aburra nunca de esto, tal vez lo escrito por RB es cierto y debo 'escribir, escribir, ¡escribir! para no morir'. La tarea propia de los escritos nos da parte de esa tan amada inmortalidad (y de alguna manera es una de las más exquisitas) y por ello nos da más tiempo, del que naturalmente podemos anhelar, para poder cambiar el punto de vista de una sola persona -al menos- y sinceramente creo que con esa acción queda demostrado lo que –finalmente- podemos lograr los escritores (o todo aquel que se lo proponga).
Póstumo por eso, porque incluso la tan temida muerte no puede parar las letras, si muero hoy estas letras no lo harán conmigo, quedaran con quienes las leyeron y estoy seguro que al menos respondí alguna duda pendiente o inquiete a más de uno con mis –a veces incomodas- preguntas. La muerte simplemente nos da un respiro antes de comenzar otra vez, nos da tiempo (paradójico, verdad) y nos prepara con las visiones de lo que está ocurriendo, pues todo se resume a eso, información, que bien puede ser vista en vida o muerte (después de esto tendré que hablarles de que significa la muerte para mí) y que naturalmente siempre es útil.
Llamadas, las recibimos y las hacemos, vivimos con ellas (y en algunos tristes casos, para ellas); son una forma (aunque suene increíble) menos racional de comunicación de la que creemos (eso reafirma mi posición acerca de las palabras que profesamos y su monstruosa naturaleza), la escritura es la salida perfecta, pero quien se detiene a revisar todo lo que dice, lo veo muy difícil. ¿Ha soñado alguna conversación con algún pariente que ya no vive? para mí esa ha sido una de las cosas más difíciles con las que lidiar y de no ser los sueños una invención de ‘los residuos cerebrales’ del día, me parece que tal vez me hubiera asustado aun más recordarlas pues no hace mucho tuve una que me inquieto mucho pues yo era muy cercana a esa persona; llamadas, nos torturan, nos divierten, nos enfurecen, son un rasgo tan humano como la estupidez (aunque hay quienes sabemos evitarla por ratos).
¿Por qué ‘llamadas póstumas’? en este momento el resumen esta en parte arriba y en parte en lo que puedan interpretar de él (nunca me ha gustado regalar respuestas), por mi parte (una opinión no es más que un raro hibrido entre preguntas y respuestas) pienso que tal vez mi propia desesperación y mi avocada aptitud a terminar de leer un libro me llevaron a hacer esta apreciación; con el libro terminado y sus ideas aun flotando en el aire (casi puedo oler la pólvora de un rifle Colt 30.06 que dio un certero disparo a una garganta), ver parte de las escenas (ver a un demacrado Pete B. regresando a Sparta, Wisconsin) y sentir la desesperación de todos los personajes. Llamadas póstumas es eso, la idea de que no importa cómo, o cuando (incluso podríamos decir que no importa por qué) recibiremos esa llamada, la llamada que nos llama al retiro, muchas veces obligado y otras casi una reclusión bajo instinto propio que nos invita a ser parte de ese público que admira la insoportable levedad del ser.

Au Revoir

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