martes, 13 de julio de 2010

Inocente estupidez...

Hoy continúo encontrando inspiración en las palabras que intercambio con una aquella persona con la que me disculpe; ella menciono las palabras que dan forma a mi título (por separado, claro está) de una manera particular. Para mí ambas palabras se alejan más que las fronteras de un universo en expansión; la ingenuidad, el simple hecho de confiar demasiado en ciertas situaciones donde deberíamos dudar más, una extraña cualidad que aparece en nuestra especie y que al parecer nos trae más de un problema, para estos casos el hombre sabio siempre me tenía una frase y una parte de esta se refería a la ingenuidad “…se bueno sin llegar a ser ingenuo, y si eres ingenuo asegúrate de no ser cojudo…”, palabras algo ácidas con las que crecí (las debo haber escuchado hace ya varios años) y que me mantuvieron alejado de esa cualidad tan humana. Dentro de mi particular forma de pensar es la extrema curiosidad (matizada con rastros de extrema bondad) la que nos hace incurrir en esta ‘falla’, aunque para mí termina siendo más un extraño y retorcido tipo de virtud.
Por otro lado tenemos a la estupidez, hermana de la idiotez y plaga de la humanidad; algo que el propio Einstein creía (posiblemente) infinito, una rama podrida de nuestro propio pensamiento, algo que se esparce como un virus y que incluso puede crecer en las lenguas y mentes de personas racionales que no tienen cuidado. Esta particularmente es una plaga de la que no podemos desprendernos, la gente (esa horrible y caótica mayoría) más que cualquier otro sector la arrastra y su lastre nos hunde cada vez más dentro de aquellos campos de ignorancia.
Como dije no se relacionan, algunos creen que lo hacen; creen que la ingenuidad es un camino seguro para la estupidez, que no hay otra salida, pero no han reparado que la definición propia de las palabras no se sobreponen, mientras una significa ausencia de malicia, la otra está referida a la lentitud en captar algo, asi que no hay un punto común (o incluso algún tipo de abstracción) que las pueda ligar. Asi pues las palabras me faltan para seguir con esto, la apatía hacia ciertas cosas ha crecido poderosamente y esta no es una de ellas, pero la afectan pues mi cabeza no puede estar en un solo sitio, divago demasiado como en este momento y si es que debo vincular ambas palabras del título tal vez escogería esta sensación como puente entre dos cosas tan disimiles.
¿Cómo hacerlo? me pregunto lo mismo, tal vez empezaría colocando a un ingenuo en el plato, dejaría que lentamente apatía se apodere de él y asi poco a poco ese vacío será siendo llenado por la estupidez de no hacer algo para solucionar su problema; ya lo dice Jean de la Fontaine: “Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda” y actualmente seguimos extrañas leyes que arrojan a los desesperados a esas salidas tan vacías. Díganme, ¿cómo ligarían esas palabras? O tal vez podría preguntarles ¿se creen estúpidos o han podido escapar de ella? ¿Qué hay de la ingenuidad? al menos en mi caso no he podido escapar de las prensiles garras de tan contagiosa plaga y por otro lado hablando de ingenuidad, supongo que no pude escapar de ella cuando era aun un crío y de alguna forma envidio a quienes aún conservan un poco de ella, esos optimistas que aun creen que el mundo está poblado por gente honesta, yo desconfió incluso de mi sombra y supongo que es por eso que no puedo aspirar a la bondad (como tal). Les dejo esta otra frase: “Cuando más buena es el alma de un hombre, menos sospecha la maldad en los otros” aparentemente el gran Seneca también conservaba parte de su ingenuidad.
Au revoir

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