miércoles, 7 de diciembre de 2011

ich, nein...

Ayer hice una visita poco coordinada a un lugar que no conocía y que aun ahora no se si quería conocer o algo que aun yace etéreo para mí me empujo simplemente a probar suerte, a ver si el capricho había cambiado. Pues no, me ha llevado un tiempo digerir eso ‘tu pensabas algo más, no es así’ circula por mi cabeza; y es tal vez la verdad, no esperaba más de un voluble menester y sinceramente no esperaba enlazar temas tan…apresuradamente. Hoy quiero y ese es básicamente el asunto de este escrito, el querer. Empecemos por algo, yo veo esta palabra (y sigo la línea de pensamiento de Cortazar) algo prostituida, venida a menos en realidad, no me gusta ofender al oficio más antiguo de la historia. ¿Por qué? simple, miren a su alrededor, cuantas veces la han visto, escuchado, leído; lo triste es que la carga emocional que al menos yo le doy a esta palabra suele ser cuanto menos peculiar, no la uso a la ligera porque yo le doy cierta importancia a los particulares demonios que conjuro cuando hablo. Yo creí querer a muchos, ilusiones superficiales en realidad, triste ¿no? pero la soledad nos arrastra a situaciones de ese corte, nos ciega, porque incluso ella está harta de sí misma. No somos monstruos por querer disolvernos en esta sociedad, simplemente hemos sucumbido a los encantos de la compañía, pocas cosas tientan como ella; no nos desviemos, les daré mi ‘peculiar’ definición de querer: Resumámosla, cuando sientes que puedes sacrificar unas horas de tu preciado tiempo para hablar y verle la cara a alguien, de tomarte un respiro de ti incluso para un momento que yo considero grupal (entiéndase, no egoísta) y que provoca cierta satisfacción, que nos arranca una sonrisa, cierro mi definición con esto, solo se quiere a amigos. El resto son caprichos, volubilidades de nuestra propia persona por la abstinencia que provoca la soledad. Sé que últimamente nunca recibo algún comentario pero no está demás preguntar si hay concepciones diferentes, quiero saber que piensa quien me lee (si es que lo hacen) porque mal que bien, podre hacer alguna retrospectiva y ver si me he equivocado escribiendo algo aquí, como ya escribí somos nuestros errores más que nuestras aciertos. Bien, la ilusión, esa ilusión que captan los sentidos y que hacen errar el juicio que normalmente tenemos y nos lleva a proferir una palabra de más en una situación que puede malinterpretarse nos hace poseedores de una forma ‘encantadora’ de autoflagelación, ya sea porque sabemos que no es cierta o peor que sabemos podría generarse; suposiciones, ‘comida de coco’ como me recordaría el hombre sabio. Ya me han leído suficiente por hoy, pero antes de terminar les dejo algo que deberían tener en mente desde ahora, la próxima vez que digan ‘quiero’ o mejor que se lo digan a alguien miren a la persona a los ojos, la sensación es cuanto menos placentera cuando de verdad se siente.


Au revoir

viernes, 25 de noviembre de 2011

Viernes Negro

No hay remordimientos, no hay lastima, no existe ese pesado sentimiento de congoja que es tan bien aplicado en la palabra inglesa ‘burden’; solo está esta gran incógnita que, como bien dice la película ‘Inception’, está contaminando mi mundo. Sé que no podre resolverla y he comenzado a aprender cómo vivir con ello sin que estropee todo; un saludo hizo recordar esa cicatriz que aun hoy sigue sanando muy lentamente, un simple saludo me ha puesto a escribir porque esa es mi manera de sobrellevar todo cuanto me ocurre. Hoy me incomodo absurdamente saber si debía dar ese saludo, es una muestra de madurez creo yo, pero donde he avanzado también he retrocedido porque se supone que ya habíamos pasado esa etapa, pero parece que aun seguimos volteando la cabeza a ver si alguien nos sigue, patético de cierta forma, pero tristemente comprensible. No se puede dejar pasar la idea, siempre presente, incluso involuntariamente, es difícil estar realmente en “blanco”, monstruo o no he comenzado incluso a ‘compartimentalizar’ personas, esa camaleónica volatilidad que es tan natural ahora ha crecido bastante bien debo decir. ¿Culpable? Supongo que mucho, aunque incluso ese lastimero sentimiento que han nombrado culpa me es indiferente, ¿razón? simple, viene de algo tan ‘manoseado’ como la moral que para mí es tan importante como la estadística (no parece tener relación ¿verdad? piensen de nuevo) pues siempre hallaremos el enfoque que se ajuste a nuestras necesidades, de eso tal vez si hay que tener un poco de temor, tal vez hasta asco o repulsión más que temor (el temor lo reservo para cosas un tanto más respetables) ya que no es algo precisamente que valga o merezca cierto respeto. Culpa, cuya definición textual ya he compartido con ustedes y que ahora (tal vez) luego de haberme sumergido por tanto tiempo como yo podría esperar ha seguido ese constante curso que tienen mis convicciones.


Au revoir

domingo, 20 de noviembre de 2011

Algunas nociones

Empecé a hilar ideas luego de una nada abstemia conversación con el hombre sabio; de eso ya una media hora, son las 1:30 horas y les escribo ¿conocen esa palabra llamada humildad? Es raro que haga una pregunta sin darles mi opinión, pero empecemos de cero, quiero que ‘adivinen’. Estoy sin música, rara ocasión en realidad, si bien he tomado estoy más lucido que de costumbre, y la susodicha palabra apareció luego de un comentario, yo (lamentablemente, quien sabe) siempre trato de darle una vuelta de tuerca a todo, incluso una supuestamente simple respuesta, en este caso al comentario ‘no le hables de humildad…’ o algo así, y no es para nada exagerado tratar de evitar nombrar una palabra que no está en MI diccionario; tal cosa no existe, quien dice tenerla entiende mal los conceptos, quien afirma tenerla…bueno, hace falta hacer algún comentario. Todo este pensamiento se basa en una cosa, la bien odiada razón; un buen porcentaje de mi juicio se basa en anteponer ese factor ante toda circunstancia, error de modo de vida número dos. Es realmente una mierda tratar de razonar con un mundo tan…’cosmopolita’ como este, que jura tener mente abierta, como alguna vez oí, quien reafirma algo adolece completamente de ello. Pero no desvariemos, les diré lo que para mí es ‘humildad’, la entiendo como el desear ser inferior a alguien, de querer ser mejor siendo o mostrándote como ‘menos’, el bajar la cabeza siempre, el olvidar parte de nuestra ambición y el tan odiado (al menos para mí amado) egoísmo. Es algo que finalmente no nos deja crecer a nuestro potencial completo, algo que merece menos que nuestro desprecio, nuestra completa omisión. Por eso cada vez que alguien quiere pasarse de ‘listillo’ y nombra esa cosa llamada humildad, hay ciertas ocasiones en las que me dan arcadas. Terminare (la que tal vez sea una de las últimas entradas del mes) esto con algo de Nietzsche, que a mi oblicuo parecer se relaciona con mi premisa, disfrútenlo:

Pues ¿qué significa libertad? Que se tiene la voluntad de responsabilidad personal. Que se mantiene la distancia jerárquica que diferencia. Que se llega a ser más indiferente hacia la penuria, la dureza, la privación y aun hacia la vida. Que se está pronto a sacrificar en aras de su causa vidas humanas, la propia inclusive. Significa la libertad que los instintos viriles, guerreros y triunfantes privan sobre otros instintos, por ejemplo, los de la “felicidad”. El hombre libertado, y, sobre todo, el espíritu libertado, pisotea el despreciable bienestar con que sueñan mercachifles, cristianos, vacas, mujeres, ingleses y demás demócratas. El hombre libre es un guerrero. ¿Cuál es el criterio de la libertad en los individuos y los pueblos? La resistencia que es preciso superar, el esfuerzo que demanda el mantenerse arriba. El tipo más alto de hombres libres debiera buscarse allí donde continuamente se supera la resistencia más grande a dos pasos de la tiranía, a un tris del trance de caer en la servidumbre.

Au revoir

miércoles, 2 de noviembre de 2011

"No se trata de cambiar el mundo, si no de comprenderlo"
[discúlpenme pero no puedo recordar quien la dijo]



Siendo las 00:25 paso por mi cabeza esto ¿Qué sentido tiene escribir para alguien que nunca lo leerá? ¿Qué sentido tiene invertir tanto tiempo conjurando letras, ordenándolas, si al final el mensaje es mal interpretado? Y que pasa con aquellos que hemos ido dejando de ver pero que por alguna extraña razón significan algo para nosotros; ese sentir celos de otros que se han acercado y tomado posiciones pre-existentes debido a nuestra desidia. Tiempo invertido, esfuerzo sin duda para que al final seamos nosotros mismos quienes nos retenemos, esa es la maldición que pesa sobre los hombros de la raza humana a mi entender, y es algo que siento (tal vez) más que la mayoría, y que he podido revertir al sacudirme de ese halo de inacción y tomar las acciones que se deban, sin importar lo que antes haya creído, porque por más que ame mi orgullosa personalidad, sé que hay veces que debe ser abofeteada con cosas que alguna te hayan hecho pensar “nunca”, pero hay cierta ironía en el universo que disfruta restregándonos en la cara ese hecho, no podemos decir esa dichosa palabra porque siempre nos termina alcanzando. Yo aprecio la ironía, aprecio que el mundo se haya burlado de mí en algunas ocasiones, que me recuerde mi condición mortal (más allá de mis avasalladoras creencias personales) prácticamente insignificante en esta realidad en que vivimos; reconozcamos eso, somos (como leí en una muy graciosa camiseta) polvo de estrellas, nada más desde un punto físico, pero somos una maquinaria como pocas en el universo y podemos (siempre se puede) sobre exigirnos para llegar a donde sea que tengamos que llegar. El hombre sabio me dijo hace menos de un mes que dejara de gastar tanta energía queriendo pelearme con el mundo, lamentablemente esa es la única manera que conozco de existir, fue él quien me dijo que esto era una carrera, pero yo transforme eso hasta convertirlo en mi lucha contra el universo mismo, soy un ególatra confeso enfrascado en una pelea contra todos pero aun más importante, conmigo mismo. No hay sentido propio en tratar de encontrar que puede responder las primeras preguntas, no hay otro culpable que nosotros mismos, mantengamos eso presente, lo hacemos por nosotros, porque finalmente somos egoístas y porque (aunque algunos encuentren repulsiva la idea) si no lo fuésemos hace mucho estaríamos perdidos.


Au Revoir

miércoles, 19 de octubre de 2011

Unterlassung

Últimamente llevo una idea en la cabeza, que incluso podría ser más ‘vieja’ solo que es por estos días que ha tomado un matiz peculiar. No sé si he escrito de esto antes, no sé si será breve pero creo que valdrá la pena. Culpa, a eso se reduce, ¿qué es? o aun más importante (creo yo) ¿por qué la sentimos? hay veces que no me cuadra completamente la idea, parece más una traba que algo realmente útil y de alguna manera lo más desesperante es que por más alejados que estemos de la realidad podemos sentirla, con toda esa furia reprimida que nos lleva a preguntarnos a quien jodimos, si bien hasta ahora solo he dado vueltas en círculos me pareció una buena forma de introducir el problema. Bien, pues a mí me parece que la culpa es algo que nos ata a todos, es como la muerte de alguna forma, siempre nos alcanza y lo curioso (lo realmente curioso) de la culpa es que no es solo por el accionar, también ocurre porque dejamos de hacer algo, porque no lo pudimos mejorar, pero exactamente que es. Hay una definición que me llamo la atención y es esta: “voluntaria omisión de diligencia en calcular las consecuencias posibles y previsibles del propio hecho” [Francesco Carrara], obviamente este término hace referencia al marco jurídico pero me parece que en el fondo dieron en el clavo con la definición. Ahora la segunda pregunta es aun más jodida, porque depende de la situación, el momento, incluso el ánimo; una palabra basta o por el contrario no decir palabra alguna y supongo que el segundo caso siempre suele ser el más complicado, al menos para mí, porque acarrea más posibilidades en el infame “y si…” lo que si incluyes en una personalidad perfeccionista (o al menos que se dice serlo) te dará un bonito coctel para la autodestrucción mediada por ese irreverente sentir. A veces aprecio la ironía del caso, yo he tratado de cambiar la culpa por algo un tanto más delicado de manejar pero que a su vez es más fácil de sobrellevar en el tiempo, me gusta compararlo con la palabra inglesa ‘burden’ o la también inglesa metáfora ‘albatross’; es curioso como tratamos de engañarnos constantemente, el hecho de decirnos libre de culpa realmente es algo mayor, ese tipo de actitudes que de alguna manera me deriva en las religiones a veces me enferma, que la culpa se irá si rezamos, y que tu dios te perdonara, sinceramente si tú no puedes perdonarte no espero que algo más pueda quitar esa carga de tu consiente mente, porque la culpa trasciende la aceptación, porque la veo como maldición a la propia existencia pero que compone un curioso regulador del comportamiento (supongo que ese es su origen, un candado para los miembros de una (in)útil sociedad que se ha acostumbrado tanto al sentimiento que ya es inadmisible librarse de él) universal, porque, una vez más, la culpa es algo que trasciende todo, esta tan bien ideada que ya no nos podemos librar de ella, al menos no sin cruzar el solitario umbral del ‘más allá’, ese que tantos temen pisar pero del que guardan tanta fascinación. Al final de cuentas si nos libramos de esa carga, ¿de qué seriamos capaces? Realmente curioso, no puedo evitar sonreírle a esa posibilidad.


