Se preguntaran ¿y ahora que hay con eso? pero no hace mucho comencé a pensar en ello. La pregunta que me hice concretamente fue ¿por qué escribes de la manera en la que lo haces? y la respuesta se mostró ante mí luego de una última discusión con un viejo conocido (experiencia que termino sirviéndome de idea para un escrito, ya lo leerán mañana) que me dije ‘ese que acaba de enterrarla eres tú’ y es que finalmente creo que mi propio ego y las mañas que le he dado a través del tiempo a mi forma de hablar y escribir se las han otorgado ese millar de experiencias horribles y desastrosas que no he podido manejar y que mi mente en su desesperado afán de conseguir un ‘porque’ me reveló la caprichosa forma en la que las palabras se pueden apretujar formando múltiples figuras, algunas muy aterradoras y otras tan encantadoras que no se pueden rehusar.
Yo soy una persona algo extraña, algo retorcida como se los escribí alguna vez, y eso se debe principalmente a las vivencias que he tenido, mis gestos y mi forma de hablar dependiendo del lugar en el que me encuentre, dependiendo de las impresiones que quiera lograr, son -casi con temor al decirlo- camaleónicas (aunque claro está, nunca exagero); no me gusta pelear, pero si no hay otra salida no me rendiré tan rápido (otro puno en contra) y estoy seguro que quien saldrá perjudicado finalmente será el atacante porque lo moleré con mis palabras. Las palabras como vengo escribiendo son monstruos desencadenados una vez las proferimos, pero lo que no termine de escribir fue el hecho de que estas pueden ser domadas y luego utilizadas a voluntad. Algo que tal vez contradice el punto anterior, pero que es posible dados el ambiente y la necesidad pertinentes, es otro raro proceso que simplemente nos termina dando tiempo.
Mis experiencias un tanto traumáticas y la aceptación del total de ideas que conforma mi mundo hacen que yo haya elegido este camino y este tipo de escritura; no culpo a nadie más que a mí porque el grueso de mis decisiones ha hecho finalmente que este donde estoy, que maldiga y escriba de la forma en la que suelo hacerlo; mi ‘yo’ original, cuyo molde se ha perdido dentro de mis genes, es uno solo, las máscaras de las que se vale son demasiadas para ser inventariadas, pero el actor es uno solo y eso vale mencionarlo. El que escribe es mi pensante y original ‘yo’, el que habla y conversa con otros puede cambiar según la situación, al final del día realmente pienso en que siempre cargo con ese trabajo sucio de controlar situaciones (algo que es vagamente reconocido y que hay veces nos llega a estresar) pero ese tema ya lo trate indirectamente, y eso mis queridos lectores no me hace hipócrita porque sé que estoy usando y se medianamente que la ‘sociedad’ lo critica más de la cuenta incluso, pero estoy al tanto de lo que puedo provocar con ello y eso algo que ha aparecido recientemente, cuando termine por entenderme un poco más y me abrí a más posibilidades de las que pensé admitía.
Experiencia aisladas son nada, diría Descartes pero una vez que ponemos el punto de apoyo racionalista y contrapesamos eso con las experiencias Kant nos aseguraría su participación; ese equilibrio es el que da forma a mis escritos, locura impregnada de ciertos procesos racionales. Las locuras me llevan a preguntar y supongo que mi locura no es más que curiosidad llevada hasta un extremo casi al límite de todo, eso me lleva a preguntar ¿se creen hipócritas o solo manipuladores de situaciones? (algún día les explicare todo) si se detienen un minuto a pensarlo se asombraran de lo que pueden encontrar dentro de tan pútridos cascarones, creo sinceramente que ya es hora de que todos eclosionemos ¿ustedes que opinan?
Yo soy una persona algo extraña, algo retorcida como se los escribí alguna vez, y eso se debe principalmente a las vivencias que he tenido, mis gestos y mi forma de hablar dependiendo del lugar en el que me encuentre, dependiendo de las impresiones que quiera lograr, son -casi con temor al decirlo- camaleónicas (aunque claro está, nunca exagero); no me gusta pelear, pero si no hay otra salida no me rendiré tan rápido (otro puno en contra) y estoy seguro que quien saldrá perjudicado finalmente será el atacante porque lo moleré con mis palabras. Las palabras como vengo escribiendo son monstruos desencadenados una vez las proferimos, pero lo que no termine de escribir fue el hecho de que estas pueden ser domadas y luego utilizadas a voluntad. Algo que tal vez contradice el punto anterior, pero que es posible dados el ambiente y la necesidad pertinentes, es otro raro proceso que simplemente nos termina dando tiempo.
Mis experiencias un tanto traumáticas y la aceptación del total de ideas que conforma mi mundo hacen que yo haya elegido este camino y este tipo de escritura; no culpo a nadie más que a mí porque el grueso de mis decisiones ha hecho finalmente que este donde estoy, que maldiga y escriba de la forma en la que suelo hacerlo; mi ‘yo’ original, cuyo molde se ha perdido dentro de mis genes, es uno solo, las máscaras de las que se vale son demasiadas para ser inventariadas, pero el actor es uno solo y eso vale mencionarlo. El que escribe es mi pensante y original ‘yo’, el que habla y conversa con otros puede cambiar según la situación, al final del día realmente pienso en que siempre cargo con ese trabajo sucio de controlar situaciones (algo que es vagamente reconocido y que hay veces nos llega a estresar) pero ese tema ya lo trate indirectamente, y eso mis queridos lectores no me hace hipócrita porque sé que estoy usando y se medianamente que la ‘sociedad’ lo critica más de la cuenta incluso, pero estoy al tanto de lo que puedo provocar con ello y eso algo que ha aparecido recientemente, cuando termine por entenderme un poco más y me abrí a más posibilidades de las que pensé admitía.
Experiencia aisladas son nada, diría Descartes pero una vez que ponemos el punto de apoyo racionalista y contrapesamos eso con las experiencias Kant nos aseguraría su participación; ese equilibrio es el que da forma a mis escritos, locura impregnada de ciertos procesos racionales. Las locuras me llevan a preguntar y supongo que mi locura no es más que curiosidad llevada hasta un extremo casi al límite de todo, eso me lleva a preguntar ¿se creen hipócritas o solo manipuladores de situaciones? (algún día les explicare todo) si se detienen un minuto a pensarlo se asombraran de lo que pueden encontrar dentro de tan pútridos cascarones, creo sinceramente que ya es hora de que todos eclosionemos ¿ustedes que opinan?
Au Revoir
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