viernes, 23 de julio de 2010

'No quieres hacer una colaboracion para...'

Empecemos por esto, si Nietzsche dice que el apoyar al pobre nos hace débiles ¿se aplicara eso para las colectas? no tiene mucho sentido en este momento ¿verdad? pero lo tendrá; continuando con el ilustradísimo alemán, los más (el ‘pueblo’ -palabra más asquerosa-, mi múltiplemente citado ‘la gente’) apelan a mendigar, la iglesia también lo hace (aunque con su nada refinado diezmo, una ‘colaboración’ voluntariamente obligatoria) y hoy en día tenemos organizaciones que se dedican a ello con (no las conozco mucho, asi que no las golpeare tanto) la tapadera de ‘labor social’ (estoy generalizando lamentablemente), pero no quiero hablar de los que se aprovechan de ciertas hechos, si no de los que se dejan abusar (los voluntarios que pueden estar metidos allí) y creen que por hacer ‘labor social’, por ayudar al ‘pobre’ son más personas que el resto que no ayuda si no se le pide.
Critíquenme todo lo que quieran, pero eso es lo que pienso, eso es lo que veo; para ser precisos, lo que vi hoy caminando por las ya tumultuosas principales calles miraflorinas. De hecho hay dos cosas que convergen de alguna forma y ambas se ligan a la palabra (asi crean que la utilice mal para uno de esos grupos) ‘mendigar’. Suene duro o no, no me interesa, eso es lo que pienso, esa es mi acida visión del ir y venir de este tipo de cosas; odio que la gente o incluso las personas (aquellas que están en la delgada cornisa que separa a los más de los menos) que se vanaglorian de esas acciones, no entiendo ese razonar, díganme simplemente porque ayudan ‘desinteresadamente’ (no existe tal palabra) se sientes más importantes que los demás, díganme ¿acaso son una elite? no lo creo, son tipitos que se dejan engañar con cierta facilidad (sin llegar a ser inocentes, no merecen ese rango) o que (esperemos no es el caso) creen tener un espíritu altruista y creen que lo que hacen está bien simplemente porque es difícil hacerlo.
Hablando claramente me estoy refiriendo a algo que vi nacer en mis años mozos, cuando aun mi personalidad no terminaba de cuajar y era algo inocente; esa tarde mientras caminaba por el parque Kennedy rumbo a la ‘pre’ me tope con un grupito de unos 6 chicos con polos blancos adornados únicamente con una casita y un mundo detrás de ella, se leía claramente ‘un techo para mi país’ saque el poco excedente de dinero que tenía en mi bolsillo (unos cuantos céntimos) y los deposite en el tachito, antes de que pudiera decir algo uno de ellos me puso su sticker (como diciendo ‘véanme, he colaborado, yo apoyo, mírenme’), yo me lo quite y lo vote mientras avanzaba. Hoy la historia se repitió (en otro miraflorino punto evidentemente), pero mi lengua fue más rápida y dijo ‘deja el sticker ahí’, tampoco les cuento esto por decirles ‘yo ayudo’ porque el centro de mi idea es que si bien quieres ayudar, eres libre de hacerlo pero no necesitas estar divulgándolo (obviamente me acabo de contradecir, pero quería dejarles el ejemplo) y menos aun estar vanagloriándote de ello.
Programas como esos tienen todo mi desprecio y si bien contribuyo con ellos deliberadamente en ciertas ocasiones es porque me da la gana, no hay una razón racional en ello y no son rezagos del cristianismo inculcado en mi niñez ni de cualquier otra cosa parecida, es solo karma como lo veo. En algún momento ese dinero que di para su causa me podrá ser retribuido para alguna de las mías, nadie puede escapar de la rueda del karma que gira y gira en nuestro interior y yo estoy seguro que estos ‘programas de labor social’ algún día recibirán el golpe que, según mis cálculos (mera matemática básica para saber cuánto sacaban estos fulanos en un promedio de 4 horas de ‘recolección’ asumiendo que todos eran voluntarios), será devastador, tanto como para aquellos que la ‘dirigen’ y ‘benefician a los más necesitados’ (evidentemente esto puede ser manipulado dependiendo de las circunstancias) como para aquellos pobres lazarillos que verán como su héroe se desmorona. Disculpen el odio profesado a estos ‘programas’ pero nunca he creído en ellos, siempre decepcionando a quienes los apoyan diciendo ‘hemos recaudado x’ cuando en realidad han recaudado ‘x+y’ ¿dónde está ‘y’? por ahora es un misterio.
Au revoir

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