Au revoir

jueves, 6 de octubre de 2011

Schmutzig

Hoy me levante y pensé ‘mierda, ya va un mes y no he escrito nada’, mi producción está (o estuvo, hasta este escrito) totalmente paralizada. Quién sabe si por simple desidia o preocupaciones infrahumanas, lo cierto es que le he puesto fin a esto y creo que al menos por ahora es lo importante.

El mundo avanza, crepitante bajo nosotros, como gimoteando por achaques en toda su superficie; el mundo se hace aburrido en la medida en que nos vamos encasillando en la cotidianidad de los hechos (porque no decirlo, las costumbres) que acontecen día a día y de los que parecemos tan diáfanos que a veces nos es ajeno. Pero que por más raro que parezca siempre genera algún comentario de nuestra parte (me excluyo) y el problema naturalmente deviene cuando parecemos atemporales a ello, ‘indiferentes’ como mal nos llaman, no nos importa el dolor de otros o la información vacía que proporcionan, todas estupideces. Todo eso realmente me provoca preguntarme si realmente soy indiferente al hecho en sí; si es así supongo que esa nausea por saberme atemporal y ajeno a este plano está bien fundado, pero eso no me preocupa, me preocupan los otros, los que aun están en medio, desapegándose de todo cuanto los rodea, tratando en vano de alcanzar este plano y alzándose como falsos profetas. Lo triste es que tal vez cuando un más se cruce en el camino de un verdadero atemporal tal vez piensen ‘pobre posero’, aunque claro yo sé quién soy, solo los veo y me rio ‘pobres idiotas’.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Satzung

...no hay reglas, no hay normas, no hay leyes; no hay otra guía que un poderoso instinto...

Friedrich Nietzsche (Ecce Homo)



Cuando se trata de revelarse estúpidamente (entiéndase de la peor manera posible) contra las normas y lineamientos que siempre buscan atarnos me convierto (tal vez) en el ser más impulsivo del universo, diciendo lo que en ese momento se arma en mi cabeza, sin importar a quien o con quienes me encuentre; tristemente no trato de depurar y pulir mis argumentos, simplemente los vomito y voy argumentando sobre la marcha, generalmente funciona porque realmente la otra parte no está preparada para el ritmo vertiginoso que toma la ‘conversación’ pero hay veces en las que me cruzo con seres tan extraños como yo y el evento toma una magnitud diferente, pero incluso ellos (al igual que yo) son impertinentes al seguir el juego. Lo realmente molesto es cruzarse con alguien que no trata de darte sentencias o argumentos o reglas, si no que te golpea con preguntas que te detienen y le dan el tiempo necesario para ‘noquearte’ con su propio ritmo de preguntas, desesperante y debo admitir que hasta este día no encuentro una manera decente de repeler eso, supongo que lo impulsivo de mis movimientos me limita un poco, el no pensar en mi siguiente paso tal vez es lo que debería cuidar pero de momento mi método ha servido, no es muy depurado pero en parte revela esa parte mortal (humana) que aun anida en mi, Nietzsche al menos se detendría a verme en ese estado pero no divaguemos o mejor dicho pongamos el tema en la mesa. No he sido claro en las primeras líneas pero quería vislumbrar los tipos de respuesta que las reglas ejercen sobre nosotros, de cierta forma (y tristemente) las reglas ya sea por su opresión o por el ir en contra de ellas nos moldean; los anarquistas podrán sentirse bien porque creen que los reglamentos no los afectan pero el hecho de que se opongan a este ya es una respuesta, como podrán adivinar para mí no hay inacción de las cosas en nosotros, cada evento, cada giro que damos altera nuestra visión del mundo. Podre decir que odio los reglamentos, en realidad muchos de ellos me parecen estúpidos, hipócritas incluso, porque su fin supremo (supuestamente) es velar por el orden que puede o no ser consensuado pero del que en ningún momento tienen se tiene poder. Las reglas en si existen para defender un único fin (así como muchas otras cosas es este multiverso), la consumación del poder. Tener maniatados a tus colaboradores te da la ventaja de hacer prácticamente cualquier cosa por el bien de la institución, porque se supone que hacia allí tiran esas cuerdas, en realidad (a mi parecer) lo hacen hacia quienes se beneficiarían de esto, algunas extrañas veces incluso excluyendo al dueño, aunque claro esto se hace cada vez más difícil ya que el solo hecho de ser contratado está resultando cada vez más complicado y lo que buscan no es gente con experiencia (que debería primar en estos casos) si no cabezas de turco gerenciales que al primer error puedan ser desplazadas, crucificadas; gente joven con disposición y algo de experiencia para barajar el CV (corríjanme si no es asi por favor), aunque esto incluso ya es raro porque generalmente suele ser gente de confianza la que toma estos cargos y por lo general no son muy capaces, suelen desconocer mucho de estos temas y lo curioso es que sabes perfectamente que tú corres más riego que ellos, todo un caso. Pero digamos que las reglas en estos casos han sufrido una diáspora masiva y estos personajes suelen ‘prescindir’ de ellas (palabra mal escogida en realidad, en todo caso son impunes) salvo escandalosos modelos que por falta de interés (y algo de conocimiento) prefiero dejar fuera de esta discusión.


Au revoir

miércoles, 7 de septiembre de 2011

It's about fucking time

Años largos y tendidos ‘desperdiciados’, algo relativo al fin de cuentas. Cosas que apuntan a lo irreconciliable que es la idea de recuperar tiempo, la desgarradora imagen de las arenas del tiempo escurriéndose entre tus dedos llega a ser desesperante pero el lamentarse de ello es tan o más penoso que el mismo hecho de ‘perderlo’. Ese afluente en particular es el que motiva y mueve mis letras el día de hoy, además claro de esa anómala instigación que te causa leer al alemán sifilítico, que por cierto desmerece el aspecto ya que lo considera una de las formas más masoquistas de atar a la humanidad (léase, esto es una interpretación de mi parte) y por ende debe ser dejada de lado para que la humanidad como tal pueda desarrollarse según sus particulares estándares. El tiempo como toda herramienta tiene muchas utilidades pero su principal desventaja (y cualidad) es que es irrecuperable, no hay mejor ejemplo que las arenas del tiempo, esa cruel invención humana es -a mi entender- una de las cosas que (valga la redundancia) tomara más tiempo y esfuerzo olvidar. Algo de ese calibre, intuyo, incluso volverá a ser reinventado, tal vez bajo otro nombre o que se yo pero en estos días se hace impensable (prácticamente) que esta cruel atadura se extinga, es más lo tildarían de estupidez pero nosotros pusimos ese concepto en la mesa y con nosotros todo ese preciado conocimiento muere pero aun así asumo que quien encuentre nuestra olvidada roca/agua llegara con un concepto similar así que estamos hablando de espirales como aquellas que el tiempo sabe labrar tan bien.


À bientôt

viernes, 19 de agosto de 2011

Ich bin blöd

Alguien sabe cómo se puede aplacar la ira propia que genera el saber que has decepcionado a personas que son excepcionales en nuestra vida; esta semana he decepcionado a mi familia y a mi mentor, días diferentes dentro de una atípica semana que tal vez ha sido una de las más críticas en lo que va de mi existencia. Hoy no quiero darle vueltas al asunto en sí, a la cuestión que llevo a la decepción y ese sentimiento que los ingleses llaman ‘upset’ (en este momento me siento así) si no a la contemplación (algo enfriada) de los hechos; querer decir “si me equivoque pero saben aprendí algo” y pues en ese proceso me he visto prácticamente carcomido por el dolor, me quebré, lloré y maldije mi propia estupidez, mi desidia, pero como dije, no quiero dar vueltas a lo que genero este estado. El precario estado saludable de mi entorno esta ahora tísico y trato de arreglarlo, en el proceso he visto con cierta sorpresa que me ayudaban, que mis cada vez más escasos amigos se hicieron presente al menos para decirme que vaya y haga cosas, que ya no tenía que perder y definitivamente no tengo el tiempo para darme esos lujos; mi mentor, con una mirada algo extraña en él me apoyó pero me dejo claro que también tendré que poner de mi parte, como el hombre sabio me dijo “demuestra interés…” y eso es algo que prácticamente ha sido constante (quiero verlo de esa forma) estos días grises. Esta semana se han ventilado muchas cosas que tenia (de cierta manera) escondidas, porque creía que solo me comprendía a mí y en mi egoísmo no pude ver que también encerraba en aquel fatídico abrazo a mi familia y amigos que han salido a decirme ‘estas equivocado’, comprendí en ese momento que nos es nada fácil decirle a tus progenitores que ha habido ocasiones en las que te has querido matar, pero eso no duele, duele el ver sus rostros largos y extraños preguntándote que te faltado, que han hecho mal, eso me duele mucho más que otras cosas; como hacerles entender que ellos no tienen la culpa, de que te han criado lo mejor que han podido pero que lamentablemente eres proclive a ese ‘consuelo poderoso’ según Nietzsche (a los interesados revisar “Más allá del bien y el mal”) y que ellos son víctimas de aquel proceso y que no es sino hasta hace unos microsegundos que acabas de comprender eso, duele y lo hace aún más si sabes que fue tu propia necedad la que provoco todo y que se pudo arreglar de haber hecho algo en el momento oportuno, pero ah! ese es el maravilloso mundo del ‘y si’ y no es más que mierda que nos cuesta tiempo, pero es de estos golpes de los que se aprende más. Le falle a quienes aprecio, a quienes tengo como ejemplos y no voy a descansar hasta recuperar esa confianza, no quiero despojos de amabilidad de otros, no quiero ese deber que creen tener conmigo, quiero empezar a ganármelos otra vez de ser posible porque (y esto es algo que me dije antes de que todo el castillo de naipes se desarmara) hay que ser muy cojudo para equivocarse dos veces en este asunto, porque finalmente (y esto es algo que me dijo mi mentor hoy) “toma más tiempo arreglar todo después que hacer algo para repararlo en el momento”.


Au revoir

domingo, 7 de agosto de 2011

Odium

Comenzare por el título, me dio la gana de escribir de esto. Luego de mucho tomo una palabra y la desarrollo; por cierto deben tener un par de ideas en mente cuando estén leyendo esto, se habrá escrito en lo que yo creo serán unas dos horas máximo y estoy algo movido tal vez por haberme tomado una botella de whisky antes de y durante el trabajo de escribir. La idea nació cuando me mire al espejo y empecé una de mis tan usuales y esquizofrénicas conversaciones cuando tengo alcohol de más en la sangre. No sé si he escrito antes de esto, pero me aventurare a darle un enfoque diferente ahora que el límite de mi propia cordura empieza a torcerse. Así que primera pregunta ¿qué es el odio? sé que aquí podrán surgir múltiples definiciones del mismo pero más que el enfoque que alguien pueda verter en él es el que yo le dí en el momento de mi autista conversación. El odio aunque me cueste aceptarlo es algo tan cercano a mi bien odiado amor que me llega a asustar, el vinculo llamado odio me parece más estable incluso que el propio amor; y de alguna manera el fundamento para esto es la distancia que se guarda, para ‘suerte’ de este el estar alejados por esa tan irracionalmente bella pasión es favorable porque el odio no se inmuta al tiempo (dichoso él), incluso se puede llegar a fortalecer con el pasar del mismo. Pero tanta belleza tiene que ser aparente, y hay aquí un punto algo flojo de parte de esta bizarra sensación, lamentablemente (quien sabe, así lo veo yo) existe un dicho que reza (muy mala expresión por cierto) “Del odio al amor hay solo un paso” y viceversa, lo que a mí me mueve es una mezcla casi equilibrada (digo casi porque generalmente me odio) entre ambas sensaciones, el bien amado/odiado equilibrio que tanto defiendo en sobriedad. El odio trasciende mucho más que solo fronteras de este tipo, he ahí lo maravilloso de este sentimiento tan dejado a la deriva por muchos. Y es curioso, muchos dicen que el odio es solo un desperdicio ‘que solo odiarían en caso extremo’ pues a ellos es a los que les pregunto ¿cuánto odian en ustedes? Pues a mi equilibrada memoria le vale poco odiarse si sabe que puede amarse en la misma medida (aunque eso no ocurra) pero el hecho de odiarse es importante porque solo de esa manera puedes odiar a otros, debemos abrazar ese odio a veces, eso es lo que nos sigue impulsando a superarnos, el hecho de que nos aborrezcamos es lo que nos permite superarnos y quien lo niegue, espero tenga los argumentos suficientes para respaldar su respuesta. Lo cierto es que (según la poca razón que alcanzo a rozar en esta condición) el odio nos hace avanzar, el hecho de estar insatisfechos frente a algo, el perfeccionismo, el odiarnos un poco es lo que nos ha sacado de ese particular pozo que siempre nos decía ‘ese es tu limite’ pero (y recuerdo haber escrito esto) siempre hay que empujar más allá de nuestro límite, es como de alguna forma lo expone Nietzsche, siempre hay que mirar más allá del bien y el mal, siempre hay que arriesgarnos a ir más allá, quien sabe tal vez la respuesta siempre haya estado donde un hombre sin más posibilidades se impulsa a ir (y recuerden por favor que no hay clase más peligrosa de hombre que esa, aquel que no tiene nada que perder).


Au revoir

martes, 26 de julio de 2011

Marionettenspieler

Nunca fui yo verdad mademoiselle, me has permitido vivir de alguna manera al margen de esto pensando que tenía cierta oportunidad ¿no es así? no te culpo es irresistible jugar conmigo, siempre la muñeca del juego de tres, rescatado cada vez que la conciencia nos lo exige. Miro con cierta tristeza esta líneas pero sé que en el fondo yo malinterprete todo, di a conocer que me desentiendo del sentir humano, no puedo hablar de relaciones humanas porque siempre golpeo una pared al final de mi laberinto, a veces provoca golpearla y esperar a que se rompa pero estoy seguro de que eso sería trampa. Sabes yo siempre hablo de no darse por menos pero tú eres de las pocas personas que saben que estoy tratando de salir de mi propio mar depresivo, el oleaje siempre ha sido fuerte pero me considero optimista muy en el fondo, dejando de lado mi cara fatalista soy bastante positivo. Hoy tal vez mi sinceridad me vuelva a jugar mal las fichas pero que hay que perder salvo un poco de esa maravillosa masa informe mal llamada ego; podemos elegir aislarnos, podemos elegir estar solos, hacernos creer que está bien así y que continuaremos así un buen tiempo, pero eso solo seria contrariar momentáneamente el torrente de hormonas que recorren nuestros circuito hipófisis-hipotálamo; lamentablemente siempre veo posibilidades cada vez que alguien me llama la atención, el hecho de tener personalidad múltiple no ayuda al hecho ya que no sabes quién de tus ‘yo’ está interesado en alguien hasta que tu propia inconsciencia te golpea y pide exteriorizarlo so pena de complicar tu situación en el polígono de Willis; así es, es cómo crees, estoy interesado en más de una persona todo el tiempo y trato de acercarme a todos a la vez; ‘pequeño error’ me dirían algunos, yo creo que es algo que simplemente ‘me nace’, es el magnetismo de la dificultad, de lo sublimemente disímil, finalmente ese enamoramiento continuo del caos que me lleva a tratar de ordenarlo. En si el problema yace allí, además de obsesionarme con lo difícil, soy perfeccionista así que pondré todo en juego y esperare que todo salga bien, he ahí mi incapacidad y mi talon d'Achille, no puedes esperar que todo en esas circunstancias salga bien, yo quiero ordenar ese rompecabezas (ahí va mi obsesión nuevamente) pero hay fichas que he ido dejando para el final, por orgullo, por desidia, por temor monsieur, y es en esta última razón que creo que se encuentra estancado nuestro vinculo mademoiselle. Sé que en unos días se trataran de limar ciertas cosas que han sido aplazadas, no sé en qué condiciones quedaremos pero supongo que será lo mejor para ambos, porque al menos trataremos de hacer todo cuanto esté a nuestro alcance para poner todas las cartas en las mesa y explicar cada jugada en el tablero desde nuestra última conversación (que dicho sea de paso se siente lejana) y toda cuenta (eso espero) será saldada, nos vemos, creo que más pronto de lo que esperamos, pour vous


Au revoir

lunes, 25 de julio de 2011

Krag

Últimamente desconozco el mundo, entre augurios y profecías, muertes y ‘luchas por la vida’ vendidas por el simple hecho de tratarse de famosos, imagino que eso no pasaría si se tratase de la hija de un ‘clasebajero’ que no está casado, o quien sabe tal vez sí; y es porque estamos tan mediatizados que ocurre esto, nunca me ha gustado la idea del asistencialismo, de la idea de dar lastima para que nos apoyen, de divulgar algún mal porque todos necesitan enterarse; tal vez esta forma de ver las cosas sea demasiado torcida para algunos pero me importa un bledo, saben que siempre ignoro a mis detractores; un saludito, una mueca, ‘un beso volado’, esa tal vez sea la única señal que obtengan de mi como diciendo ‘te escuche, pero no me importa’ (o mejor aun tomando el inglés: ‘ok pumpkin’, algo más desesperante a mi parecer) para luego volver a la indiferencia total, sé que les duele eso. Recuerdo esto a raíz del comentario de un amigo “Tengo la sensación de que si hubiera existido prensa independiente en la época de los faraones no se habrían construido las pirámides ni los templos que ahora admiramos...”. Si bien el comentario inicial se aleja un poco de mi punto de partida, este despertó esa caustica vena en mi; odio la prensa, tal cual, si me retracto de ello por favor pidan explicaciones, y este odio nace más por desinformación que por cualquier otro factor ¿de qué modo? Tal vez sirva responder con lo siguiente, ellos tienen el filtro, manipulan la información, nos dan lo que quieren que veamos, material pre-producido, pre-digerido y hecho completamente de mierda, puede que haya una o dos noticias de las que vale la pena leer, pero el resto o son notas de corte policial o farandulero y lamentablemente la más útil de todas las fuentes también está contaminada. Internet no se salva de la hoz que cierno sobre la cabeza de la prensa, muchos blogs que dicen informar también eligen de que hablar y en algunos casos manipulan la información, esa mierda de sensacionalismo que arrastra a la masa a leerlos, a seguirlos, a endiosarlos. Mi ejemplo clásico es el grupo ‘El Comercio’, los Miro Quesada, dueños de la mitad de la prensa escrita del país, de una parte de las telecomunicaciones y o casualidad vinculados a LAN, empresa que como todos saben es chilena, (no tengo nada en contra de los chilenos pero desconfió instintivamente de todo el mundo) que a lo largo de toda su existencia ha prestado sus páginas al mejor postor para cobrarles un ‘favor’ más adelante; mantener ‘desinformada’ a la masa es relativamente sencillo pero cuando una herramienta como la internet entra en juego, las cosas pueden cambiar drásticamente, es una herramienta y como tal la podemos usarla provechosamente o simplemente malgastar nuestro tiempo con su ayuda. Después de las últimas líneas tal vez lleguen comentarios de difamación y similares, pero no creo que me importe y definitivamente no tienen nada que ver con esta entrada; no quiero divagar, así que siguiente pregunta ¿es dar una visión propia de una noticia en particular (el hecho de escribir la columna) una contaminarla? (tomemos el término ‘contaminarla’ en el contexto más simple: parcializarla, hacer que esta pierda su objetividad) pues no debería, se supone que todo artículo que se considere ‘serio’ debe ser objetivo, lamentablemente el estándar se ha depreciado de una manera brutal y ahora cualquier cosa que venda es aprobada. Básicamente en esa últimas palabras es que esta todo el problema, todo lo que se manipula para vender, para que sea consumido es un problema, pierde calidad y ese es el principal problema de la prensa, y finalmente de la información, lamentablemente nos hemos acostumbrado a que otros elijan por nosotros porque tememos embarrarnos, es simplemente estúpido; al menos si de mí dependiera me embarraría en información tanto como pudiese, tener un flujo prácticamente inagotable de esta es casi una fantasía, pero también es demasiado para cualquiera que se pare delante de esa idílica catarata. El dinero por un lado es el que ha condicionado ciertos ‘cambios’ en la estructura de la divulgación de la información (por cualquier medio), esa asquerosa valía ha tumbado los viejos estándares y ha hecho de su nueva premisa ‘quien vende más es el ganador’ (aun hay ‘locos’ que preferimos la calidad) y el otro factor es el hecho de mantener desinformada a la masa, es más fácil controlar a los ignorantes, eso es un hecho y quien tenga control sobre lo que sale hacia ellos tendrá cierto poder, y un muy afianzado reconocimiento entre otros círculos de poder que no hacen nada más salvo cerrar los cabos sueltos en toda esta gigantesca tela de araña porque finalmente todo está conectado y el primero en darse cuenta será el ganador. Todo se trata del poder y si bien no hay cosa más dulce que el poder tampoco hay cosa más pérfida, nunca me cansare de repetir esto “el poder corrompe; el poder absoluto, corrompe absolutamente” (frase que le adjudico al hombre sabio) y en días en los que vivimos no hay cosa más preciada que la información, adjudicarnos la fuente y desviar su contenido nos da poder sobre los demás, nos da una probada del malsano poder, y una vez que hemos enterrado los dientes en su ponzoñosa carne, no nos detendremos hasta conseguir más, en definitiva es el vicio más grande de la humanidad, el más peligroso y el único tal vez que no será destruido jamás.


Au revoir

lunes, 11 de julio de 2011

Dulce contradicción

Aun no aclaro mis ideas, pero empezare por aclarar el título de ayer, el hecho de haber usado la expresión “grapas en los ojos” (que se me ocurrió mientras leía una columna de un diario local aquella tarde) fue para referir a la manera en que la gente ‘ve’ la política o aun más preocupante (y es ahí hacia donde apunté) el hecho de ‘ver’ la problemática nacional. Fräulein escribió alguna vez “Todas las personas vemos, pero son muy pocas las que observamos” y no es que eso me haya servido de apoyo para ver la frasecilla que he acuñado a mi léxico, si no que a partir de esta recordé aquello, y muy a mi pesar debo decir que ella tiene mucha razón. Es ese solo mirar el que destruye y todo, el hecho de decir simplemente ‘pobrecitos’ o responder de mala gana ‘¿qué puedo hacer yo?, ese es su problema’; el jugar a ser simples observadores nos ha condenado de cierta manera a permanecer con los brazos cruzados cada vez que se presenta algo que merece cierta atención, cierta reflexión que necesita (es imperativo) hacerse pública. Lo lamentable es que quienes comienzan a levantarse son silenciados porque como escribí alguna vez que mejor que tener a una bandada de ignorantes que acarrear al matadero (lo que a mi corrosiva opinión se ha transformado la sociedad, un matadero que produce mierda en masa), que dirigir, que poner a trabajar para que sigan produciendo todo cuanto quieren compremos. Debería hacer un alto porque me guste o no formo parte de ese consumismo predatorio que tarde o temprano alcanzara un punto crítico, “el dinero mueve el mundo” como bien se escucha corear en todo este tumulto de seres informes. La barrera que se nos impone a los menos para estos casos es bastante opresora, el hecho de hacer público por cualquier medio lo que pensamos por suerte es posible estos días (como aquí) y lo aplaudo grandemente pero es como muchas cosas un arma de doble filo, en este gran torrente de información esta gran arma también nos hiere y muchas veces más de lo que creemos. Regresando sobre mis letras, les pediría que dejen de quejarse todo el tiempo, mi generación está plagada de esa estúpida contradicción del ‘quéjate, marcha y critica; pero cuando tengas la oportunidad de cambiar algo, ignórala, ese es problema de otros’ y muchas veces creemos que tenemos el pleno derecho a quejarnos, a seguir fomentando el desorden, a alzar la voz si alguien cruza las manos y nos dice ‘está bien, te escucho, pero propón algo’, a cerrar pistas y tomar canales de televisión cual embajadas para evitar un arresto que ‘esta fuera de sus derechos’. Los tumultos, contradicciones y demás cojudeces siempre existirán y como les escribí alguna vez solo podemos ser parte del problema o parte de la solución, ustedes eligen y piénselo bien porque de un lado no habrá piedad y el fino velo de los ‘derechos’ se verá desgarrado para finalmente superar ese problema. Ya se ha acabado la época de la honestidad, se intento, siempre estará allí esperándonos, pero por estos días se ha hecho a un lado para dar paso a esa dulcemente podrida contradicción de creer que debemos escucharlos porque se tomaran represalias; cuánta razón tenía el maestro Borges al afirmar que la democracia era una ilusión, es en estos casos prácticos que uno lo ve claramente, es cierto también lo que me decían ‘no existen medias tintas’, mi iluso carácter conciliador insistía en ello pero con situaciones como las que vivimos ya no existe ese término que el lenguaje denomina acuerdo, eso es solo privilegio de las personas racionales, de nada sirve tratar de acordar algo con una turba (incluso los ‘dirigentes’ de tal atrocidad). Ahora mi cruel imaginación acaba de evocar a un jerarca racional y cruel (una virtud a mi entender, ya les explicare esto en la próxima entrada), carismático para conveniencia suya que moviliza ‘las masas’, que ha sabido tejer la red de poder muy por encima de aquellos que siempre estarán prestos a colgarse de aquel olmo enmarañado y que adicionalmente se ha rodeado de personas capaces que entienden su maquinar, y que comparten su forma particular de ver el mundo ¡Oh, que glorioso seria eso! No necesitaría más de seis de aquellos comprometidos con las ideas propuestas en un principio, pero este utópico escenario tiene un punto de quiebre lamentablemente, ¿cómo llegarían a donde pertenecen, qué camino tomarían? y ¿cómo deberían ser las cosas una vez instalados, que camino deberían tomar? Escenarios ucrónicos como estos son difíciles de analizar (al menos para mí, pues no sé cómo funcionan los sistemas de gobierno en su totalidad y aun peor no me gustan los modelos actuales, tendría que ponerme a pensar en esto) pero no hay revolución pacífica que haya resultado, el camino por el que deberían encaminarse es el de las armas (para todos los que se juran izquierdistas, deben saber que sus pensadores entendían que esa era la única manera de llegar), es problemático porque como bien me lo menciono el hombre sabio “no puedes gobernar sobre cadáveres”, pero todos los que se adhesionen a la causa sabrán que ese sacrificio es necesario, que de esa forma se sabrá que ellos están comprometidos con un ideal y que por ello no vacilaran para conseguirlo. Creo que me desvié completamente de lo que inicialmente estaba escribiendo, pero creo ha valido la pena, les dejo ese par de cosas para que los inquiete un buen rato, pero quiero terminar mi idea inicial; bien, por dejar de quejarnos tampoco nos quedaremos callados, lo cierto es que existen maneras de hacer sentir (valga la redundancia) un sentir particular, veo con cierta expectativa que hay más personas que muy tímidamente se preguntan si las cosas pueden ir mejor y tratan en lo posible de llegar a respuestas que al menos los satisfagan (por muy imprácticas que puedan ser) y no se quedan a medio camino. A esos que se quedan en el camino levantando el brazo porque no regresan por ellos los carcome la ira, el deseo de venganza (de forma infantil) y las ganas de que si ellos no pueden tener ‘eso’, nadie lo tendrá; eso es un caviar y a mi entender no existe peor ente en mi nación que esa podrida clase ‘política’, aunque más bien termina siendo una suerte de plaga social, y les diré que aunque odian el hecho de ser ignorados (comportamiento básico que opta alguien racional que se topa con ellos por primera vez) lo que realmente detestan es que uno los mire y una sonrisa muy leve tome forma delante de ellos, el hecho de que se burlen de ellos es inadmisible y es por eso que disfruto tanto jodiendo a ese particular sector de mi cada vez más despierto entorno.


Au revoir

domingo, 10 de julio de 2011

grapas en los ojos

No parece mucho pero en realidad lo es, creo que hay cosas que contar, situaciones que se han ido desenvolviendo, viejas adicciones que despiertan y vuelven a dormir en las profundas cuevas de mi cerebro reptialiano; en si hay mucho que decir acerca de estos días y he llegado a la lastimera conclusión de que siempre habrá de que hablar (al menos por estos días que uno anda mirando todo pero negándose a observar, lo cual implica un mínimo de concentración) porque siempre alguien nos preguntará algo, por más nimio que sea merece una respuesta y aquello deviene en una conversación que si bien no puede ser interesante no es improductiva. Así que por ahora mientras aclaro las cosas de esta semana algo negra, mientras ordeno mi obrar a lo largo de la semana y las posibles repercusiones que veo tendrá en un futuro no muy lejano les diré que para variar un familiar se tituló (ahora es licenciado) y organizó un 'pequeño almuerzo' -iluso Anfauglith solo a ti se te puede ocurrir que hay pocas personas pragmáticas como tu a las que este tipo de etiquetas les importa poco, y que además es fiel a su palabra- que no encontré muy agradable, aunque tuve la oportunidad de volver a ver a unos primos a los que valoro (más por compañía y momentos 'tontos' que por conversaciones) el resto de la velada no fue de mi agrado, demasiado concurrido, demasiados desconocidos, poca confianza, pero en fin si me comenzase a quejar de todo lo que me rodea no acabaría nunca y posiblemente empiece a tener cierto tufillo a 'caviar' (ya me dignare a hablar de esta peyorativa especie), además siempre prefiero ver el lado bueno de las cosas (algo de idealismo tenia que sobrevivir de una juventud como la mía) y que se refleja de alguna forma en la (algo melosa) letra de "Always look on the bright side of life" de Monty Python >>If life seems jolly rotten There's something you've forgotten<< como sea para esta suerte de reunión me pidieron que les preparara algo dulce, no me opuse y trabaje la noche anterior como suelo hacerlo, recibí buenas criticas y al agasajado le justo suficiente como para afirmar que me salí con la mía pero no me gusto la actitud de quien hizo de repartidor esta ocasión, como de costumbre preferí callar antes de ofender a alguien porque si de algo soy capaz es de ganar detractores con mucha facilidad gracias a mi 'florida fabla' y hasta llegue a ignorar (o al menos tratar de) esa manera de actuar, por otro lado (y esto era lo segundo que quería comentar) en medio del almuerzo y conversando con uno de mis primos le hable del comunicado que había sacado la CDC (Center for Disease Control and prevention) este semestre y que se relaciona con los fragmentos del libro que he estado compartiendo con ustedes (si World War Z de Max Brooks), dicho comunicado refiere a como estar preparado para enfrentar un posible holocausto zombie (les adjunto el comunicado: http://emergency.cdc.gov/socialmedia/zombies_blog.asp) lo que me llevo a la inquietante pregunta ¿con que demonios están experimentando los gringos para que una organización tan seria como la CDC publique un comunicado de prevención? mi respuesta me tiene algo nervioso por el momento, pero creo tener lo necesario para afrontar algo parecido, al menos eso espero y eso es todo por ahora, los dejaré entretenidos con esa lectura.

Au revoir

jueves, 30 de junio de 2011

Stabat Mater Dolorosa

Tristemente debo admitir que me encuentro en una suerte de ‘estancamiento’ emocional (o como sea que prefieran llamarlo) porque me veo aun indeciso, aun dándole ‘alas’ a una situación que potencialmente no tiene salida (para mí al menos) y por otro lado esperando que finalmente me sonrían como diciendo ‘está bien, gracias por ser persistente esta vez’. Es algo que no me gusta, no estoy en control de la situación aquí y sé que este problema generará (valga la redundancia) más problemas, mermara otras bases, otros puntos de apoyo que ha tomado tiempo edificar ¿sería tonto preguntar si alguien más se siente así? evidentemente le comunico este sentir a pocos pero ya no puedo soportar esto, la soledad de las estepas por las que me está tocando caminar se está tornando insoportable, arrastrándome prácticamente a los bordes mismos de mi insania. La locura, el trastorno mismo de mi psique me incomodan de alguna manera más por estos días y todo apunta a ese distanciamiento emocional del mundo, para ser precisos de mi mundo, el contraste continuo de grises me lleva progresivamente a un punto de casi sociopatía aunque aun me veo lejos, pues las amistades siguen valiendo mucho y aunque persiste la idea de manipular todo con el fin supremo de ‘estar bien’ esta aun no ha calado mi círculo de amistades (aunque debo aceptar que ha ocurrido en quienes vertí cierta confianza) y pienso que están a salvo de este ‘mal’, al encontrarse este solo a mi disposición para los más. Le he estado dando más vueltas al asunto del que asumí en un primer momento necesitaba, pero la idea ha ido macerándose desde el sábado, en el que planeaba escribir pero que debido a ciertas ‘complicaciones’ (llamase un regreso esporádico de vana emotividad) no pudo ver luz, la iba a titular como de costumbre ‘Feliz No-Cumpleaños’ al ser este el día en que el mundo comenzó a matarme oficialmente, pero dejemos la bioquímica detrás, ya les hice una pregunta y los acordes de la música clásica que hoy se me ha apetecido escuchar (algo de Dvorak, si les interesa) han despertado otra cosa en mi adolorida cabeza ¿creen que debemos dejar las ‘chiquilladas’ de lado? Antes de que alguien se aventure a formar una respuesta, piensen esto, las mal llamadas ‘chiquilladas’ son, como pueden suponer, cosas fútiles para los ‘adultos’, propias de niños y personas ‘poco maduras’; un paréntesis aquí porque al menos para mí sería el equivalente de dejar morir a nuestro niño interno (si, aquel que te dice “grita” cuando estas estresado), así que después de esa aclaración me gustaría leer algo de quien sea me este leyendo. Retomando la pregunta pues es algo ‘silly’ (disculpen mi poca maestría con el español pero el inglés me ofreció una palabra, creo yo, más apropiada para este contexto que cualquiera de mis opciones en español) tratar de olvidar las ‘chiquilladas’ o al menos dejarlas al margen porque si nos ponemos en el punto (espero acertar aquí) en el que se ve esta conducta como algo negativo, deberíamos ser serios todo el tiempo, sin diversión, sin distracciones, olvidar todo lo que nos puede desviar algo de nuestra senda y atraernos al otro sendero, aquel que va dando curvas; esa mentalidad nos cierra creo yo, y a largo plazo no convendría para nada porque seriamos máquinas, simples ‘zombies’ que se visten de saco y corbata y salen al matadero con la única consigna de ‘seguir vivos’ (laboralmente hablando) al termino de otro día en un trabajo que apenas les parece llamativo, personalmente (y creo haberlo mencionado) no me importa seguir el camino largo, prefiero no privarme de las cosas que aun encuentro llamativas, de las cosas que aun me hacen reír y también de aquellas que luego de un agradable instante me hacen decir ‘que idiota has sido Anfauglith’, el hecho de ser ‘maduros’ (y prefiero escribirlo ahora que de alguna forma nace una connotación de la pregunta que les hice) significa “saber actuar”, literalmente, no es etiqueta, no son modales, son actitudes que uno toma, las acciones que se toman al enfrentar cierta situación que exige una calidad de juicio determinada (algo más instruida, tal vez) o aun mejor saber en qué momento podemos volver a ser chiquillos.


Au revoir

viernes, 24 de junio de 2011

...and say goodbye to death...

Acabo de hablar con uno de mis escasos amigos (todos sabemos que amigos hay pocos y como esta persona muchos menos) y luego de mucho se mostró sensible, los problemas han agobiado su vida durante un buen rato pero ya está saliendo de todo eso, se ha recuperado, se le ve diferente y eso me alegra pues la última vez que lo vi estaba hecho mierda; hablamos poco pero fue suficiente como para señalar algunas cosas “me tengo que ir, escríbeme que hoy no me conecto” fui fiel a su sentencia y le escribí, un punto en particular, delicado y no apto para sus ojos, pero su ‘via crucis’ ha terminado. Como le escribí “a tu lado mis problemas son mierda”, no puedo evitar esbozar una sonrisa al ver eso escrito, pero es cierto y no importa el siempre los llegaba a hacer de lado, poco a poco, sacrificando cosas como es normal (aunque a veces el precio parezca demasiado) y desasiéndose de toda esa mierda, como debe hacerse, lo respeto mucho. Haciendo referencia al título de la entrada (parte de la letra de “The Wicker Man” de la doncella) el estribillo es algo que de alguna forma les dedico a todos en este momento “your time will come” así que sean pacientes, esa si es una virtud que no debe ser menospreciada nunca, eventualmente la bruma de problemas se desvanece para dar lugar a mejores cosas que pueden ser apreciadas como tales por toda la mierda que hemos dejado tras nosotros, incluso el peor de los problemas acaba, depende de que tan mentalizados estemos para resolverlo, debemos convencernos antes de empezar, como leí (en “El arte de la guerra” me parece), si te das por vencido antes de pelear, perderás estrepitosamente, y no hay mejor forma de decirlo; no se trata de estar (o fingir) feliz todo el tiempo, sonriendo y diciendo que todo mejorara, eso tampoco sirve, simplemente ríete de lo que pasa, no dejes que te toque, no dejes que se mezclen las cosas en tu vida, así como hizo ‘Le Grand Pierre’ “compartimentaliza” todo, es mejor tener cada cosa separada y en su lugar en el estante que todo entreverado y regado por el piso, es difícil, es jodido porque al principio no habrá ningún avance (aparentemente) pero es cuestión de tiempo, a veces sirve esperar por resultados en ver de perseguirlos, como escribí alguna vez tenemos que creernos ‘encontradores’ (gracias Hesse) pero tampoco hay que esperar que la respuesta nos caiga mágicamente del cielo sin siquiera mover un puto dedo, hay que empezar una búsqueda pero estar atento en el camino porque siempre hay algo interesante que se nos escapa por estar ensimismados buscando ‘esa única cosa’. Mi amistad con esta persona empezó de esa forma, estaba buscando algo y me tope con él en el proceso y hasta ahora compartimos ese extraño puente molecular mal llamado amistad; me ha dicho que se viajara y no sabe exactamente cuando regresa, me alegro por él, se le extrañara pero no por eso me detendré, se que lo encontrare más adelante, es solo cuestión de tiempo.


Au revoir

miércoles, 15 de junio de 2011

Niedergeschlagenheit

El día que planee utilizar este título estaba algo ‘depre’ y solo escribiría poco y adjuntaría alguna obra de arte referente al título, de no encontrar algo interesante utilizaría la portada del disco Dawn of the Black Hearts de Mayhem (http://en.wikipedia.org/wiki/Dawn_of_the_Black_Hearts) dejo el link para los interesados pero debo advertir que la imagen es algo ‘fuerte’ al ser demencialmente explicito. Saliendo de aquello hoy sentí el impulso de escribir, no tengo una idea consistente, solo mi horrible dolor de cabeza que ha regresado luego de un tiempo listo para torturarme nuevamente; hace unos días salí y me tome un café, extrañe los cigarrillos ya que al salir su dulce e intoxicante aroma me envolvió y por un momento me dejo vencer, y eso me llevó a preguntarme ¿por qué dejé de fumar? camine mientras trataba de recordarlo, no apareció nada pertinente pero me dije ‘y eso que importa’ de momento estoy tranquilo y casi todo está bajo control, hay solo dos variables que continúan escapando a mis predicciones pero me tienen despreocupado, sé que poco a poco las dominare así que estoy tranquilo o al menos eso intento. He ido recordando frases, diversas, vertidas en diferentes contextos; algunas que golpearon otras que ayudaron, pero no puedo dejar de pensar en una ‘no le des alas a algo que nunca podrá ocurrir’ creo que la arrastro desde la semana pasada y es algo que me enoja particularmente, ¿Por qué recordé eso en un momento como este? es algo que no creo querer saber de momento aunque como le dije a alguien alguna vez ‘mi curiosidad me está matando’ y aunque se aplica a esta situación es algo que no quiero averiguar, estoy tratando de dejarlo de lado de momento al menos porque se que al menos encontrare el momento adecuado en estos días, de alguna manera me pone algo ‘sentimental’ y es algo que odio de mi jodida mentalidad de ‘no pasaras de los 60’ y un nuevo onomástico esta cerca, tiendo a olvidar que es un día donde recibiré una llamada de gente olvidada, de mis pocos amigos con suerte ya que no me enorgullece ser un año más viejo, pero si el hecho de ser un año más ‘sabio’, pero eso no viene al caso y está interfiriendo de alguna manera con algo que planeo escribir aquel día. Así que de momento es todo, pregúntense acerca de un vicio y si se ven controlando ello, yo voy a pasos pequeños pero creo que pronto me aburriré de que todo esté bajo control y deseare ser inestable una vez, tal vez es simple psicosis o palabrería gracias a los painkillers y alcohol pero esta ahora fuera de mi cabeza y creo que de momento eso es algo que quiero seguir manteniendo como una de esas indeseable ‘malas costumbres’.


Au revoir

martes, 7 de junio de 2011

Stolz

El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza
Friedrich Nietzsche


Orgullo; mi ‘pecado’ favorito, una parte que no puedo negar en personalidad, algo de lo que (posiblemente) busque desprenderme y que se volvió uno de mis más grandes fracasos, soy yo y no puedo evitarlo. El orgullo forma parte de mí innegablemente, sé que es un arma de doble filo y aun así la sigo usando o mejor dicho no la desecho (que sería lo ‘más fácil’) y sigo levantando su estandarte, para algunos esto sería muestra absoluta de idiotez, pero yo les diría que quien no es orgulloso no se puede contemplar al espejo todos los días y sonreírse antes de sumergirse en ese desagradable colectivo apodado sociedad. Creo yo que todos lo tenemos en mayor o menor medida, en algunos casos (como el mío) nuestras vidas están regidas en ciertos aspectos por él y en otras tratan de tildarlo de indigno, algo que debe ser combatido y rechazado; claro háganlo si quieren dejar su individualismo de lado, si no quieren comprometerse con algo jamás, si quieres ser parte de un rebaño. Esta no es una invitación para que llenen el ‘globo de ego’ si no para que piensen en abrazar el concepto de orgullo, que para mí no es otra cosa que no inclinarse ante nadie más que nuestro auto convencimiento, ya incluso en esos casos sería algo excesivo; supongo que esa particular ‘virtud’ es la que me lleva a ser brutalmente honesto respecto a muchas cosas, que me lleva a despreciar tanto el acto de comparación y pensándolo bien es también el gatillero predilecto de mi perfeccionismo, un coctel bastante particular para cualquiera creo yo. Siguiendo con las ideas sueltas, acabo de recordar palabras del maestro JLB, el más que de lo escrito se enorgullecía de lo leído pero el maestro peca de humildad, porque muchos somos los que leemos, pero cada vez menos los que creamos ya aun menos los que podían manipular el lenguaje a su gusto como él, tal vez ese sea el único punto que le reprocho al maestro. Otro que hablo del orgullo (y que he tenido el placer de leer) fue Nietzsche, valorándolo mucho y poniéndolo como cima de todo, era la epítome del desarrollo del hombre; algo que al ser conseguido trazaría un camino diferente porque además de ampliar el horizonte de quien lo posea, lo hará buscar su propio camino a la perfección. Pero creo que es algo complicado defender tal virtud cuando ha pasado milenios de escarnios y malversaciones, gran parte de estos gracias a la puta de Babilonia que ocupo buena parte de su historia a pisotear la individualidad y la ciencia, pero dejemos las religiones y las palabras de enojo, de lo contrario no creo que faltara quien levantara el dedo acusándome de soberbio, supongo que me reiría a carcajadas antes de poder regalarles una respuesta apropiada, pero eso tampoco compete a esta entrada; lo que si sería estúpido es mencionar que de no domar nuestro orgullo (entiéndase cuando no sobrepasar el límite y que este transmute en burda estupidez) obviamente estaremos en riesgo de cometer actos de extrema estupidez, porque como todas las cosas el orgullo también tiene dos caras y solo al entender una, nos percataremos de que hay otra escondida bajo la superficie de la primera que busca engañarnos, ella espera a que tropecemos, pero no le den el gusto, siempre hay tiempo de urdir algo sobre la marcha.

Au revoir

domingo, 5 de junio de 2011

Treue

Hace algunas horas les escribí que me encontraba en una suerte de encrucijada porque había que definir algo con cierta premura, en realidad era imperativo que se resolviera; y aunque no lo haya querido de la forma en que se dio, ya se ha terminado. Empezaré por algo puntual, quien cree que me equivocado en el título y debiera decir “True” están equivocados, la palabra es alemana (eso también se ha hecho casi una costumbre) y traducida textualmente es ‘Lealtad’, una de mis palabras favoritas y su aborrecible antónimo es lo que en algún momento me llevó a dejar de hablarle a la ‘fräulein’ a la que envié el documento del viernes; creo que ese fue el primer paso que nos llevaría a las respuestas que me dio hoy, no sé si merecía conocer sus nuevas de esta forma pero parece que esa es una de las formas predilectas que tiene esta ‘fräulein’ de resolver los problemas algo delicados como el que les presente en el documento. A partir de aquí seré algo breve (aunque no dudo que me explayaré en mis motivos), nunca mostró la cara, no me permitió escuchar las flexiones que tenía su voz, solo frías palabras tecleadas tal vez con asco (no lo sé y creo que es mejor no saberlo) en un monitor, la tecnología nos ha dado esos ‘lujos’, aproveche el momento, no sabía si tendría otro ya que se había rehusado a discutirlo personalmente, en sus palabras: “yo no tengo nada de qué hablar”, hirientes sí, pero asumo que la incomodidad que vertí sobre ella con mis dos preguntas balanceó la ecuación; la conclusión: todo se ha acabado, motivos aparte (en realidad solo yo quería ponerlos sobre la mesa, nunca obtuve uno de esta ‘fräulein’) a mi pesar, mi curiosidad simplemente ha sido muerta por mano propia para no torturarme. Lo que si me entristece es que según ella ‘nunca hubo amistad’ y yo me pregunto ¿es en serio? Tal vez eso sea lo único que arrastro de las palabras que leí esta tarde, así que aunque mi memoria quiera negarlo somos dos desconocidos en este momento y no sé si sea el mejor final pero al menos las heridas abiertas ya pueden sanar porque la batalla terminó, todo terminó y como alguna vez me dije terminaría con una bonita explosión que al menos nos dejaría un bonito espectáculo, no hay nada que rescatar, tal vez el resplandor que deja en el fondo de nuestras pupilas sea lo único digno de recordar y como discutía con un amigo “el hecho es que ninguna persona saludable simplemente dice ‘se acabo algo, enterremos eso’, es un hecho que cuando este aburrido de estar solo me preguntare ¿qué hice mal?” su respuesta me dejo claro algo “cierto, pero ten en mente que tonto no es el que se cae si no el que no quiere pararse” supongo que eso terminaba de sentar las cosas para mi ‘debía escribir’, es catárquico y como me dijo otra amiga “a veces necesitamos gritar” y esta es la forma más silenciosa que conozco de gritar algo, porque me guste o no aceptarlo me ha dolido, pero no le daré la satisfacción de verme demolido ‘fräulein’, no soy tan estúpido y como debe saber mi racionalidad me salva de esos lares. Así que no lo enterraré, simplemente dejare que siga su curso, dejaré que el viento terminé de llevarse todo eso y sí, no niego que quedaran memorias pero no serán tortuosas, no serán ‘difíciles de recordar’ (que forma más estúpida para referirse a algo que provoca dolor emocional) ni me harán querer vivir ucronias; por el contrario, me harán sonreír y saber que seguí mi camino, que maduré y que tengo un valiosa lección, aprendida y siempre presente, pero eso no es, bajo cualquier motivo, asunto de esta entrada.


Au revoir

Weep

Estos son (quizá) los tiempos más difíciles que me ha tocado vivir, hay un giro que tal vez tenga que evaluar mucho antes de poder decir "c'est fini"; por otro lado puede que el pacifico curso económico (y social de alguna forma) que mi país ha seguido esta última década vean cambios, negativos lamentablemente, incluso hay quienes se han aventurado a decir que estos serán catastróficos. Y la catárquica música me abrió una puerta a tanta preocupación, los fineses de Amorphis les regalan este tema niños, es muy apropiado en estos momentos, los leo en un rato.

A bientôt

viernes, 3 de junio de 2011

Ich muss gestehen...

No suelo hacer este tipo de 'disparates' pero le escribí ayer a alguien que "no importa lo que escribas, si crees que debe publicarse: adelante, y no lo borres porque de esa manera recordaras por que lo publicaste" y eso precisamente me impulsa a hacerlo, recordar la razón por la que hago esto, por más incomodo que pueda resultar. Esto va dedicado para ti, no...en realidad es por nosotros, por la muerta memoria de lo que fueron nuestras vidas fräulein, disfrútenlo niños.

