domingo, 7 de marzo de 2010

Mañana, tarde y nunca

Esta es la última de mis entregas diarias, o al menos eso estoy suponiendo pues reinicio algo que he dejado descansando por casi tres meses, algo que tiene mayor importancia que avocarme a describirles los cómos y porqués de mi propia realidad (o al menos de cómo veo esta realidad corporizada en el mundo-botella según lo que les he venido mostrando desde enero), me gustaría poder incomodarlos con mis preguntas diarias por más tiempo, pero parece que esta vez será más difícil de manejar que otras. No regresare al principio de este blog, cuando lo abandone y descuide, esta vez promete ser más maduro su manejo, publicare en la medida que se ajuste a mi disponibilidad de horarios, tratare de mantener mi tan preciada (y alcanzada) continuidad.
Ese es uno de los porqués del título, el otro dista mucho de mis conjeturas acerca del futuro del blog. Esta frase se la escuche a mi madre, refiriéndose a la atención en seguros públicos y que lamentablemente son tan poco eficientes como la frase lo dice; para mí fue curioso escucharlo pues de alguna forma recordé mis años tempranos, donde por más responsable que me dijesen que era sabia a la perfección que algunas de esas cosas me las habían recordado e incluso exigido, asi que el merito no era mío exclusivamente. Esa frase resume también mi posición acerca de algunas cosas que me proponía hacer (aunque desde el año pasado es visión cambio totalmente) y siempre dejaba pasar o si las hacia el tiempo entre lo dicho y lo hecho era distante (no en años, pero si varias semanas), tal vez por indecisión, ya superada, o por el perfeccionismo que me impuse tiempo atrás y que sigue vigente hasta hoy matizando las cosas en las que creo debe aplicarse. ¿Son perfeccionistas? ¿Dudan al momento de decidirse por algo? Ya saben lo que paso en mi caso, esta creo es una de las preguntas con más utilidad que encontraran a lo largo de mis escritos, tal vez no es la que los hará pensar más, pero puede se convierta en la herramienta que los saque del posible agujero en el que se encuentren; disculpen mi arrogancia, pero es (como lo escribí antes) uno de mis pecados favoritos.
No tengo casi mucho más que agregar, estoy algo más que meditabundo en estas horas finales de continuidad debo confesar que me aterra perderlas, pero sé también que entenderán mi posición y eso aliviana mucho la carga, no terminare con preguntas o frases prestada, si no un sorpresivo gracias, asi que hasta una próxima (esperemos asi sea) entrega de tan meditabundas y errantes letras.
Au Revoir

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