Los papeles de victima nunca podrán encajar conmigo, soy demasiado ególatra y autosuficiente (entre otras cosas, ahora que pienso en ello), pero esa es una de las falla que presento mi sistema luego de que uno de los compartimientos que diseñe colapso y aparentemente me di cuenta de ello a tiempo. Las criticas, los halagos, las reprimendas, mis enojos, mi sentimiento de autodestrucción, mi consigna de vida, las experiencias de otros y las propias, todo esta cómodamente organizado y compartimentalizado pues siento que hay cosas inmiscibles dentro de mi propias vida.
¿Qué hay de ustedes, compartimentalizan? creo es hora de entrar de lleno en el tema, sin rodeos mayores esta mención se la debo en parte a los eventos de ayer. Para mí la compartimentalización (palabra más larga no he podido usar) es el separar objetivamente categorías de lo cotidiano que de mezclarse (apreciación personal) joderían largamente nuestra vida. Supongo que muchos lo hacen implícita e inconscientemente, pero creo deberíamos poner más cuidado en lo que separamos pues de lo contrario sería lo mismo que tenerlo todo en un gran cajón donde todo se mezclaría y terminaría perdiéndose.
Ahora, el hecho de compartimentalizar no quiere decir que tengamos muchos rostros para distintas ocasiones (aunque la etiqueta social las da per se, triste), creo que extrañamente uno puede llegar a encontrarse con esto porque va eliminando máscaras y encerrándolas en los compartimientos, de terminar correctamente el proceso solo quedara su ‘yo’ original y no algo que construyo para mostrar, pregúntense ¿cambiamos la manera de ser según la situación o simplemente es que ya tenemos preparado el rostro para mostrar? ya saben lo que pienso.
Escribí una línea arriba que la compartimentalización es un proceso y creo que es uno particularmente molesto y trabajoso, uno que requiere más que otros toda nuestra concentración y juicio, además claro de mucha paciencia. No puedo explicar consiente y claramente la totalidad del proceso en si pues es no solo vasto y complicado sino que las vías por las que se llegan a este o las que llevan a terminar embarcándonos en este proyecto son tantas como herramientas pueden improvisarse para resolver problemas.
Me pregunto si a veces la soberbia trasciende mis ideales por hacer este tipo de cosas, por separarlas, por clasificarlas, por ponerlas en raras escalas que son independientes unas de otras; tal vez es demasiado complejo decirlo de esa forma, no me asusta pensar que soy soberbio (en realidad ese me parece un mejor concepto que el de humildad, al menos los que yo manejo) y no creo que esta lleve a la inseguridad (como me lo escribieron hace unos días), por el contrario esa es la exaltación de tu ‘súper-yo’ en todo su esplendor (gracias Nietzsche) y eso significa básicamente que no habrá nada que te pueda parar. Esto me lleva a preguntarles los siguiente ¿abusan de algún pecado? a largo plazo, supongo que abuso de todos los que puedo llegar a poner en práctica, pero sin duda mi preferido seguirá siendo el orgullo (es cosa de demonios) y esto junto a la memoria de uno de los filósofos más grandes que haya pisado esta realidad (no me importa que lo hayan tildado de loco, y para burlarse de ellos decía “…mas en la locura siempre hay algo de razón”), me llevan a recordar una de mis frases preferidas acerca de él:
¿Qué hay de ustedes, compartimentalizan? creo es hora de entrar de lleno en el tema, sin rodeos mayores esta mención se la debo en parte a los eventos de ayer. Para mí la compartimentalización (palabra más larga no he podido usar) es el separar objetivamente categorías de lo cotidiano que de mezclarse (apreciación personal) joderían largamente nuestra vida. Supongo que muchos lo hacen implícita e inconscientemente, pero creo deberíamos poner más cuidado en lo que separamos pues de lo contrario sería lo mismo que tenerlo todo en un gran cajón donde todo se mezclaría y terminaría perdiéndose.
Ahora, el hecho de compartimentalizar no quiere decir que tengamos muchos rostros para distintas ocasiones (aunque la etiqueta social las da per se, triste), creo que extrañamente uno puede llegar a encontrarse con esto porque va eliminando máscaras y encerrándolas en los compartimientos, de terminar correctamente el proceso solo quedara su ‘yo’ original y no algo que construyo para mostrar, pregúntense ¿cambiamos la manera de ser según la situación o simplemente es que ya tenemos preparado el rostro para mostrar? ya saben lo que pienso.
Escribí una línea arriba que la compartimentalización es un proceso y creo que es uno particularmente molesto y trabajoso, uno que requiere más que otros toda nuestra concentración y juicio, además claro de mucha paciencia. No puedo explicar consiente y claramente la totalidad del proceso en si pues es no solo vasto y complicado sino que las vías por las que se llegan a este o las que llevan a terminar embarcándonos en este proyecto son tantas como herramientas pueden improvisarse para resolver problemas.
Me pregunto si a veces la soberbia trasciende mis ideales por hacer este tipo de cosas, por separarlas, por clasificarlas, por ponerlas en raras escalas que son independientes unas de otras; tal vez es demasiado complejo decirlo de esa forma, no me asusta pensar que soy soberbio (en realidad ese me parece un mejor concepto que el de humildad, al menos los que yo manejo) y no creo que esta lleve a la inseguridad (como me lo escribieron hace unos días), por el contrario esa es la exaltación de tu ‘súper-yo’ en todo su esplendor (gracias Nietzsche) y eso significa básicamente que no habrá nada que te pueda parar. Esto me lleva a preguntarles los siguiente ¿abusan de algún pecado? a largo plazo, supongo que abuso de todos los que puedo llegar a poner en práctica, pero sin duda mi preferido seguirá siendo el orgullo (es cosa de demonios) y esto junto a la memoria de uno de los filósofos más grandes que haya pisado esta realidad (no me importa que lo hayan tildado de loco, y para burlarse de ellos decía “…mas en la locura siempre hay algo de razón”), me llevan a recordar una de mis frases preferidas acerca de él:
“El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza”.
Au Revoir
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