Me tomo media hora decidirme escribir esto, alguna vez me dijiste que te gustaba como escribía, espero que el concepto sea el mismo después de todo este tiempo. Comenzaré por decirte que al principio me pareció paranoico o incluso muy egocéntrico señalar esto, pero mi curiosidad puede más; ¿me estas evitando? Hay una parte de mi que así lo ve y es algo que incomoda de cierta manera, si bien mis palabras hace dos días pueden interpretarse de muchas maneras, en realidad necesito hablar contigo, no quiero mensajes y pantallas de por medio como ahora (siempre lo digo, es muy fácil sentarse frente al monitor y teclear las cosas sin tener a nadie examinándote y tratando de buscar lo que quiere oír) porque sé que aunque pueda resultar incomodo es necesario. Sé que mi falso orgullo hizo que no nos habláramos un tiempo y ahora que veo todo fríamente se que fue estúpido pero me gustaría que entiendas el momento que pasaba en esos días, una relación que a mis ojos marchaba (si bien no perfectamente) bien llego a su fin en el peor momento para mi, confundido además por el medio que utilizaste, me hubiese gustado hablar eso en persona, sé que es difícil pero tal vez las cosas pudieron haber acabado de otra forma, pero basta de lo ‘y si…’, no me gusta vivir de posibles, aunque a veces representen una salida perfecta para la monotonía que nos hunde cada vez más en sus entrañas. Lo segundo es disculparme, no sé si lo veas de esa forma pero me disculpo si crees que alguna vez te herí y te diré que me entristece un poco el hecho de que ya no podamos conversar de la misma manera que antes, pero como le dije a un amigo ‘nada es estático’ y si todos cambiamos, ya sea para bien o para mal (no puede haber manera más ambigua de referirse al respecto), podemos afirmar lo contrario pero es inútil tratar de señalarlo, nunca seremos los mismos, cada noticia, conversación, mensaje o lo que fuera crea un pequeño cambio en nosotros, nunca seremos los mismo que ese día pero con suerte ‘quienes somos’ (esa entidad que reconocemos como ‘yo’) seguirá estable, no será ajeno a nosotros, sabremos que aunque hayamos podido ‘cambiar’ será porque hemos madurado y creo yo que una parte importante de ello es comprender de una vez por todas (y aun más importante, aceptar) que nos equivocamos, que si la podemos cagar y supongo que eso es lo que inhibe a muchos a romper el cascarón, ese miedo que nos jode tanto la vida. Yo sé que me equivoque al anteponer mi orgullo y ‘mis sentimientos’ a una situación que merecía un enfoque más ‘frío’ que el simple dejarse llevar; sé que hice mal al dejarte de hablar simplemente porque me hirió mucho el hecho de que me cortaras por MSN y teléfono, y que (desde donde yo lo veo) nunca me dieras una explicación, asumí que de continuar hablando contigo en tonos tan amicales y diciendo que no paso nada me estaría faltando el respeto, en esos tiempos significaría ‘tirarse al piso y rogar’ y yo no quería hacerlo. No sé si lo estoy haciendo ahora, lo único que intento hacer con mi bien amada vehemencia es dejar todo claro, quiero que las cosas terminen bien, quiera aceptarlo o no te considero una amiga, de las pocas con quien simplemente era ‘yo’, y perder ese vinculo seria un balance negativo a final de cuentas, después de todo creo fielmente que has sido de las primeras mujeres de las que me enamoré y que, además, aprendí querer, con la que la mayoría de problemas que arrastraba se iban; no quiero perder tu amistad y discúlpame si en algún momento te entristecí con mis estupideces o si crees que este documento es demasiado estúpido, pero sabes que soy poco ortodoxo al tratar la mayoría de temas, sabes que me gusta decir lo que siento en un momento en particular, sabes que analizo todo y que a veces mi sinceridad es algo excesiva para el gusto de mucho pero no puedo hacer nada al respecto, ese es quién soy. Quiero aclarar todo, y disculpa que anteponga eso a nuestra golpeada amistad, pero quiero saber por qué y quiero que escuches lo que tengo que decirte, no va a ser fácil pero es mejor que tratar de estirar conversaciones incomodas (creo yo) que no van a ningún lado, que solo siguen tirando tierra sobre el asunto que debe ser tratado y dejémonos de niñerías, somos adultos, arreglemos las cosas como tal, conversemos todo y cuando acabemos de decirlo todo veamos hacia donde podemos ir, y si después de que se dijo todo ya no hay vuelta atrás pues que pena, realmente se habría acabado, pero eso es algo que no podremos saber hasta que lo discutamos. No quiero que el miedo por saber lo que en realidad pensamos nos aleje de esta forma; como te dije al principio, sí, puede que sea solo mi paranoico yo el que ve esto, el que intenta ver que lo tratan de evitar, el que siempre susurra ‘desconfía’, pero en algo se equivoca, para mí la amistad se trata de confianza y el haber traspasado una amistad como lo hicimos nosotros implica aun más confianza así que dejémosle esta partida. Espero hayas llegado al final de este documento, espero que me des la oportunidad de hablar contigo personalmente, no prometo que sea fácil pero trataré de que sea lo más tolerable posible, así que por favor pon una fecha y terminemos esto.

Au revoir

Juguemos un juicio

Existen muchas historias sobre métodos de supervivencia muy cuestionables en algunas de las zonas aisladas.

¿Sí, y qué? Pregúnteles a ellos.

¿Usted vio alguno?

No, y no quiero saber nada de eso. La gente trataba de hablar, la gente que liberábamos. Estaban destrozados por dentro, y sólo querían sacarse ese peso del pecho. ¿Sabe qué les decía yo? “Mejor guárdatelo, tu guerra ya terminó.” Yo no quería cargar más piedras en mi mochila, ¿me entiende?

¿Y después de la guerra? ¿Habló con alguno de ellos?

Sí, y también leí sobre los juicios.

¿Y cómo se sintió?

Mierda, no sé. ¿Quién soy yo para juzgar a esa gente? Yo no estaba allí, yo no tuve que vivir lo que ellos vivieron. Ésta conversación, preguntándome “qué tal si,” en ese entonces no tenía tiempo de pensar en eso. Teníamos trabajo por hacer.

[Como ya se ha hecho costumbre, fragmento de World War Z, ya ampliare la entrada con algo más interesante, este debe ser de los mejores títulos que he creado.]


Au revoir

miércoles, 1 de junio de 2011

Zusage

Hoy solo algo de un grande del periodismo (te das cuenta de eso cuando toda la ‘izquierda’ nacional está encima de él tratando de tirarle caca…y fallando en el intento) nacional, Aldo Mariátegui, fuera de ataques y demás reproches que aguanta el mencionarlo, este articulo es bastante ‘limpio’, conciso y claro. Veremos que nos tiene deparada la ‘democracia’ para nuestro gran país, espero que la hija del señor Fujimori pueda alzarse victoriosa y mejor aun lograr todo lo que se propongo en los cien primeros días de gobierno para que toda esa banda de hipócritas se dé cuenta de que hicieron mal en temerle, de ser ella posiblemente implemente un plan que asumo debieron bosquejar colaboradores del último gobierno de la casa nipona, el destruir de una vez por todas la casta política actual y renovarla, con personas que sea una oposición inteligente, que sepan discernir correctamente y que por sobre todo tengan las pelotas de hacer lo que se proponen y lo que de alguna u otra manera debe hacerse por medio que pocos (entre ellos mi persona) encuentren ‘correctos’, en los que los más pongan delante su jodidamente irritante ‘moral’, en fin, ya encadene a mis monstruos, espero sepan hacer lo mismo al responderme. He aquí el artículo:

>>Belaunde en la campaña de 1963: "El petróleo será nuestro en 90 días" (se refería a los campos de crudo que operaba la IPC en Talara. No cumplió la que fue su principal promesa de campaña y fue derrocado en 1968, usándose esa inacción como excusa). Belaunde en la campaña de 1980: "Crearemos un millón de empleos" (su pésima política económica deshizo esta vez su también principal promesa). Alan en la campaña de 1985: "Estatizar la banca sería como poner un bolero en una discoteca. ¡Descartado!" (respuesta dada en la CADE 1984. La intentó estatizar en 1987...). Alan en la campaña de 1985: "Respetaré los ahorros en dólares" (¡los confiscó apenas llegó al poder!). Fujimori en la campaña de 1990: "No haré un shock económico" (lo hizo en agosto siguiente y sin anestesia). Fujimori en 1995: "No intentaré reelegirme en el año 2000" (huelgan comentarios). Alan en el 2006: "Volveremos a la C-79" (felizmente no lo hizo).

Y también tenemos ejemplos extranjeros... Lyndon Johnson en la campaña de 1964: "Los muchachos americanos no harán lo que tienen que hacer los muchachos vietnamitas. EE.UU. no enviará tropas a Vietnam" (huelgan comentarios). Barack Obama en la campaña del 2008: "Cerraré la prisión de Guantánamo en un año" (sigue abierta). El paraguayo Lugo en la campaña del 2006: "La reelección es algo ilegal" (ahora él lo está intentando).

El analista José Luis Sardón recordaba hace poco que el intelectual velasquista Leopoldo Chiappo le contó lo que Velasco le respondió al escritor nicaragüense Ernesto Cardenal cuando éste le reprochó no haber proclamado que llevaría al Perú al socialismo: "Cuando el gato va a cazar al ratón, no hace ruido, sino que se le acerca silenciosamente y, cuando lo tiene cerca, lo atrapa. Si yo hago bulla, todos los capitales huirían. Tengo que acercármeles con sigilo, para luego atraparlos".

Por todo lo anterior, ya estoy bastante curtidito de promesas y no creo para nada en esa absurda juramentación de Ollanta ante el "dios Mario" y la cada vez más estúpida e infantil caviarada. Temo mucho que su mentalidad velasquista (la que describo líneas abajo) lo impulsará inexorablemente a hacer barbaridades en la economía, como confiscar los ahorros bancarios en dólares (algo que ya hicieron antes Velasco y Alan), tirarse los fondos de las AFP, reestatizar la economía, desconocer los TLC ya abiertos e insertarnos en la ALBA, ser un títere venezolano, etc... mientras que las libertades públicas serán aplastadas. Y esperen sentados eso de que van a tener un balón grande de gas a S/.12 o que no va a financiar "Pensión 65" con impuestos...

Sigamos con este ejercicio de cínica realpolitik: ¿cuál es la mayor promesa de campaña que puede romper Keiko? Soltar a su anciano padre (cosa que veo muy difícil que haga. Los costos le serían muy superiores a los beneficios). No lo apruebo y reitero que para ella sería nuclear, pero sería una nimiedad en costos económicos y de libertades para el país al lado de las promesas que puede -y va a- romper Ollanta.

Vayamos al velasquismo de Ollanta, que proviene TEXTUALMENTE de su libro De Locumba a candidato presidencial (porque este señor muy conchudamente niega lo que escribe, tal como lo hizo conmigo respecto de Sendero Luminoso como "fuerza beligerante").

Allí leemos: "(...) y el general Juan Velasco Alvarado, mediante un proceso revolucionario, buscó nacionalizar el Estado peruano y modernizarlo" (página 67). "Yo creo que esto se debe, fundamentalmente, a la escuela que dejó el general Juan Velasco Alvarado y con él una generación de generales patriotas y probos (NOTA: este señor no debe haber oído de escándalos como "Contrabando", SuperEpsa, las coimas en el gigantesco rearme que por entonces se dio, los monopolios a dedo, la aparición de "Cachacarilla", el infame convenio Mercado Jarrín-Greene...) que prestigiaron al Cuerpo de Generales; que marcaron un momento de gloria en los institutos armados, al garantizar el respeto a la soberanía nacional e iniciar un proceso de recuperación del Estado" (página 75). También en la página 19 elogia las desastrosas "reformas estructurales" velasquistas, pero ya la cita es muy larga.

Sobra decir que Velasco no sólo hizo un gobierno que nos postró 20 años, sino que es el modelo de Hugo Chávez... Hacia eso iríamos con Humala. <<


Au revoir

viernes, 27 de mayo de 2011

Konditorei

Hace mucho que no cocinaba, hoy lo hice y se sintió bastante bien, me recordó ciertas cosas que tal vez no quiero evocar en este momento de debilidad; más allá de las memorias que permanecen como nunca fueron, el sonido de la batidora, sentir la densidad de una mezcla, aromatizar con cítricos un baño para aquella ‘masita’, probar, corregir sabores, realzar otros, en fin tantas cosas; la cocina tiene siempre ese ‘algo’ sensual que al menos para mí siempre será, quedara hay como siempre en mi mente. El cocinar, incluso el ver cocinar, me reconforta de una extraña manera; soy un niño en la cocina, sorprendiéndome con cada sabor, con cada textura, con el calor que esta me da (muy apropiado ahora que los días se oscurecen y enfrían) y por supuesto con el placer que esta me provoca cuando todo sale bien y la ‘frustración con risas’ que surge cuando no sale ‘tan bien’. Mientras cocinaba puse algo de música clásica versionada por metaleros, la disfrute mucho y debo decir esta acompasó el momento bastante bien, cada compás, cada acorde, cada aporreo de la batería…todo fue ‘perfecto’ por un momento. Ahora lo que escucho es música algo lejana, Libido está tocando cerca de mi casa, hay alguien allí que hace un par de días provocó la entrada anterior, escuchando un rock algo distinto, que aun se rehúsa a venderse (al menos por completo) y mantiene sus estándares casi tan buenos como hace una década, creo que son lo mejor del tan temido y asqueroso ‘mainstream’ peruano (disculpando el término, los muchachos de Libido no merecen estar encerrados en esa categoría) e incluso sudamericano, dándome ciertas licencias porque no conozco ‘todas’ las bandas que circulan en la actualidad, como saben escucho lo que quiero y prefiero omitir todo lo referente al ‘mainstream’. Pero regresemos a la ‘Süßwaren’ (termino alemán usado para denominar a la pastelería, aunque literalmente significa dulce) lo que me recuerda, ¿qué les provoca el cocinar, o al menos el ser parte de ese proceso, ya sea ayudando o viendo? hoy ando algo escaso de ideas en realidad y no sé por qué empecé a escribir si mi regla es tener al menos una idea concreta, supongo que de cierta manera es desviar mi desesperación hacia otro polo distinto del que en realidad la merece; sé también que el cocinar me distrae, el escribir me distrae pero lo que no quiero responderme es ¿de qué? lo cierto es que me incomoda el pensar en ello y prefiero mantenerme al margen de ese problema ahora, en realidad hay cosas más importantes que hacer y pensar o incluso preocuparse, no quiero empezar a hablar de política, espero que intuyan algo según lo que he ido publicando estas semanas, supongo que me tomare algo antes de empezar a hablarles de ciertas posturas y consideraciones de corte político, pero ahora no es momento indicado. Para cerrar con el problema ‘de cocina’ les escribiré algo que alguna vez escuche, ‘cocinamos porque nos importa alguien’ y mi aporte seria que podemos ‘cocinar’ para cualquiera, pero solo nos esmeraremos si esa persona para quien cocinamos nos importa, no importa lo simple que haya podido ser porque hay una parte de nosotros allí, para mí eso es lo divertido y ciertamente apasionante de la cocina, quieras o no dejas algo de ti en cada plato, en cada cucharada que quien sea que pruebe tu comida se lleve a la boca; les dejaras entender ciertas cosas sobre ti, se notara el ‘animo’ que tenias mientras cocinabas y de alguna u otra forma un rezago del interés y dedicación que hayas tenido, y también cierta ‘intriga’ de nuestra parte por saber que les pareció, aunque algunos afirmen que eso es lo de menos porque, como siempre quieren hacernos creer que ‘la intención es lo que cuenta’, eso sí es lo que menos importa cuando eres un perfeccionista en busca de aquella armonía que tanto anhelas para (quiera o no mencionarlo) tu obra.


