martes, 27 de julio de 2010

¿no quieres comprar algo más?

Hoy camine y me divertí, hoy el café supo diferente, hoy sentí cierta confianza, hoy gaste dinero, mañana también lo hare, consumo productos, empaquetados, sueltos, pequeños y grandes, consumo. Esta sociedad se basa en consumismo, triste o afortunadamente para unos u otros; yo lo odio, por mas inmerso que llegue a estar en él, por mas contradicciones que encuentren en este escrito, odio esa estructura, odio el capitalismo y el comunismo, no hay salida alguna hasta que lleguemos a entendernos y pasara un buen rato hasta que podamos dar con el equilibrio que necesitamos. Odio muchas cosas pero me lo permito porque se odiarme, de la misma forma amo porque me sé amar; si alguna vez han escuchado el dicho que dice ‘quien a hierro mata, a hierro muere’ tal vez sabrán de que estoy hablando (o a lo que intento referirme) pero ese no es el meollo del día.
El consumismo, al menos para mí, es de las cosas más desagradables que puedan encontrar, es más que un monstruo que absorbe y absorbe (una suerte de agujero negro, insultante para ellos), el atrae, encierra y sella las salidas (obviamente no conoce todas) para que nos perdamos en su inmenso y vacio sinsentido, en ese círculo vicioso que solo nos termina destruyendo pues créanlo o no el consumismo es lo que nos arrastra a guerras vacías, a enfrentamientos por lo material, simplemente porque esos entes quieren un monopolio. A esto, ¿qué es el consumismo? Wikipedia da una definición que usare parcialmente ‘…entendido como adquisición o compra desaforada…’, ese monstruo es el que tenemos en frente, el comprar compulsivamente sin pensar en si nos es útil o no, el decir ‘bueno se ve bien…’ y desembolsar una cantidad ridículamente exorbitante por semejante basura. El consumismo fue creado para desgraciarnos, para encerrarnos en esas burbujas en las que todo parece ir bien, en que nada importa más que comprar y comprar, en consumir y consumir; yo odio eso, es vacio, no es agradable en ningún sentido, no es útil en ningún otro, está hecho para la gente (y lo vuelvo a repetir, hay gente tanto en el estrato más pobre, como en la cresta de la clase alta) y les venden la triste idea de que comprando ‘este combo’ su vida mejorará, patrañas.
El consumismo, es decir: ‘la compra compulsiva sin evaluar el uso o el grado de satisfacción’, crea la ilusión de que ciertas cosas están por encima de otras, se vale de ciertas imágenes para transmitir ese podrido mensaje y es algo que relativamente no lleva mucho tiempo vivo, pero que ha sabido encontrar un nicho en las desprotegidas mentes de la gente que piensa que es bueno, piensan que reventar una tarjeta de debito (o crédito, o lo que sea) significa que eres ‘algo más’, pobres realmente, no vale la pena ayudarlos, déjenlos que se ahoguen en deudas y podredumbre. La ‘opus magna’ de estos tíos ha sido saber arraigarse en el ‘pensamiento popular’ (otra abominable palabra que discutiremos en alguna otra ocasión), ahora estoy convencido de que ese rango va desde niños hasta ancianos, ateos y religiosos, gente y tristemente algunas personas; pero tengo que hacer la aclaración, esta ‘cosa’ no se parece en nada a las compras (si bien podrían ser consideradas compulsivas) ‘grandes’, pero evaluadas (para mi simplemente el saber que usaras eso, que lo disfrutaras) que a la larga son una inversión en placer. Tal vez no me haya dejado entender, pero sé que (aunque contradictorio) el dinero está hecho para gastarse, no me veo feliz con una montaña de billetes apolillándose detrás de mí, pero hay que saber en qué lo gastamos, hay que saber administrarlo, dosificarlo, hacerlo durar y sacar el mayor provecho que podamos.
Lamentablemente el consumismo tergiversa ese hecho, trata de convencernos que debemos despilfarrar el dinero en cachivaches que seguramente tendremos botados, que ni siquiera miraremos pero en los que habremos gastado (posiblemente) más de lo que nos podíamos permitir; resumiendo un poco toda la situación, es una enfermedad que nos merma y nos carcome, si realmente queremos un cambio total debemos pensar más en lo que se nos vendrá con algo hecho, que esperar que la respuesta nos caiga en la cabeza misteriosamente. Hoy esa persona especial me ayudo a redondear la idea, mientras caminábamos le expuse mi locura, debo decir que creo fue bien recibida; hoy compre y mañana también lo hare, hoy compre ‘Mein Kampf’ y mañana tal vez compre algo de Eielson (gran poeta peruano, revísenlo que tengo la certeza de que no los defraudará), y no me arrepentiré de gastar en ellos, no será una compra compulsiva porque pensare en la satisfacción que me traerá, no solo el comprar (base de esa psicopatía) porque en realidad no pienso en que la compra me traerá placer, lo mágico es rondar, ver, sentir y luego elegir eso que estábamos buscando. Algo que lamentablemente hemos perdido, hacer compras ya perdió su magia, ahora todo es rápido, todo está ‘pre-cocido’ y empacado, atrás han quedado las épocas de los mercaditos, de las pequeñas ferias itinerantes, ahora todo es masivo, pero creo que algunos de nosotros aun no olvidamos ese misticismo, esa agradable sensación de saber que hicimos la elección correcta y que no compramos las basura que nos promocionaron.
Au revoir

No hay comentarios: