miércoles, 10 de febrero de 2010

Lux fero

Portador de luz si lo estilizamos del latín, Lucifer para algunas tradiciones cristianas (aunque la mayoría degenerado en Satanás), supongo que no es de extrañar que escriba de esto al haber mencionado dentro de mis entradas anteriores al satanismo (aunque si lo hablamos de manera tan seca no vemos lo que realmente quiere dar a entender con esto, una ruptura de valores que encadenan a lo mundano) y resulta paradójico ahora que habiendo dado esta introducción espere que lean lo que tengo que decirles acerca de la religión (en general).
Este tema es curioso en realidad, lo desesperante es que siempre es mencionada, no se puede escapar de ella al haber iniciado una discusión. Todos los temas casi están impregnados por esa invisible peste que termina por corromper cualquier a cualquier fanático, yo respeto cualquier tipo de religión (siempre y cuando no me tope con fanáticos) y espero el mismo respeto de aquellos quienes creen. Hay quienes tal vean esto como una pequeña burla hacia ellos pues no creen que alguien que no comparte sus creencias no puede ver completamente su forma de pensar y siempre soltara comentarios inapropiados y es obvio que estarán atentos para restregar cualquier pequeño error; la religión nunca se ha separado del interés propio, por mínimo que sea, a veces simplemente es la repuesta a cualquier cosa sin repuesta (god's will). Sé que tal vez me equivoco al afirmarlo, pero cuando uno no tiene las bases ya preparadas no hay mayores problemas para edificar la particular forma de verlo todo, pero cuando empiezas de cero no hay quien te diga cómo desarrollarlo más que las propias preguntas y respuestas.
Marx alguna vez dijo que la religión era el opio de la sociedad y creo que se equivoco de alguna manera (yo probé y no soy adicto), pero esa adicción autodestructiva depende del ente que lo prueba, no quiero que esto parezca una crítica hacia ella (aunque lo parece por todo lo que dicho) si no una apreciación bastante ácida. Lamentablemente las religiones no se alejan mucho de ser lucrativas empresas donde no solo los fanáticos y codiciosos feligreses pueden irrumpir en ese orden impuesto a sus santuarios, sino que existen organizaciones detrás de todo eso, una vez más el problema de la gente y su total desidia al enfrentar puntos realmente relevantes. He olvidado preguntarles ¿son creyentes, feligreses, fanáticos o alguna rara especie que se camufla entre todas pero resalta a la vista? supongo que eso los tendrá entretenidos lo suficiente como para que al cabo de dos minutos se den cuenta que tal vez todas estas palabras guardan una parsimonia que va más allá de su propia paciencia y tal vez ya hayan cerrado todo antes de terminar de leerlo o aun mejor, están preparando alguna ingeniosa diatriba en función de mis errores en dicción.
Au Revoir

1 comentario:

jose antonio acaro dijo...

las religiones son interpretaciones comunitarias a los fenomenos psicosociales metafisicos que nos rodean, bueno eso entiendo en si. En lo que si estamos abiertamente de acuerdo es su fin de lucro que se obtiene al hacerse. Pero yo pregunto, hay alguna accion humana del cual no obtengas alguna ganancia. nuestro cerebro se codifica a partir del intercambio, y bueno la religion no creo que escape a esta realidad humana. seria imposible, y mas aun cuando se masifica.