Au revoir

miércoles, 25 de mayo de 2011

Tienes una solicitud de amistad pendiente

Hoy les diré que la palabra ‘upset’ serviría para describir mi estado de ánimo, hoy recibí algo que creo otro humano creyó le hice, según mi punto de vista lo hizo bien, pero falló un poco al final aun asid dolió. Hace unos días el hecho de vomitar la verdad también me costó bastante, el hecho de que mantenga mi distancia con otras personas que llegan a ser cercanas, amigos incluso, ha llevado a que muchos malinterpreten mi silencio y el hecho de que quería mi momento de aislamiento con tal vehemencia que me olvide de todo, adicionen a ese coctel algo de pérdida del sentido del tiempo y pocos amigos, y su glorioso resultado será una mezcla entre soledad y depresión, de faltar la música todo sería un completo desastre pero esa maravillosa sinergia de sonidos aun me mantiene a flote. A lo largo de las entradas que vengo escribiendo me he encontrado explicándoles la importancia de elegir cuidadosamente a los ‘amigos’ (entiéndase que para mí este concepto es muy distinto de amistades, aquí hay cierto recelo en confiar muchas cosas y son solo personas que resultan algo interesantes, con esto tampoco quiero menospreciar a todo aquel que me ha dirigido la palabra y con el que hayamos podido compartir una conversación decente), una de las últimas entradas de la semana ha hablado de lo fácil que es romperlas, pero nunca hable del ‘mantenimiento’ que necesita una amistad y se francamente que esta varia con el grupo y con quien analiza todo, eso es algo que cada uno descubre, un camino algo complicado que tomamos en algún momento y del que solo sabe aquel que se presenta a abordarlo. Para mi es difícil dada mi particularidad, el hecho de ‘desaparecer’ no ayuda a mantenernos en contacto, pero se de alguna manera que todo aquel que es amigo mío ha entendido eso y de alguna forma se preocupan y me dan ciertas libertades pero no todos terminan de entenderme porque pareciera que cuanto más se acercan yo trato de alejarme más y eso me resulta frustrante, aquellos que yo consideré ‘amigos’ se alejaron de mi, se están alejando de mí, algunos me han vuelto a recibir y continúan las cosas como si nada hubiese pasado, ellos son los que siempre han valido la pena, quienes no te digan nada cuando tu les dices lo que ellos no quieres saber pero que necesitan conocer y que se ofenden por ello…pues dejan mucho que desear. Es difícil mantener algo tan quebradizo pero rígido, que no acepta muchos pesos o cambios pero que se puede amoldar a nosotros, en realidad que podemos moldear a nuestro antojo según nos permitan (y permitamos); sin embargo es frustrante cuando en proceso de moldeado ese vinculo se rompe y dejamos todo regado, yo siempre he creído que las cosas, si deben terminar, tienen dos únicas posibilidades: morir gloriosamente inmoladas o que ambas partes decidan dejar de verse porque es desesperante que uno de los lazos siga estirado cuando el otro ni siquiera se ha dado cuenta que se ha roto y que cuando ha empezado a pegar los pedazos que quedaron la otra parte simplemente no nos preste atención suficiente como para (al menos) terminar las cosas como debe ser, en buenos términos. Siempre ocurre lo último con las amistades que no nos entienden, tú esperas que respondan tu saludo pero este nunca llega y cuando ellos saludan luego de un tiempo, tú te sientes herido y no les haces caso, allí hay un error, a veces deberíamos ser más permisivos respecto a eso, separar ‘la humanidad’ de nosotros como dice Redeker. A algunos eso les parece imposible y tal vez ese es el inicio de la extraña inmolación del vinculo, algo que ocurre casi de manera espontanea luego que hemos agotado todo lo que se nos pudo ocurrir para salvar eso y que nos arrastró un poco a la angustia, que se rompió, se parcho y se forzó demasiado, teniendo finalmente a ambas partes en lugares diferentes del salón, sin saber que pasó e ignorando (casi olvidando) a quienes fueron ‘amigos’ suyos, los ‘otros’ que como dice Sonata Arctica: “Like creatures of the night, they follow...”


Au revoir

martes, 24 de mayo de 2011

Metis

Roy Elliot, fragmentos recogidos del libro World War Z (M. Brooks)

El SDA, ese era mi enemigo: Síndrome de Defunción Asintomática, o Síndrome de Depresión Apocalíptica, dependiendo de con quién esté hablando. No importa cómo lo llamen, mató a más personas en esos primeros meses de espera, que el hambre, las enfermedades, la violencia y los muertos vivientes. […] Justo afuera de Los Ángeles, en un pueblo llamado Claremont, hay cinco universidades —Pomona, Pitzer, Scripps, Harvey Mudd, y la Claremont Mckenna. Al comienzo del Gran Pánico, cuando todo el mundo salió literalmente corriendo hacia las colinas, trescientos estudiantes decidieron quedarse y pelear. Convirtieron el Academia Femenina de Scripps en algo parecido a una ciudad medieval amurallada. Reunieron las provisiones de las demás universidades; sus armas eran una mezcla de herramientas de jardinería y rifles de entrenamiento de los Oficiales Reservistas Universitarios. Plantaron jardines, excavaron pozos, fortificaron los muros que ya existían. Mientras las montañas ardían en el fondo, y los suburbios a su alrededor eran consumidos por la violencia, ¡esos trescientos muchachos se defendieron contra diez mil zombies! Diez mil, a lo largo de cuatro meses, hasta que el Imperio Interior pudo ser reclamado de nuevo. Tuvimos la suerte de llegar justo para ver el final de todo, para ver caer al último de los muertos, y luego a todos esos estudiantes y soldados reunidos bajo la enorme bandera hecha de retazos que colgaba del campanario de Pomona. ¡Qué historia! Noventa y seis horas de escenas en la lata. Me gustaría haber podido grabar más, pero el tiempo era crítico. Recuerde, perdíamos cien personas cada día. […] ¿Una mentira? Está bien. Puede decirlo. Sí, eran mentiras, pero eso no es necesariamente algo malo. Las mentiras no son ni buenas ni malas. Al igual que el fuego, pueden mantenernos tibios y seguros, o quemarnos hasta morir, dependiendo de cómo se usen. […]Las mentiras del pasado se habían desvanecido, y la verdad estaba por todos lados, cojeando en las calles, entrando por las puertas, lanzándose a sus cuellos. La verdad era que, sin importar lo que hiciéramos, la mayoría de nosotros, quizá todos, no alcanzaríamos a vivir para ver el futuro. La verdad era que quizá enfrentábamos el final de nuestra especie, y esa fría verdad estaba congelando hasta morir a más de cien personas cada noche. Necesitaban algo para mantenerse tibios. Por eso les mentí, al igual que el presidente, que cada médico, sacerdote, cada líder de tropa y cada padre de familia cuando decían “vamos a estar bien.” Ese era nuestro mensaje. […]¿Pero mostraba el lado oscuro de los héroes de La Ciudad de los Héroes? ¿Mostraba la violencia y las traiciones, la crueldad, la depravación, y la profunda maldad en el corazón de algunos de esos “héroes”? No, claro que no. ¿Para qué? Esa era nuestra realidad cotidiana, y fue lo que hizo que mucha gente se metiera en la cama, apagara las velas, y exhalaran su último aliento. Marty quiso, en lugar de eso, mostrarnos el otro lado de la moneda, el que los ayudaba a levantarse de la cama al día siguiente, el que los hacía arañar y gritar y seguir luchando por sus vidas, porque alguien les decía que las cosas iban a salir bien. Existe un nombre para esa clase de mentiras: Esperanza […]

Esta parte me pareció muy particular, tal vez es el contexto de lo que pasamos hoy, tal vez es un cable de mi subconsciente que ha conseguido engancharse al cielo (entiéndase ‘el exterior’, algo que es expresado) pero es particular el enfoque que dan a esta parte, empiezo a respetar algo más este libro, no tuve muchas expectativas de él, pensé que me iba a entretener y que contendría material algo gore salpicado de comedia, pero he obtenido una crítica a la sociedad, al estado y a la propia forma de vida actual que no puedo evitar sonreír cada vez que paso una página y me encuentro con algo extrañamente actual, tómenlo de la mejor manera niños.


Au revoir

domingo, 22 de mayo de 2011

Onbewoë

Lo que están por leer es otro pasaje que les dejaré del libro “World War Z”, este es bastante particular porque atribuyo ciertas de mis ‘cualidades’ a quien es meollo del asunto, pensamos de manera similar y creo que ese tipo de consideraciones son las que deben hacerse si realmente se quiere resolver algo, o mejor dicho resolver como lo dice el texto a continuación ‘cualquier problema social’. Ahora si es momento de leer niños.


ISLA ROBBEN, PROVINCIA DEL CABO, ESTADOS UNIDOS DE SUDÁFRICA

[Xolelwa Azania me recibe tras su escritorio, ofreciéndome su lugar para que pueda disfrutar de la brisa marina que entra por su ventana. Se disculpa por el “desorden” e insiste en organizar las notas que cubren su escritorio antes de que continuemos. El señor Azania va por la mitad del tercer volumen de El Puño del Arco Iris: Sudáfrica en Guerra. Dicho volumen trata precisamente del tema que nos ocupa, el momento en que empezamos a enfrentar a los muertos vivientes, el momento en el que su país se salvó de caer al precipicio.]

Desapasionado, una palabra bastante mundana para describir a uno de los personajes más controversiales de la historia. Algunos lo adoran como su salvador, y otros lo detestan como a un monstruo, pero si uno llegó a conocer a Paul Redeker, si alguna vez discutió con él su visión del mundo y los problemas, o mejor aún, las soluciones a los problemas que lo aquejan, probablemente la palabra que más se acomodaba a la impresión que uno se llevaba era desapasionado.

Paul siempre creyó, bueno, quizá no siempre, pero al menos sí en su vida adulta, que la falla fundamental de la humanidad eran sus emociones. Él solía decir que el corazón sólo debía existir para bombearle sangre al cerebro, y que cualquier otra cosa era un desperdicio de tiempo y de energía. Sus ensayos de la Universidad, todos dedicados a “soluciones alternativas” a los problemas sociales de la historia, fueron lo que le ganó por primera vez la atención del gobierno del apartheid. Muchos psicobiógrafos han tratado de calificarlo de racista, pero, en sus propias palabras, “el racismo es un lamentable subproducto de un pensamiento irracional.” Otros han discutido que para que un racista odie a un grupo, al menos debe amar a otro. Redeker creía que tanto el amor como el odio eran irrelevantes. Para él, eran “impedimentos de la condición humana,” y, otra vez en sus propias palabras, “imagínese lo que podríamos lograr si tan sólo la raza humana pudiese desechar su humanidad.” ¿Malvado? Muchos lo calificaron así, mientras que otros, particularmente esa pequeña elite que manejaba el poder en Pretoria, decían que era “una fuente invaluable de intelecto liberal.”
Fue al principio de los años 80s, una época crítica para el gobierno del apartheid. El país descansaba en un lecho de espinas. Teníamos el ANC, teníamos el Partido Libertador Inkatha, y hasta los elementos de extrema derecha de los afrikáners, que lo que más deseaban era una revolución abierta para iniciar un exterminio racial. En todas sus fronteras, Sudáfrica sólo limitaba con naciones hostiles, y en el caso de Angola, enfrentaba una guerra civil apoyada por los soviéticos y peleada por los cubanos. Súmele a eso un aislamiento de casi todas las democracias occidentales (lo que también incluía un embargo de armas) y verá que no era ninguna sorpresa que los de Pretoria estuviesen buscando un plan para poder sobrevivir.

Por eso solicitaron la ayuda del señor Redeker, para revisar y actualizar el ultra secreto “Plan Naranja.” El “naranja” había sido creado desde que el gobierno del apartheid había subido al poder por primera vez, en 1948. Era el plan de acción para el fin del mundo según la minoría blanca del país, un plan para lidiar con un eventual levantamiento hostil de toda la población de nativos africanos. A lo largo de los años había sido actualizado con nuevas estrategias según el desarrollo de la región. Con cada década, la situación se había vuelto más difícil. Con las declaraciones de independencia de los estados vecinos y el creciente clamor de libertad de sus propios pobladores, la gente de Pretoria se dio cuenta de que un enfrentamiento no sólo significaría el fin del gobierno afrikáner, sino la muerte para los afrikáners mismos.

Ahí fue cuando entró Redeker. Su revisión del Plan Naranja, terminada justo a tiempo en 1984, era la mejor estrategia de supervivencia para el pueblo afrikáner. No ignoró ninguna variable. Índices de población, terreno, recursos, logística… Redeker no sólo actualizó el plan para incluir el programa de armas químicas de Cuba y la capacidad nuclear de su propio país, sino que también, y esto fue lo que hizo del “Naranja Ochenta y Cuatro” tan importante históricamente, incluyó la decisión de cuáles afrikáners serían salvados y cuáles debían ser sacrificados.

¿Sacrificados?

Redeker creía que el tratar de salvar a todo el mundo llevaría los recursos del gobierno hasta su punto de quiebre, y eso condenaría a toda la población. Lo comparó con unos sobrevivientes de un naufragio que hacen volcar un bote salvavidas porque no hay espacio suficiente para todos. Redeker ya había calculado quiénes debían “subir a bordo.” Consideró niveles de ingreso, CI, fertilidad, y toda una lista de “cualidades deseables,” incluyendo la ubicación del sujeto respecto a una posible zona de crisis. “La primera víctima del conflicto deben ser nuestros propios sentimientos,” fue la última frase de su propuesta, “porque su supervivencia será la causa de nuestra destrucción.”

El Naranja Ochenta y Cuatro era un plan brillante. Era claro, lógico, eficiente, y convirtió a Paul Redeker en uno de los hombres más odiados de Sudáfrica. Sus principales enemigos fueron algunos de los afrikáners más radicales, los ideólogos raciales y los extremistas religiosos. Después, tras la caída del apartheid, su nombre comenzó a circular entre la población en general. Por supuesto, fue invitado a asistir a los encuentros de “Verdad y Reconciliación,” y por supuesto rechazó las invitaciones. “No voy a fingir que tengo un corazón sólo para salvar mi pellejo,” declaró él públicamente, añadiendo, “Sin importar lo que haga, estoy seguro de que ellos vendrán a buscarme.”

Y lo hicieron, aunque seguramente no fue de la forma en que Redeker se lo esperaba. Fue durante nuestro propio Gran Pánico, que empezó varias semanas antes que el de ustedes. Redeker estaba encerrado en su cabaña de Drakensberg, la cual había comprado con sus ganancias como asesor de finanzas. Le gustaban las finanzas, ya sabe. “Un solo objetivo, y sin alma,” solía decir él. No se sorprendió cuando la explosión arrancó la puerta de sus bisagras y los agentes de la Agencia Nacional de Inteligencia entraron corriendo. Verificaron su nombre, su identidad, y sus acciones pasadas. Le preguntaron sin más ceremonia si él había sido el autor del Naranja Ochenta y Cuatro. Les respondió sin emoción, por supuesto. Él había esperado, y aceptado, aquella intromisión como un último acto de venganza; el mundo se iba a ir al infierno de todas maneras, así que por qué no despacharse primero a algunos “demonios del apartheid.” Lo que nunca se imaginó era que los agentes de la ANI iban a bajar sus armas y a quitarse las máscaras. Eran de todos los colores: negros, asiáticos, mestizos, y hasta un blanco, un afrikáner enorme que fue el primero en adelantarse, y sin decirle ni su nombre ni su rango, preguntó de repente…“Tú tienes un plan para esto, amigo, ¿no es cierto?”

En efecto, Redeker había estado trabajando en su propia solución para la epidemia de los muertos vivientes. ¿Qué otra cosa podía hacer en aquel escondite aislado? Lo había hecho como un ejercicio intelectual; pensaba que de todas maneras no quedaría nadie vivo para leerlo. No le había puesto nombre, como explicó después “porque los nombres sólo existen para distinguir unas cosas de otras,” y hasta aquel momento, no existía ningún otro plan como el suyo. Una vez más, Redeker había considerado todas las variables posibles, no sólo la situación estratégica del país, sino también la psicología, comportamiento, y la “doctrina de combate” de los muertos vivientes. Aunque uno puede encontrar los detalles del “Plan Redeker” en cualquier biblioteca pública del mundo, estos son algunos de los principios fundamentales que él les expuso:

Primero que todo, no había manera de salvar a todo el mundo. La epidemia ya estaba fuera de control. Las fuerzas armadas habían sido demasiado debilitadas como para contener la amenaza de forma efectiva, y dispersas como estaban por todo el país, sólo se debilitarían más con cada día. Nuestras fuerzas debían ser consolidadas, reunidas en una “zona segura,” la cual, idealmente, debía estar aislada por algún obstáculo natural como montañas, ríos, o incluso en una isla en alta mar. Una vez concentradas en esa zona, las fuerzas armadas podrían dedicarse a erradicar la infestación dentro de sus límites y luego usar todos los recursos disponibles para defenderla de futuros ataques de los muertos vivientes. Esa era la primera parte del plan, y tenía tanto sentido como cualquier otra retirada militar.

La segunda parte del plan tenía que ver con la evacuación de los civiles, y no podría haber sido diseñada por nadie más que Redeker. En su mente, sólo una pequeña parte de la población podía ser evacuada hacia esa zona segura. Esas personas serían salvadas no sólo para proveer la fuerza laboral para la eventual recuperación tras la guerra, sino también para preservar la legitimidad y estabilidad del gobierno, para probarles a los que ya estaban en la zona, que el gobierno estaba “cuidando de su gente.”

Había otra razón para realizar esta evacuación parcial, una razón absolutamente lógica e inherentemente oscura que, como muchos creen, le aseguró a Redeker un puesto en el pedestal más alto del panteón del infierno. Las personas que iban a ser abandonadas debían llevarse a “zonas aisladas” especiales. Serían usadas como “carnada humana,” distrayendo a los muertos vivientes y evitando que siguieran al ejército hacia la zona segura. Redeker sostuvo que estos refugiados, aislados y sanos, debían mantenerse vivos, bien defendidos, e incluso bien abastecidos de ser posible, para mantener las hordas de muertos vivientes distraídas en un solo lugar. ¿Alcanza a ver la genialidad, el horror? Esas personas serían mantenidas como prisioneros porque “cada zombie que aceche a esos sobrevivientes, será un zombie menos atacando nuestras defensas.” Ese fue el momento en que el agente afrikáner miró a Redeker, se persignó, y dijo, “que Dios se apiade de ti.” Otro dijo, “que Dios se apiade de todos nosotros.” Era el negro que parecía estar a cargo de la operación. “Ahora vamos a sacarlo de aquí.”
En pocos minutos iban en helicóptero rumbo hacia Kimberley, la misma base subterránea en la que Redeker había escrito el Naranja Ochenta y Cuatro. Fue llevado a toda prisa a una reunión de los miembros sobrevivientes del gabinete presidencial, donde su informe fue leído en voz alta. Debería haber escuchado aquel escándalo, y la voz más fuerte era la del Ministro de la Defensa. Era un zulú, un hombre violento que habría preferido estar luchando en las calles, y no escondiéndose en un búnker.

El vicepresidente estaba más preocupado por el posible efecto en las relaciones públicas. No quería ni imaginarse el problema que enfrentarían si los detalles de aquel plan llegaban a saberse entre el público en general.

El presidente se sentía como si Redeker lo hubiese insultado personalmente. Literalmente agarró del cuello al Ministro de Seguridad Interior y exigió saber por qué habían llevado allí a aquel criminal de guerra del apartheid.

El ministro alegó que no sabía por qué estaban todos tan enojados, especialmente porque la orden de buscar a Redeker había salido desde la presidencia.

El presidente levantó las manos y gritó que él nunca había dado tal orden, y entonces, desde algún lugar en el salón, una suave voz dijo, “yo la di.”

Había estado sentado contra la pared del fondo; ahora estaba de pié, aunque encorvado por la edad y apoyado en dos bastones, pero con un espíritu tan fuerte y vital como siempre lo había tenido. El anciano estadista, el padre de nuestra nueva democracia, el hombre cuyo nombre en su lengua natal había sido Rolihlahla, y que algunos traducían simplemente como “El Alborotador.” Cuando se paró, todos los demás se sentaron, todos excepto Paul Redeker. El anciano lo miró fijamente, sonrió con esa cálida sonrisa tan conocida en todo el mundo, y dijo, “Molo, mhlobo wam.” “Saludos, hombre de mi tierra.” Se acercó lentamente a Paul, de espaldas a todos los gobernantes de Sudáfrica, tomó las hojas de las manos del afrikáner y dijo con una voz que de repente sonó viva y juvenil, “Este plan salvará a nuestra gente.” Luego, señalando a Paul, dijo, “Este hombre salvará a nuestra gente.” Y luego llegó ese momento, el momento que los historiadores discutirán hasta que el asunto desaparezca de nuestra memoria. Abrazó al afrikáner. Para cualquier observador, aquel era sólo uno de sus famosos abrazos de oso, pero para Paul Redeker… Yo sé que la mayoría de los psicobiógrafos siguen presentándolo como un hombre desalmado. Esa es la idea más aceptada. Paul Redeker: sin sentimientos, sin compasión, sin corazón. Pero uno de nuestros autores más respetados, un biógrafo y buen amigo de Biko, sostiene que Redeker era en realidad un hombre muy sensible, de hecho, dice que era demasiado sensible como para haber vivido en la Sudáfrica del apartheid. Él insiste que la lucha de Redeker contra las emociones era la única forma que tenía de mantener su cordura frente a todo el odio y la brutalidad que veía todos los días. No se sabe casi nada de la niñez de Redeker, si acaso conoció a sus padres, o fue criado por el estado, si acaso tenía amigos o fue amado por alguien. Aquellos que trabajamos con él, no recordamos haberlo visto nunca en ningún tipo de relación social, ni expresando físicamente ningún tipo de emoción. El abrazo del padre de nuestra nación, esa emoción genuina atravesando su armadura impenetrable…

[Azania sonríe nostálgicamente.]

Quizá todo esto es demasiado sentimentalismo. Quizá sí era un monstruo sin corazón, y el abrazo del anciano no tuvo ningún efecto. Pero puedo decirle que ese fue el último día que vieron a Paul Redeker. Incluso hasta hoy, nadie sabe qué pasó con él en realidad. Ahí es cuando entro yo en la historia, en esas caóticas semanas en que el Plan Redeker fue implementado en todo el país. Tuve que esforzarme para convencerlos, pero cuando por fin aceptaron que yo había trabajado por muchos años junto a Paul Redeker, y, lo más importante, que entendía su forma de pensar mucho mejor que cualquier persona viva en Sudáfrica, ¿cómo iban a rechazarme? Trabajé en el plan de retirada, y después, durante los meses de la consolidación y hasta el final de la guerra. Al menos mis servicios fueron bien apreciados, de lo contrario, ¿por qué me habrían asignado un retiro tan lujoso? [Sonríe.] Paul Redeker, un ángel y un demonio. Algunos lo odian, otros lo adoran. ¿Yo? Yo sólo le tengo lástima. Si todavía está vivo, en alguna parte, espero sinceramente que haya encontrado la paz.

[Después de un abrazo de despedida con mi anfitrión, soy escoltado hacia el ferry que me llevará al continente. Me asombra la seguridad que veo mientras devuelvo mi escarapela de visitante. Un enorme guardia afrikáner me fotografía de nuevo. “Tenemos que ser muy cuidadosos, amigo,” me dice, entregándome mi pluma. “Mucha gente allá afuera quiere mandarlo directo al infierno.” Firmo al lado de mi nombre, bajo un encabezado que dice: Instituto Psiquiátrico de Robben Island. Nombre del paciente que vino a visitar: Paul Redeker.]


Au revoir