Lo que aquí compartiré con ustedes es el último movimiento de mi cabeza en cuanto a crear historias, evidentemente esta incompleto, pero me parece prometedor. Es el principio de muchas cosas que tal vez nunca conozcan sus ojos, y que tal vez se queden tristemente plasmados en los mios únicamente, espero les guste lo que prepare.
Au revoir
1.- Tacitus
Aquel salón era particular; muy amplio, pero con la acústica perfecta, cerrado y protegido y a la vez bien iluminado gracias al gran ventanal que hacía las veces de techo, y supongo que ese fue el error de quien diseño ese salón: aunque claro, quien habría podido pronosticar lo que pasaría esa noche, yo aun trataba de asimilar tan despiadado suceso, todos había huido para no regresar nunca, ni siquiera el dueño del lugar, todos desaparecieron. Yo soy un caso particular, no sé cuantas veces he regresado a este lugar, no sé si lo hago para tratar de recordarla o si es para torturarme, tal vez sea por ambas razones. No me importa eso, no me importa nada en realidad, no era tarde, estoy consciente de ello porque la llamada que me hicieron me saco del trance ‘Tío que tal’ dijeron del otro lado de la línea ‘Jekyll, gracias por llamar, ¿estoy atrasado?’ contesté ‘no, pero cumplo con avisar, tío ¿vas a bajar a la tienda?’ me pregunto ‘si, necesito eso…dame unos 20 minutos y estoy allá’ dije eso y mire mi reloj ‘ya, listo, entonces nos vemos…’ colgó, guarde el celular y me encamine a la tienda, no estaba tan lejos como para recurrir a algún tipo de transporte, pero estaba lloviendo, todos corrían de un lugar a otro, alguien choco conmigo y vio mis manos, se alarmo y continuo su camino, ese gesto me hizo mirarlas y las descubrí sangrantes, pare y las atendí, un pequeño fragmento del vidrial se había clavado en mis manos, no fue nada grave, pero que no lo era para mí en ese momento. Llegue y Jekyll se alarmo un poco al notar la herida ‘tío estas bien’ fue su primera reacción ‘no te preocupes, no es nada, ¿ya está todo listo?’ le pregunte ‘si, todo listo, pasa por favor…’ me invito ‘con respecto al diseño, pues no me has dicho que significa’ agregó ‘Los hombres prefieren pagar un perjuicio a un beneficio, porque la gratitud es una carga, y la venganza, un placer’ le conteste, se quedo quieto un momento antes de seguir, mirándome y luego siguió moviendo la aguja sobre mi piel. ‘…a que se debe tan extraña dedicatoria’ preguntó ‘el latín es bastante particular…y Tácito aun más, disculpa Jekyll pero es algo privado’ le respondí, el tatuaje empezaba a doler un poco ‘no te preocupes tío…debe ser por algo’ me dijo y continuo su trabajo. Ese dolor resultaba tranquilizante, reparador de cierta forma, y eventualmente se acabó ‘Listo, termine, anda a verte al espejo a ver si no quieres agregar nada más’ esas palabras me sacaron del trance, lo vi y asentí con una media sonrisa, realmente era un profesional ‘te quedo bien Jekyll’ respondí algo animado ‘gracias, creo que me hacía falta’ termine, me pusieron el parche en el flanco y me vestí ‘no es nada, tío…a ver si nos visitas más seguido’ me dijo mientras me iba, me despedí con aquel viejo saludo que siempre hacia y me fui, aun llovía, no me importo y camine a casa. Deje todas las ropas majadas en el baño y me metí a la cama, caminar habías demorado más de lo usual y ese día estaba bastante cansado por lo que quedarme dormido no me costó mucho, pero esa noche no pude dormir bien, dando vueltas de un lado a otro, levantándome asustado una y otra vez mientras mi sueños me recordaban aquella noche.
