Puertas como pedazos de madera que separan habitaciones, puertas vistas como arte, puertas según los occidentales, la confianza absoluta de las puertas sin seguro de los orientales, pero eso es solo limitarnos al plano físico (a lo que tocamos) y como suponen yo me refiero a ese olvidado grupo de puertas que habita en la imaginación de unos pocos y en la filosofía de otros cuantos. Pongámonos un poco espirituales para abordar estos menesteres, tal vez resulte absurdo para más de uno pero les pido que respeten mi posición; empezare pues con esto ¿creen que hay formas de ingresar a otros planos? al menos yo creo que existen cosas que preferiríamos no saber, porque una vez inmiscuidos en tal o cual asunto ya no lo podemos olvidar (por mucha terapia que pueda existir según los psiquiatras) y a veces llega a ser un obstáculo que nunca logramos sortear y de hacerlo no lo hacemos (valga la redundancia) de manera completa, siempre nos persigue un remanente una sombra, pues hemos cruzado un particular umbral del que ya no podemos salir.
Las puertas nos llevan a salones amplios que tienen a su vez más o menos puertas que el salón que dejamos atrás, cada puerta tiene su particularidad, cada una de ellas nos puede llevar (como no lo puede hacer) a un punto donde es imposible tomar el camino de vuelta al punto en el que escogimos mal. Evidentemente nadie está libre de hacer una mala elección pero ciertamente hay que pensar muy poco para escoger el sendero sin retorno; algunas puertas esperan abiertas a que las tomemos y de tardarnos demasiado se cerraran y me temo que en algunos casos esa oportunidad no vuelve a aparecer jamás en nuestras vidas, otras sin embargo permanecerán abiertas siempre y serán tan particulares que no parecerán puertas y el solo cruzar su umbral nos puede traer más de un problema. Ahora como bien les dije, las puertas no solo son parte de nuestro destino, también son pasos a otras realidades, dimensiones, espacios, tiempos, como quieran llamarles (tal vez han considerado todas posibles) pero el hecho es que yo pienso que mediante el reconocimiento de ciertos indicios uno puede encontrar esas puertas y a veces están más próximas de lo que creemos pues no obsesionamos tanto que dejamos pasar cosas (continuo con el encontrador/buscador que también utilicé ayer) o ciertos indicios de las mismas, quien sabe a veces el hecho de cruzar el umbral de la puerta principal de sus casas ya los está llevando a otro desconocido lugar del que ustedes creen formar parte normalmente; tal vez es su llave la que hace que esas cosas extrañas ocurran una vez esta del otro lado de la puerta, ‘a salvo’ en su hogar, pero creo que deberíamos estar reconsiderando muchas de esa posibilidades.
Las puertas también me recuerdan un libro, Hyperion, en el las puertas son más que la tradicional separación de habitaciones (debí comenzar por decirles que Hyperion se desarrolla en un mundo donde ‘el planeta Tierra’ murió -tal como lo leen- y la humanidad está dispersa en más de mil mundos distintos al mando y dirección de la Hegemonía) si no que toma una mística distinta, donde cumple un rol de nexo entre mundos, aunque también cumple el rol tradicional de la puerta occidental, pero en hogares de ricos donde pueden costear el viaje por teleyector (la tan ambicionada teletransportación) y las puertas son eso ‘puertas teleyectoras’ que conectan diversos mundos donde están situadas cada una de las habitaciones ¿no les parece divertido?
Ahora los llevare a la raíz de lo que me impulso escribir acerca de las puertas y debo decir que mis necesidades acerca de saber se sienten algo intimidadas luego de analizar superficialmente el tema que dio origen a esta prefigurada idea, el Vudú. Como ya deben saber, les he declarado mi afición no solo hacia el conocimiento y todo lo que pueda involucrar su búsqueda, sino que también soy un amante del ocultismo (en general, sin restricciones) y tal vez ese saber que a veces ‘no quisiera haber aprendido’ prima sobre otras barreras que establezco para que mi curiosidad se satisfaga. Como sea, una de las cosas más serias de las que he podido saber a toscas pinceladas es esa, el Vudú. Esta creencia es tan particular que me asombro mucho y la curiosidad por saber de ella ahora tal vez me lleve a no dormir bien hasta saciar esa hambre, pero tendré mas cuidado que con otras cosas que ya haya visto; el punto de nombrarlo es que ellos hablan (según entendí delo poco que leí) acerca de dos puertas por las que pasan los vivos para no regresar jamás (una suerte de Inframundo) y el más grande problema es que la gobiernan dos entidades opuestas, una de ellas sigue las reglas del juego a sabiendas de que la otra entidad no lo hace, lo particular es que no solo es una suerte de recaudador de almas para su puerta (se da el trabajo de ‘atraer clientes’ a la mesa) si no que nadie está libre de su yugo, por más justo que este haya sido si él le pone los ojos encima me temo que no tendrán escapatoria.
