sábado, 30 de abril de 2011

Sobre héroes y tumbas

La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse. [Ernesto Sábato]



El autor del Túnel ha caído, el que nunca disfruto de la vida en estas tierras mundanas, el que criticó al maestro por posiciones políticas (grave error de los escritores, política y arte son disimiles) y que luego de pocas décadas pide ser perdonado por esos calificativos ya que se dio cuenta que más allá de cómo nos vestimos, todos somos humanos. Un escritor como pocos (y cuyo número continua menguando) nos abandono y finalmente pasó lo que tanto anhelaba, le dijo adiós a todo, tal vez no de la forma en que lo deseaba pero la muerte es todo menos complaciente; guardando las distancias creo que con su muerte algo también ha perecido en mi, algo se ha detenido y no podrá seguir, esa ‘ilusión’ (por llamarla de alguna forma) se ha desvanecido con ese particular geniecillo. Lo que veo a mi alrededor mientras pocos comentan la tragedia son bodas reales que ningún sentido, más allá del farandulero, o la canonización de un papa (curioso recordar que el otro pontífice canonizado sea Pio XII, el mismo que bendijo los ejércitos del fascismo y nazismo durante WW II) o alguna otra idiotez que poca gracias debería darle a los menos al ver a un camarada caído; me molesta ese hecho, pero prefiero que seamos pocos los que hablemos y leamos y recordemos ello, sería insoportable ponerlo frente al bullicio de los alborotados más, que supongo no tardarían mucho en ennegrecer la historia del gran Sábato. Él y muchos otros escritores formaron ese habitual deseo de lectura que hoy tengo, y que posteriormente me llevo a aventurarme en el campo de la creación, ese tipo de influencias quedan en uno, porque si bien el proceso de creación es personal hay ciertos aspectos que uno recuerda y quiere transmitir, quiere seguir compartiendo; el hecho de ver sus libros exiliados en dos estantes compartidos con otros grandes en vez de exhibirlos y promocionar ese vicio que tanto hace falta diseminar y que actualmente se ve más y más golpeado por la basura que las compañías promocionan por simple hecho de vender más que la literatura. Como conversaba ayer con mi profesor, lamentablemente en este mundo manda el dinero, todo gira en torno a ese sucio concepto que según algunos nos saco de la ignorancia pero nos zambullo en guerras y otras porquerías (aunque tengo una visión algo más noble de la guerra, no me importa lo que digan los sociólogos) que generan aun más disputas y con esto no digo que comulgue con el socialismo, el hecho de tomar todo de los que trabajan para repartir en partes iguales a ‘todos’ (hayas trabajado o no) me parece realmente estúpido, toda economía no aguanta ese tipo de tratos, no están diseñadas para ello, somos parte de una economía consumista que eventualmente colapsara o se verá obligada a mutar y hasta que eso ocurra tenemos que seguir tratando de soportar toda esa mierda, tendremos que aguantar que idiotas e ignorados sigan teniendo la razón solo por ser el grupo mayoritario de la ilusión preferida del ‘pueblo’, la democracia. Hoy no habrá preguntas o tentativas de respuestas para algo, solo un silencio que crecerá, un silencio en alguna parte de los que leímos a Sábato y que continuara hasta el final de nuestros días y que se interrumpirá de alguna manera cuando la voz de sus palabras escritas se alce frente a nuestros ojos a medida que vamos pasando las páginas de “Abaddón, el exterminador” (un favorito personal) o alguna otra de sus obras, que tal vez ni las propias aguas del Lete puedan borrar de nuestras mentes.

Au revoir

1 comentario:

Anfauglith dijo...

El título de la entrada redunda en una obra del maestro Sábato. Por cierto, a los recién enterados, me refiero a Jorge Luis Borges como "El Maestro".

A bientôt