2.- Pesadilla
Era su presentación oficial, Alana era una escritorcilla bastante sencilla, cínica, ácida, con pensamientos algo elitistas, pero muy preclara; en ese tiempo salíamos y nos iba bastante bien, pero tuvo que ser ese día el que se diera una de nuestras peleas. yo hace algún tiempo que llevaba publicando y prestando mis servicios a quien los necesitase y le sugerí que no se presentara ‘no sabes lo horrible que puede ser el mundo de un escritor’ le dije entre otras cosas ‘pues buscare una forma de sobrevivir en él, no se te ocurra hacer algún comentario parecido’ contesto iracunda ‘no lo hago, pero no quiero que pases por ciertos estadios, la gente aun no está preparada para nosotros…’ argumente ‘dices eso, pero no dudaste en escribir mi prologo, me diste buenas críticas, me ayudaste en el proceso de investigación, me impulsaste, a tu manera, a que publicara…y ahora me dices eso…’ estaba enojada, la vi a los ojos ‘es solitario, te distancias…no quiero verte así Lana…’ dije, no hubo respuesta, ella salió del cuarto, de la casa y era obvio hacia donde iba. No la seguí, la presentación era en dos horas, salí a la terraza y fume un par de cigarrillos, me serví un shot de pisco, salí y camine por los alrededores como solía hacer; paso cerca de hora y media, regrese, me duche y cambien. Odiaba lo formal, pero no me recibirían si no calzaba con el resto del público, anude la corbata y prendí otro cigarrillo, maneje hasta la dirección señalada y vacile un momento antes de entrar y buscarla, en ese momento me pareció mejor darle su espacio, ya habría tiempo de maldecir aquello, y entre, evidentemente me habían reservado un lugar, vi rostros conocidos, ellos me vieron, la insoportable etiqueta social se imponía dentro del recinto, manos extendidas para recibir apretones, sonrisas falsas, algún posible entusiasta se tomaba todo con seriedad, el mundo no le habías enseñado nada, hasta que el reloj sonó, el presentador hablo, un par de rostros conocidos caminaron al estrado, se presentaron, hablaron nimiedades, mera formalidad. La carátula del libro se exhibía ahora a un lado del estrado y el presentador regreso ‘…y ahora con ustedes la autora del libro antes mencionado, Alana Dezmar’ se escucho por los parlantes, ‘el plato fuerte’, todos se pararon y aplaudieron, pero ella no apareció, el presentador la volvió a llamar y en ese momento pasó, ‘…Alana Dezmar’ cuando termino, el cuerpo de aquella mujer se precipito sobre el vidrial, cayó al suelo inerte, inmaculado, mientras la sangre teñía el lugar; los alaridos no se hicieron esperar, el desconcierto hizo a los presentes abandonar el salón, atropellándose, empujándose, empujándome con ellos; yo no quería salir de esa sala, corrí en dirección contraria a la multitud y caí de bruces sobre los vidrios, me hice varios cortes, pero nada dolía. Me levante y camine a ella, mi florido vocabulario se redujo a un sinsentido lleno de vacíos, de silencio; me quede de pie junto a su cuerpo, me arrodille y solo la sangre que bañaba los alrededores de su cuerpo me recordaron que ella ya no podía responderme, se que la estaba llamando, pero yo no escuchaba, la abrace y por fin manche su cuerpo con mi propia sangre.
Me levante aterrado, sudando, vi mi pecho aun enrojecido por la sesión del día anterior y las palabras vinieron a mi cabeza, mi pesadilla debería acabar, ella tenía que ser vengada, ‘la venganza…’ me dije ‘la ira irracional…’ crepito en mi cabeza, me quede sentado pensando en esas palabras, sumido en esas palabras, tratando de encontrarles cierta lógica, la verdad es que bien sabía que era inútil buscarlo, tarde o temprano acabaría haciéndolo; me levante y me serví un trago, el reloj sonó una vez más, no lo soportaba, lo busque y lo estrelle contra el piso, al fin algo de descanso.
Me levante aterrado, sudando, vi mi pecho aun enrojecido por la sesión del día anterior y las palabras vinieron a mi cabeza, mi pesadilla debería acabar, ella tenía que ser vengada, ‘la venganza…’ me dije ‘la ira irracional…’ crepito en mi cabeza, me quede sentado pensando en esas palabras, sumido en esas palabras, tratando de encontrarles cierta lógica, la verdad es que bien sabía que era inútil buscarlo, tarde o temprano acabaría haciéndolo; me levante y me serví un trago, el reloj sonó una vez más, no lo soportaba, lo busque y lo estrelle contra el piso, al fin algo de descanso.
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