Asi que como ven las puertas son más que simples pedazos de madera, son nexos y aun más; me temo que incluso mis propios puntos de vista no me han dejado ver el tema en toda su esplendor asi que aquí mi pregunta/petición ¿díganme si creen que he olvidado mencionar algo? la verdad es que este tema puede dar para muchas cosas más pero tanto mi propio cerebro como las ideas que este puede alumbrar están limitadas por ahora a este sencillamente obsceno escrito y sé que de tratar de forzarlo más de lo que ya hice, parecerá aun más vulgar de lo que bien ya podría ser. Asi que los dejare con el último grito en mi mente; consideren bien sus posibilidades y lo que puede aguardarles detrás de una puerta, piensen muy antes de girar el pomo de ese cuarto al que nunca entraron, tal vez sea la puerta del Maître equivocado.
Las puertas nos llevan a salones amplios que tienen a su vez más o menos puertas que el salón que dejamos atrás, cada puerta tiene su particularidad, cada una de ellas nos puede llevar (como no lo puede hacer) a un punto donde es imposible tomar el camino de vuelta al punto en el que escogimos mal. Evidentemente nadie está libre de hacer una mala elección pero ciertamente hay que pensar muy poco para escoger el sendero sin retorno; algunas puertas esperan abiertas a que las tomemos y de tardarnos demasiado se cerraran y me temo que en algunos casos esa oportunidad no vuelve a aparecer jamás en nuestras vidas, otras sin embargo permanecerán abiertas siempre y serán tan particulares que no parecerán puertas y el solo cruzar su umbral nos puede traer más de un problema. Ahora como bien les dije, las puertas no solo son parte de nuestro destino, también son pasos a otras realidades, dimensiones, espacios, tiempos, como quieran llamarles (tal vez han considerado todas posibles) pero el hecho es que yo pienso que mediante el reconocimiento de ciertos indicios uno puede encontrar esas puertas y a veces están más próximas de lo que creemos pues no obsesionamos tanto que dejamos pasar cosas (continuo con el encontrador/buscador que también utilicé ayer) o ciertos indicios de las mismas, quien sabe a veces el hecho de cruzar el umbral de la puerta principal de sus casas ya los está llevando a otro desconocido lugar del que ustedes creen formar parte normalmente; tal vez es su llave la que hace que esas cosas extrañas ocurran una vez esta del otro lado de la puerta, ‘a salvo’ en su hogar, pero creo que deberíamos estar reconsiderando muchas de esa posibilidades.
Las puertas también me recuerdan un libro, Hyperion, en el las puertas son más que la tradicional separación de habitaciones (debí comenzar por decirles que Hyperion se desarrolla en un mundo donde ‘el planeta Tierra’ murió -tal como lo leen- y la humanidad está dispersa en más de mil mundos distintos al mando y dirección de la Hegemonía) si no que toma una mística distinta, donde cumple un rol de nexo entre mundos, aunque también cumple el rol tradicional de la puerta occidental, pero en hogares de ricos donde pueden costear el viaje por teleyector (la tan ambicionada teletransportación) y las puertas son eso ‘puertas teleyectoras’ que conectan diversos mundos donde están situadas cada una de las habitaciones ¿no les parece divertido?
Ahora los llevare a la raíz de lo que me impulso escribir acerca de las puertas y debo decir que mis necesidades acerca de saber se sienten algo intimidadas luego de analizar superficialmente el tema que dio origen a esta prefigurada idea, el Vudú. Como ya deben saber, les he declarado mi afición no solo hacia el conocimiento y todo lo que pueda involucrar su búsqueda, sino que también soy un amante del ocultismo (en general, sin restricciones) y tal vez ese saber que a veces ‘no quisiera haber aprendido’ prima sobre otras barreras que establezco para que mi curiosidad se satisfaga. Como sea, una de las cosas más serias de las que he podido saber a toscas pinceladas es esa, el Vudú. Esta creencia es tan particular que me asombro mucho y la curiosidad por saber de ella ahora tal vez me lleve a no dormir bien hasta saciar esa hambre, pero tendré mas cuidado que con otras cosas que ya haya visto; el punto de nombrarlo es que ellos hablan (según entendí delo poco que leí) acerca de dos puertas por las que pasan los vivos para no regresar jamás (una suerte de Inframundo) y el más grande problema es que la gobiernan dos entidades opuestas, una de ellas sigue las reglas del juego a sabiendas de que la otra entidad no lo hace, lo particular es que no solo es una suerte de recaudador de almas para su puerta (se da el trabajo de ‘atraer clientes’ a la mesa) si no que nadie está libre de su yugo, por más justo que este haya sido si él le pone los ojos encima me temo que no tendrán escapatoria.
Asi que como ven las puertas son más que simples pedazos de madera, son nexos y aun más; me temo que incluso mis propios puntos de vista no me han dejado ver el tema en toda su esplendor asi que aquí mi pregunta/petición ¿díganme si creen que he olvidado mencionar algo? la verdad es que este tema puede dar para muchas cosas más pero tanto mi propio cerebro como las ideas que este puede alumbrar están limitadas por ahora a este sencillamente obsceno escrito y sé que de tratar de forzarlo más de lo que ya hice, parecerá aun más vulgar de lo que bien ya podría ser. Asi que los dejare con el último grito en mi mente; consideren bien sus posibilidades y lo que puede aguardarles detrás de una puerta, piensen muy antes de girar el pomo de ese cuarto al que nunca entraron, tal vez sea la puerta del Maître equivocado.
Au revoir
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