lunes, 12 de julio de 2010

Zwinge

Usen el traductor de Google y revisen todas las traducciones de mi título, los alemanes usan un muy buen nombre (aunque alternativo) para designar lo que para mí es un sinónimo de lealtad. ¿Por qué escribir de esto? pues es más sencillo de lo que pueden creer, además estoy siguiendo la línea de una entrada anterior; en ella trato de sentar unas bases para decir ‘lo que la sociedad ordena casi siempre entra en conflicto con nosotros mismos’ y esto porque algo como la sociedad no tiene alma (aunque suene desgastado y onírico), la sociedad moderna esta tan desinteresada del sentir humano que nos desvincula grandemente de algunos placeres y sensaciones que antes eran más valorados. A mi edad he aprendido ciertas cosas por experiencias, pero gran parte de lo que comparto con ustedes es producto de mi conciencia, de mi doble juego en esta realidad (como entidad única dentro de la ‘sociedad’ y como la entidad que realmente soy; y esto no significa que sea hipócrita porque mi comportamiento dentro de la ‘sociedad’ está profundamente marcado por mi manera de pensar) que francamente me ha llegado a enfermar; nunca creí que la propia humanidad pudiera zanjar y poner en peligro su existencia con algo que nos permitió tener el lugar que ostentamos, pero no basta retroceder mucho si queremos ver eso y tampoco hay que afirmar que es un problema reciente porque incluso en los ‘principios’ de lo que llamamos ‘sociedad’ (me animo a decirlo porque siempre a existido una de las mayores plagas de la humanidad: el populismo, el dejar la decisión en las masas) que podría seguir vigente indefinidamente.
Pero regresando sobre mis letras, empecé esto hablando de los ‘zwinge’ y les adosé a un adjetivo: “lealtad”. Ellos no necesitan ninguno de los lujos (a veces llamadas necesidades) que nosotros, mientras tengan que comer y beber (por mezquino que pueda ser) estarán bien y aun más importante, si tienen algo de cariño estarán completamente satisfechos y ellos te darán todo su apoyo por más despiadado que seas con ellos; siempre que estés de buen humor y le des algo de cariño, ellos siempre estarán ahí para ti y aunque parezca que nunca nos escuchan siempre nos prestan sus oídos para conciliar ciertas faltas o incluso una profunda charla con ellos, porque por más crueles que seamos ellos siempre nos recibirán con (si es que se puede considerar) una sonrisa, porque a veces no importa cuán cansados estén si estamos ahí y queremos jugar un rato, por más enojados que podamos estar yo estoy seguro de que palearemos los ‘efectos secundarios’ con el solo hecho de mirarles las caras mientras nos regalan su mejor mirada. Nosotros deberíamos ser adiestrados para apreciar la simpleza de la felicidad, el hecho de que esta no es tan complicada (pero tampoco es eterna) y que la podemos alcanzar si salimos de esa burbuja llamada sociedad y nos miramos un poco tratando de ser menos superficiales.
Hay una frase de un tal Grogan que dice “…ellos no necesitan un carro elegante, casas grandes o ropa de diseñador. Un palo con un trapo mojado estará bien. A ellos no les importa si eres rico o pobre, hábil o torpe, inteligente o tono; dale tú corazón y ellos te darán el suyo. ¿De cuantos puedes decir eso?” para mí esa frase en particular resume este asunto tan bien que no agregaría nada más, y por ello también escribo que si ese leal compañero (el mío) tiene que morir mañana estaría tan apenado que supongo me quebraría luego de mucho. Siento, después de esta malversada perorata, que es en ellos en los que vuelcas ciertas emociones o comentarios que no harías frente a otro miembro de la familia y sin embargo a veces su existencia parece desaparecer entre tanto ‘trabajo y papeleo’ que tenemos, pero eso cambia cuando ellos vienen a nosotros ‘cuando nos hacen fiesta’ porque ya estamos allí y a la vez tienen la empatía suficiente (que ya hemos perdido) como para sentarse a nuestro lado si nos notan cansados, o tratando de ser conciliadores si nos ven cabizbajos, porque por mas instinto que puedan llegar a tener su fidelidad y obediencia los atan a nosotros, y francamente es algo de lo que hemos tomado ventaja, me pregunto qué sería de nosotros si fuésemos algo mas agradecidos con las cosas pequeñas (esas que hacen falta en nuestra monotonía) que nos ofrece más de uno al día; yo lo pensare y seguiré dándole vueltas a la idea, espero me puedan acompañar en eso.
Au revoir

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